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Brasil, en crisis: los sectores más sensibles a los ruidos del vecino

La industria automotriz, la del plástico y la molinera están entre las actividades más dependientes del socio del Mercosur; cómo impactaría el deterioro de su situación política, que llegó cuando ambas economías empezaban a mostrar signos de recuperación

Domingo 28 de mayo de 2017
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LA NACION
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Dos tercios de las exportaciones argentinas de automóviles, otros vehículos y autopartes tienen por destino a Brasil. El monto involucrado en esas operaciones en 2016, US$ 3355 millones, es apenas un poco más que la mitad que el de 2014, no demasiado tiempo atrás. En la industria plástica, los números son más modestos, pero la "brasildependencia" en el comercio tiene un peso no menor: los poco más de US$ 540 millones que hubo en ventas el año pasado al país vecino, representaron el 56% de las exportaciones totales del rubro. También orientan a igual destino la mayor parte de sus ventas fuera de las fronteras, sectores como los de bienes fabricados con caucho (66%), productos de la industria molinera (64%) y pastas de madera o celulosa (83%), según las estadísticas publicadas por el Centro de Comercio Internacional.

Varias economías regionales también entran en cuadro: según destaca Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, casi la mitad de las exportaciones de hortalizas y legumbres sin elaborar va a Brasil, en tanto que entre los productos preparados con esos insumos, dos de cada diez dólares de las ventas al exterior son por compras del país vecino.

El más reciente capítulo de la crisis política de Brasil llegó justo cuando se conocían los primeros indicadores de un repunte en la actividad económica de ese país. Esos datos significaron un alivio para la Argentina y, principalmente, para los sectores más sensibles por su alto nivel de vinculación con el socio del Mercosur.

¿Cuál será el efecto de los nuevos ruidos en casa del vecino? En principio, hay quienes sostienen que la proyección de un leve crecimiento no variaría significativamente: tal vez, señalan, el 0,5% estimado para 2017 (una proyección que ya contemplaba escándalos políticos) caiga unas décimas, pero sin que el número gire hacia el signo negativo. Más difícil es intentar acertar algo para el mediano plazo, porque lo que pase dependerá de quiénes asuman el poder, de su credibilidad y de sus políticas.

De este lado de la frontera, mientras tanto, las estrategias posibles para despegarse en algo del vecino en problemas son, según se advierte, de mediano o largo plazo. Los datos de 2016 muestran que, con ventas por US$ 9027 millones, Brasil es, por lejos el principal comprador externo de bienes locales. De la caída total que tuvieron las exportaciones argentinas en los últimos años, ese país explica el 45%, y sólo en 2016, mientras que el monto total de ventas tuvo una recuperación de 1,7%, el vinculado a las operaciones con el mercado brasileño cayó más de 10%.

Como lugares de destino, a Brasil le siguen China y Estados Unidos, cada uno con una cifra cercana a la mitad de lo vendido al principal socio del Mercosur. Esa condición de estar dentro del mismo bloque, por su parte, deja en una situación compleja a la Argentina: es probable que obtenga mayor protagonismo pero, según advierte Elizondo, los eventuales inversores de terceros países pueden ver que se trata de un país inmerso en un entorno regional complicado.

La apertura de mercados de exportación y las necesarias mejoras en la competitividad son metas que no se alcanzan de inmediato. "Gran parte de lo exportado a Brasil es de alto valor agregado y eso hace que no se pueda reemplazar por otros mercados en un corto plazo: del total vendido al mundo, un 16% va a este mercado, pero si sólo se consideran las manufacturas de origen industrial, esa participación trepa al 34%. Si se cae un mercado al que van productos más básicos, es más rápido lograr un reemplazo", señala el economista Dante Sica, director de Abeceb.

En línea con esa apreciación, Elizondo destaca que el producto con mayores chances de acceder a mercados alternativos es el trigo (en 2016 se vendió este cereal a Brasil por valor de US$ 784 millones), un bien de exportación con dos rasgos marcados: su producción local es muy competitiva, y Brasil es deficitario.

En el caso de las automotrices, dice Sica, las empresas comenzaron a moverse hace tres años, "independientemente de las políticas públicas". Hubo decisiones como la de proponerse, por ejemplo, que una terminal local sea proveedora de un determinado producto para todo el continente. Por la matriz productiva de las fábricas instaladas en el país, los mercados posibles están en América latina o en África (que empieza a explorarse).

Entre las estrategias que dependen de los gobiernos, Pablo Di Si, presidente de Volkswagen Argentina, destaca la reciente firma del pacto con Colombia, que prevé la comercialización de hasta 42.000 vehículos para el cuarto año del acuerdo (que aún no está activo). El optimismo de la industria, sin embargo, se modera con la elocuencia de algunos números: "Se podría compensar solo una parte del mercado de Brasil, donde la industria perdió 200.000 unidades anuales". Y no fue la caída de las compras de autos por parte de los brasileños la única causa de esa pérdida: también se redujo la participación de las unidades argentinas en ese país.

"Pasamos de un mercado de 3,8 millones de unidades [de ventas anuales] con una participación argentina de 11%, a un mercado de 2 millones con participación del 7%", dice Sica.

Sumado a lo ocurrido con la demanda interna, eso se reflejó en el hecho de que la producción pasó de las 828.771 unidades en 2011 (año récord) hasta las 472.776 de 2016, según la asociación de fabricantes Adefa. Y se perdieron 12.000 empleos entre el segundo trimestre de 2012 y el tercer trimestre de 2016, según publicaciones del Ministerio de Trabajo.

La caída de la participación de los vehículos argentinos en las calles de Brasil lleva a analizar un tema con impacto no sólo en las automotrices. "El principal problema de la Argentina para su inserción en otros mercados del mundo es menos de demanda que de oferta", considera Roberto Bouzas, profesor en la Universidad de San Andrés, en referencia a la baja competitividad por falencias en la infraestructura y los costos de logística, entre otras cuestiones como la que aparece más a la vista: la inflación.

Según Bouzas, las negociaciones para conseguir mercados son importantes, pero habría que concentrarse en la agenda interna para alcanzar una mayor productividad. "Hoy la Argentina es un país caro y cualquier solución no es de corto plazo", dice. Y agrega que "las principales inversiones actuales están dirigidas a la infraestructura", lo cual muestra intención de ir en la dirección acertada.

"Con el tipo de cambio atrasado es difícil vender a otros mercados. Y también está el tema de la sobreoferta mundial de bienes", analiza por su parte Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, quien pone el foco en la cuestión del valor de las monedas, tan sensible en un país en el que las devaluaciones se trasladan a precios y en el que el Gobierno intenta convencer de que se transita un camino de alivio de la inflación.

Desde el Ministerio de Producción destacan que para "mejorar la posición de las industrias exportadoras" hay medidas que van más allá del tipo de cambio. "En abril subimos el reintegro a las exportaciones industriales, lo que mejora la competitividad y el potencial para participar en cadenas de valor". Esa reducción de cargas fiscales significará, según los cálculos oficiales, unos US$ 150 millones anuales. "Si sumamos la eliminación de las retenciones a las exportaciones industriales, mejoramos la rentabilidad sin tocar el tipo de cambio", sostienen desde el Gobierno.

"La dirección es correcta, pero necesitamos más velocidad", evalúa Di Si, que señala que por cada unidad de media gama de la industria automotriz que se vende al exterior "se exportan US$ 3000 de impuestos", una carga que no tienen Brasil ni México, dos países que fabrican parte de los autos que hoy circulan en la Argentina.

El costo impositivo es uno de los puntos que marca Jorge Zabaleta, presidente de la Cámara de Comercio Argentino Brasileña (Cambras), entre los que deberían considerarse en la agenda. Y agrega: "El dólar está un poco bajo y es difícil competir. En cuanto a cuestiones por fuera del tipo de cambio, y aunque no se puede generalizar, Brasil tuvo en los últimos años mayores inversiones de capital", lo que habría llevado a su sistema productivo a un mejor estado físico.

Según Belén Rubio, economista jefe de la Fundación Capital, hay actividades locales más sensibles que otras a los movimientos del valor del real frente al dólar. Y en ese grupo cita, además del automotor, a los sectores textiles, del calzado, de aparatos de uso doméstico y de productos del caucho y la madera. En los rubros de textiles y confecciones, en los que la balanza es deficitaria, el peso de las exportaciones es igualmente alto: Rubio los ubica entre los que tienen más del 40% de sus ventas al exterior atadas a Brasil, un rasgo que comparten con la producción de materiales para transporte o la de frutas secas.

En la industria plástica, dice Elizondo, la caída de las ventas afecta en especial a pymes, que son gran parte de las empresas dedicadas a esa rama, en la que el empleo cayó casi 2% en un año. "Las pymes que se internacionalizan comienzan por Brasil", apunta por su parte Zabaleta, quien dice que la inserción de las firmas pequeñas y medianas en el mundo exportador "es menor a la que quisiéramos".

"En actividades de servicios [como software] hay empresas que pudieron crecer hace un tiempo con costos salariales bajos y capital humano, pero el costo hoy es más alto", señala Diego Finchelstein, profesor de la Udesa.

Más allá de la cantidad de bienes y servicios que se le podrán vender a Brasil, Sigaut señala que la Argentina se vería afectada por menos turistas de ese país, algo que se sentirá especialmente en la temporada invernal.

Mucho más duradera que la época de esquí, la situación crítica de Brasil potencia la necesidad de solucionar problemas en el sistema productivo. Bien lo saben los sectores más sensibles a los ruidos del vecino.

Un intercambio que avanza en forma despareja

Las exportaciones a Brasil crecieron sólo 1% en lo que va del año y las importaciones avanzaron un 23,4%, según un informe de Abeceb, que consigna que el déficit acumulado a abril es de US$ 2358 millones. La consultora destaca que las últimas malas noticias llegaron cuando las ventas argentinas, "principalmente las industriales", comenzaban a dar señales de vida.

En el sector automotor, los patentamientos crecieron en el primer cuatrimestre un 32,4%, según la asociación de concesionarias Acara, mientras que la producción cayó un 9,8% según Adefa, que nuclea a los fabricantes. Apuntaladas por promociones, crecieron las ventas, pero dos de cada tres unidades fueron importadas. El acuerdo vigente implica que, por US$ 1 exportado a Brasil se pueden importar US$ 1,5; en el sector admiten que, en general, eso no se cumple.

Brasildependientes

Los principales rubros con exportaciones al socio mayor del Mercosur

Foto: LA NACION / Maxie Amena

INDUSTRIA AUTOMOTRIZ Es el rubro de mayor peso por el valor agregado de los bienes y por los valores involucrados; las ventas a Brasil representaron en 2016 el 67% de las exportaciones; hoy se buscan mercados alternativos en América latina y en África

Foto: Shutterstock

OTRAS RAMAS FABRILES Las industrias de artículos plásticos, de caucho, de madera y el rubro textil orientan a Brasil más del 40% de sus ventas al exterior; en el rubro de los lácteos, alrededor de tres de cada diez dólares vendidos también van a ese mercado

Foto: LA NACION / Marcelo Manera

HORTALIZAS Y LEGUMBRES El 47% de las exportaciones de estos productos sin elaborar y el 20% de bienes preparados que los incluyen como insumos, van a Brasil; en este caso, el valor de lo vendido aumentó en los últimos años, aun con la crisis ya iniciada

Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi

TRIGO De las ventas al exterior del cereal, el 42% fue a Brasil en 2016; entre los productos de molinería, esa participación fue del 64%; al ser un bien de producción competitiva, se lo señala como el sector que mejor puede amortiguar los efectos de la crisis

La economía tras la frontera

3,5%

Caída

Fue la contracción del PBI brasileño en 2016; una baja algo similar a la de 2015

0,5%

Expectativa

Es lo que se proyecta que variaría el producto este año, con signo positivo

0,3%

Señal de aliento

Fue la mejora interanual de la actividad en el primer trimestre de este año

34%

Comprador

Es la participación de Brasil en las exportaciones industriales de la Argentina

9,3%

Baja interanual

Es la caída interanual, en el primer cuatrimestre, de la compra de autos argentinos

13%

Más bienes de capital

Es el aumento interanual, al mes de abril, de las ventas hacia la Argentina

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