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"Superhombres": el nuevo escenario del mundo de la vela, con la clave en el físico

Los tripulantes son el centro de atención en la máxima regata del mundo, que procura popularizarse; el rol de la marina de EE. UU.

Sábado 27 de mayo de 2017
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LA NACION
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Foto: LA NACION

BERMUDA.- Los medios ya los han llamados "especímenes" y "superhombres". Son los tripulantes de los barcos que, a partir de hoy, disputarán la 35» Copa América, la competencia deportiva ininterrumpida más antigua del mundo y considerada el "Santo Grial" del yatching.

"Por primera vez un barco va a dejar a otro atrás porque su tripulación está en mejor estado físico", declaró el jefe del equipo Artemis, Iain Percy. El skipper del Oracle dijo a CNN que, a veces, al controlar los latidos de los navegantes, varios parecen estar al borde del infarto.

"Estamos hablando de ultraprofesionales que queman unas seis mil calorías por día y no tienen tiempo para nada más", dijo para la nacion Talbot Wilson, periodista de Royal Gazette, el matutino local. "Los tiempos de Ted Turner y Dennis Conner yéndose al pub después de un día de práctica o de regata se acabaron en la America's Cup", agregó en referencia a dos campeones emblemáticos de la actitud más canchera de los años setentas y ochentas.

Pero los hombres a bordo no pueden ser sólo músculo. Con los barcos con los que se compite ahora, los tripulantes deben tomar delicadas decisiones estratégicas en momentos en que están exhaustos como nunca, lo cual es la mejor receta para cometer errores. Por eso, todos los equipos subieron las apuestas. Oracle, que defiende el título, incluso contrató , como entrenador a Navy Seals, el cuerpo para misiones especiales de la marina de Estados Unidos.

Un ejemplo de ejercicio fue dejar totalmente agotados a todos los tripulantes tras el gimnasio y meter a algunos de ellos en bañaderas llenas de hielo. Para rescatarlos, sus compañeros debían resolver complicados juegos de ingenio. Si se equivocaban en la respuesta, los que estaban agotados pero fuera del hielo debían correr 50 metros a máxima velocidad antes de volver a intentar salvar al resto. También les hicieron simulacros de secuestros para poner a prueba el liderazgo, y aguantar hasta seis minutos bajo el agua sin respirar.

Además, equipos desafiaron a figuras de deportes extremos y del fútbol americano a que se entrenaran con ellos, y el comentario de éstos era que ninguno podía seguir el ritmo de los navengantes. Estas invitaciones fueron parte de un intento de popularizar la regata y acabar con su histórica fama de pasatiempo caro -carísimo- para una pequeña elite.

Cámaras en distintos puntos en los barcos transmitirán en todo momento por aplicaciones de teléfonos, y en directo por YouTube para no depender de la televisión. Además, las regatas ahora no tienen esperas y poseen un calendario condensado y catamaranes que son un espectáculo. Y los guiños a la cultura popular, como mostrar los entrenamientos para los fanáticos del fitness y convocar personajes de deportes masivos para que se comparen con ellos, deberían dar un impulso extra.

Para los críticos, los personajes coloridos de las tripulaciones que tomaban los micrófonos -sin filtros, y nadie descarta que con exceso de alcohol- eran los que muchas veces generaban fanatismo por algún equipo, pero no hay lugar para ellos en una era de superatletas profesionales que son uno igual al otro, y tienen práctica en el manejo de medios y responsabilidad ante los patrocinadores. Mientras, los aficionados a la náutica -lamentan algunos- están siendo reemplazados por meros fanáticos de acontecimientos deportivos.

Durante la realización anterior, Bruno Trouble, ex tripulante, escribió: "Lo que tenemos ahora es un evento de playa vulgar con olor a bronceador y papas fritas. Esto definitivamente no es la Copa América". Pero para otros, exasperarse no tiene sentido, como lo explicó para la nacion Bryan J. Carey, vice comodoro del tradicional Shelter Island Yacht Club de Nueva York: "Ésta es la tercera generación de Copa América. Comenzó como una auténtica competencia entre caballeros pudientes, pero a medida que más gente se hacía rica, participar ya no era una gratificación inmediata suficiente y los multimillonarios se volvieron dueños de equipos profesionales. Entonces, la Copa se mantenía con patrocinadores corporativos; ahora que esas compañías hacen marketing a través de los medios sociales, la competencia debió reinventarse para un público general".

Y concluyó: "Lo que vemos es simplemente una evolución necesaria para los tiempos que corren. Como sostiene el viejo dicho marino: "No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para siempre llegar a destino".

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