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Caso Fernando Farré: cómo funcionan los juicios por jurado

Ciudadanos comunes definieron el veredicto sobre el brutal crimen de Martindale; balance de este tipo de procesos en la provincia

Domingo 28 de mayo de 2017 • 17:18
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LA NACION
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Un jurado definirá si Farré es o no condenado
Un jurado definirá si Farré es o no condenado. Foto: canal TN

Doce ciudadanos comunes se definieron hoy sobre el caso de Fernando Farré, el empresario acusado de haber asesinado a puñaladas a su esposa, Claudia Schaefer, en un femicidio ocurrido en 2015 en el vestidor de su casa del country Martindale de Pilar. El veredicto fue unánime: lo hallaron culpable de "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por femicidio".

Si bien quien definirá la sentencia será el juez Esteban Andrejin, del Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro, ya está establecido que el delito por el que fue condenado Farré tiene como pena la prisión perpetua.

Cómo es el proceso

Farré está acusado de matar a puñaladas a su pareja
Farré está acusado de matar a puñaladas a su pareja. Foto: Archivo / Facebook

El juicio por jurados en territorio bonaerense es opcional: la elección está en manos del acusado y su defensa. Se puede optar por este sistema en todos los delitos que puedan ser penados con más de 15 años de prisión, excepto delitos de corrupción.

Antes del juicio en sí mismo, hay un proceso de selección de los ciudadanos que ejercerán el rol de jurados. En la provincia de Buenos Aires, se elabora un pequeño padrón en base a un sorteo. Para el día del juicio son citados 48 ciudadanos (24 mujeres y 24 hombres) de entre 21 y 75 años.

En esa primera audiencia, se filtra a las personas que tengan impedimentos para ejercer de jurados. Entre otras cosas, no pueden tener vínculos con la víctima, con el imputado ni con el fiscal. No pueden ser abogados ni ejercer cargos públicos por elección popular. Tampoco pueden estar en servicio activo o retirados de las fuerzas de seguridad.

Según la ley bonaerense, el veredicto de culpabilidad exige como mínimo 10 votos, salvo que el delito que se juzga tenga prevista pena de prisión perpetua, en cuyo caso el fallo deberá darse por unanimidad. Así ocurrió en el caso de Farré.

Si los jurados no llegan a un acuerdo, se debatirá y se volverá a votar hasta tres veces. Si la situación no cambia, el veredicto será de no culpabilidad, salvo que se hubieran obtenido más de ocho votos afirmativos, en cuyo caso el jurado se declarará estancado.

Si eso sucede, el juez le preguntará al fiscal si quiere continuar con el ejercicio de la acusación. En caso negativo, el juez absolverá al acusado, salvo que el particular damnificado sostenga la acusación.

En caso afirmativo, el jurado volverá a deliberar y votar las cuestiones. Si el jurado continuase estancado, se procederá a su disolución, y se dispondrá la realización del juicio con otro jurado, determina la normativa. Si el nuevo jurado también se declarase estancado, el veredicto será de no culpabilidad.

Balance de estos juicios en territorio bonaerense

Cada vez más provincias se suman a los juicios por jurados
Cada vez más provincias se suman a los juicios por jurados. Foto: Inecip

Según indicó a LA NACION Andrés Harfuch, integrante de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), en la provincia de Buenos Aires se han realizado alrededor de 150 Juicio por Jurados desde que se estableció el sistema, con aproximadamente un 60 por ciento de veredictos condenatorios.

"La respuesta de los que participaron ha sido excelente. Todos toman decisiones muy equilibradas y con responsabilidad", sostuvo Harfuch. Para el especialista, este sistema es una "herramienta para democratizar y legitimar la Justicia".

Los diversos jurados tuvieron que definir casos muy complejos, de violencia de género, de trata de personas, e incluso casos de alto contenido político. "En todos estos casos, el jurado ha emitido claros mensajes con sus veredictos", señaló Harfuch.

Con estos aspectos coincidió Mario Juliano, juez de Necochea y miembro de la Asociación Pensamiento Penal. "En tres años de funcionamiento en la provincia de Buenos Aires, el juicio por jurados se encuentra sólidamente consolidado. En ese marco, hay algunos aspectos para destacar. Por un lado, el alto compromiso de la ciudadanía. Hasta el momento no se ha tenido que suspender ningún juicio por falta de concurrencia de los jurados", señaló. "Ni tampoco ha existido ningún tipo de peligro para los jurados por sus decisiones, derribando así los mitos que suelen difundirse.", añadió Juliano.

Por otra parte, sostuvo que "también hay que destacar el nivel de sensatez de los jurados para decidir sobre estos casos", que son los más graves. "Además hay que resaltar el nivel de legitimidad de sus decisiones. No ha habido incidentes al final de ningún juicio que pusiera en duda la decisión de estos jurados", detalló el juez.

Si bien el Juicio por Jurados es un mandato de la Constitución Nacional de 1853 y es la forma de administrar la Justicia en gran parte del mundo, solamente tres provincias lo han implementado hasta ahora: la pionera Córdoba (2005), Neuquén (2014) y Buenos Aires (2015).

Las provincias que empiezan su aplicación son Chaco y Río Negro. En tanto, Chubut está a punto de sancionar su ley, y también esta en proceso Santa Fe. Por otra parte, Salta, Mendoza, Entre Ríos y La Rioja tienen discusión parlamentaria.

En tanto, la diputada Gabriela Burgos, presentó un proyecto de juicio por jurados para toda la Nación que ya está siendo discutido. También hay un proyecto de jurados clásicos presentado por el presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados, Diego Mestre.

"Es muy posible que este año haya media sanción de la Ley Nacional de Juicio por Jurados que prevé la Constitución", aseguró Harfuch.

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Algunas ventajas del sistema

Le da participación a la ciudadanía en la Justicia, algo que siempre fue un reclamo.

Jueces, fiscales y abogados se ven obligados a simplificar el lenguaje, ya que tienen que hacerse entender ante ciudadanos comunes, y no ante otros funcionarios judiciales como ocurre en los juicios tradicionales

Las encuestas coordinadas por el Ministerio de Justicia y varios de los tribunales intervinientes -antes y después de los juicios- revelan que el 90,5% de los jurados mejoraron su imagen de la Justicia luego de sus experiencias y que casi el 72% tendría ganas de volver a repetirla. Además, el 97% de los jurados encuestados detallaron que no tuvieron inconvenientes para comprender las instrucciones legales del juez ni las exposiciones de las partes.

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