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Día Mundial sin Tabaco: cuatro tratamientos para dejar de fumar

Por año mueren en la Argentina unas 40 mil personas a causa de enfermedades derivadas del consumo de tabaco

Miércoles 31 de mayo de 2017 • 00:35
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Unas 40 mil personas al año mueren en el país por enfermedades relacionadas con el tabaquismo.
Unas 40 mil personas al año mueren en el país por enfermedades relacionadas con el tabaquismo.. Foto: Archivo

En la Argentina una de cada cuatro personas consume tabaco y son 40 mil las muertes anuales relacionadas a los cigarrillos. Aunque en la última década se logró reducir la cantidad de consumidores, casi 4 de cada 10 personas siguen expuestas al humo y los problemas que trae aparejado el tabaquismo.

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"Lo más importante es que el fumador esté dispuesto a realizar un intento" de dejar de fumar, dijo en diálogo con LA NACION la doctora en cardiología Adriana Ángel, integrante de la la Fundación Cardiológica Argentina (FCA). En ese sentido, detalló: "Luego nos queda a los cuidadores de la salud, médicos, enfermeros, odontólogos, la responsabilidad de aprovechar cada oportunidad de contacto para motivarlo a hacerlo. Un breve consejo de unos 3 minutos por médicos u otros proveedores de atención médica da como resultado un pequeño pero importante aumento en las tasas de abandono".

"Se sabe que cada año mas del 50% de los fumadores hacen al menos un intento de abandono. Además, cada persona visita al médico al menos una vez al año", explicó la especialista. Y agregró: "Entonces, preguntando, aconsejando y ofreciendo ayuda para acompañarlo en el proceso, lograremos al menos una discusión sobre el tema, una posibilidad de cambio de conducta y hasta un intento de cesación en un 5 a 6% de los fumadores. Si multiplicamos eso por la cantidad de veces que podría ser aplicado, el impacto poblacional sería altísimo".

A continuación un listado con cuatro tratamientos para dejar de fumar que fueron difundidos por la FCA:

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Terapia de reemplazo de nicotina (TRN)

Este tratamiento consiste en un medicamento que proporciona un bajo nivel de nicotina, sin el alquitrán, el monóxido de carbono y otros productos químicos tóxicos presentes en el humo del tabaco. Puede ayudar a reducir los efectos de abstinencia desagradables, tales como el mal humor y la ansiedad, que pueden ocurrir cuando se deja de fumar.

La TRN se puede adquirir en farmacias y es de venta libre. No obstante, siempre es aconsejable realizarla bajo el control de un profesional. Se encuentra disponible como parches para la piel, chicles, comprimidos o inhaladores (que se parecen a los cigarrillos de plástico pero no están en nuestro país).

No hay evidencia de que cualquier tipo único de TRN es más eficaz que otra, aunque el uso de una combinación de TRN con otros fármacos específicos es más eficaz que el uso de un solo producto. El tratamiento suele durar de 8 a 12 semanas.

La mayoría de las personas puede usar este tratamiento, incluyendo adultos y niños mayores de 12 años de edad (aunque los niños menores de 18 años no deben usar las pastillas sin obtener consejo médico primero); mujeres embarazadas (el médico puede sugerirlo si piensa que ayudaría a dejar de fumar); mujeres que amamantan (el médico puede aconsejar cómo hacer esto de manera segura); personas con problemas renales o hepáticos, o que recientemente han tenido un ataque al corazón o accidente cerebrovascular (en todos los casos con consejo médico previo).

Vareniclina

La vareniclina es un medicamento que funciona de dos maneras: reduce la ansiedad por la nicotina, y bloquea los efectos gratificantes y de refuerzo del hábito de fumar. La evidencia sugiere que es el medicamento más eficaz para ayudar a las personas a dejar de fumar.

Esta droga sólo se encuentra disponible con receta médica. Se recomienda comenzar a tomar una semana o dos antes de intentar dejar de fumar. Un ciclo de tratamiento por lo general dura alrededor de 12 semanas, pero se puede continuar durante más tiempo si es necesario.

La vareniclina es seguro para la mayoría de la gente, aunque hay algunas situaciones en las que no es recomendable, como por ejemplo para niños menores de 18 años de edad, mujeres embarazadas o en lactancia y personas con problemas graves de riñón.

Bupropión

El bupropión es un medicamento utilizado originalmente para tratar la depresión, pero desde entonces también se ha usado para ayudar a las personas a dejar de fumar. Aún no está del todo claro cómo funciona, pero se cree que tiene un efecto sobre las partes del cerebro implicadas en la conducta adictiva.

Sólo se encuentra disponible con prescripción médica. Se recomienda comenzar a tomar una semana o dos antes de intentar dejar de fumar. Un ciclo de tratamiento dura generalmente alrededor de 7 a 9 semanas.

El bupropión es seguro, aunque hay algunas situaciones en las que no es recomendable; como por ejemplo en niños menores de 18 años, mujeres embarazadas o en lactancia, personas con epilepsia, trastorno bipolar o trastornos de la alimentación.

E-cigarrillos (aún en evaluación)

Un cigarrillo electrónico es un dispositivo que proporciona la nicotina en un vapor. Esto permite inhalarla sin la mayor parte de los efectos nocivos del tabaco, ya que el vapor no contiene alquitrán. La investigación ha encontrado que los cigarrillos electrónicos pueden ayudar a dejar de fumar, por lo que es posible que se pueda usar en lugar de los medicamentos antes mencionados.

Todavía es bastante nuevo, aún no está claro exactamente qué tan seguro es a largo plazo aunque la evidencia actual sugiere que los riesgos son menores a fumar cigarrillos. Podría utilizarse en situaciones excepcionales, aunque en la Argentina aún no está autorizado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

Los temores de lo que puede suceder al dejar el hábito

¿Qué se le responde a una persona que tiene miedo de engordar si deja de fumar?. "Por efecto del cigarrillo, aumenta el gasto calórico, disminuye el sabor al actuar sobre los receptores del gusto y del olfato y el apetito . Esto favorece a que se pierdan unos 3 o 4 kilos que, al dejar de fumar, tienden a recuperarse"m explicó la doctora Ángel. "Pero eso no se da en todos los casos, hay personas no engordan nada e incluso otras que pierden peso. Son unos 3 a 4 kilos que con cuidado y pautas de vida saludable se pueden afrontar en una segunda etapa. El tratamiento farmacológico, ayuda a retrasar esa posibilidad y da tiempo al paciente para ir creando los hábitos necesarios para evitarlos", añadió.

Sobre si el tabaquismo tiene cura, la cardióloga respondió: "Es una lucha diaria, como con otras adicciones. La nicotina es una droga psicoactiva potente que causa la dependencia física y tolerancia, como todas las adicciones, generando receptores específicos en el cerebro. En ausencia de la nicotina, un fumador desarrolla deseos de fumar y síntomas del síndrome de abstinencia de la nicotina como ser: ansiedad, irritabilidad, aumento de apetito, depresión e insomnio, entre otros".

"Los síntomas, generados por la falta de estímulo de nicotina en los receptores, hacen un pico en los primeros tres días de dejar de fumar, disminuyen en las próximos tres a cuatro semanas y luego tiende a estabilizarse. Cuando esto ocurre, los receptores no desaparecen, sólo se calman. Por eso, ante la presencia de la sustancia, los receptores vuelven a activarse apareciendo las recaídas, un paso más en el proceso de cesación. Es importante saber que la mayoría de los fumadores requieren múltiples intentos para dejar de fumar antes de lograrlo de forma definitiva", concluyó la especialista.

El peligro para los chicos

"Entre el 40% y el 50% de los chicos están regularmente expuestos al humo de tabaco, principalmente de padres fumadores y otros miembros del hogar. El humo ambiental del tabaco (de segunda mano) que convierte a quienes no fuman en fumadores pasivos es un enemigo por muchos conocido, al igual que los daños que ocasiona en la salud, pero muy pocos saben que también existe el humo que no se ve, el llamado de tercera mano", explicó la doctora Natalia Escobar, Pediatra de Swiss Medical Center y agregó: "Se trata de la mezcla invisible de gases y partículas que permanecen adheridas al pelo y la ropa de los fumadores, y quedan pegados a los muebles y a las alfombras o tapizados, en los electrodomésticos y en los juguetes. Estos materiales absorben las toxinas que se encuentran en el humo del tabaco y que se liberan gradualmente nuevamente. Los niños son los más perjudicados al estar en contacto con objetos que suelen poner en su boca y con superficies contaminadas cuando gatean o juegan en el piso".

La profesional detalló: "Las sustancias tóxicas incluyen metales pesados, toxinas e incluso materiales radioactivos que pueden permanecer hasta dos semanas después de que se ha ventilado la habitación donde se estuvo fumando. Si los niños están expuestos al humo y a las partículas del cigarrillo, después de un cuadro viral (por ejemplo, la bronquiolitis) es muy probable que sigan sibilando, lo mismo ocurre con la gravedad en los cuadros de asma. Cada año, se evidencia un incremento aproximado del 5% en la cantidad de niños con asma o sibilancias y cuando indagamos, la mayoría de esos chicos conviven con uno o ambos padres fumadores".

Sobre las consecuencias, en la salud, indicó: "Ya sea de segunda o tercera mano, el humo puede ocasionar en los niños: la caída de la función pulmonar, sibilancias, tos crónica, más episodios de asma, bronquitis, infecciones severas, neumonía y otitis. También aumenta el riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante, que es la principal causa de muerte en el primer año de vida, y que está de por sí aumentado en el caso de que la madre fume durante el embarazo".

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