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Decepcionada, Merkel advierte que EE.UU. ya no es un aliado confiable

La participación de Trump en las cumbres del G-7 y de la OTAN abrió una herida; "debemos tomar nuestro destino en nuestras manos", dijo la canciller, que también se refirió a Gran Bretaña

Lunes 29 de mayo de 2017
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BERLÍN.- La canciller alemana Angela Merkel marcó ayer la cancha de la nueva postura internacional de la Unión Europea (UE): el bloque, además de no poder depender más de la cooperación con Gran Bretaña, tampoco puede confiar en los Estados Unidos de Donald Trump . "Los europeos debemos tomar nuestro destino en nuestras manos", dijo, y así destacó las heridas que dejaron las cumbres del G-7 y de la OTAN de los últimos días.

Merkel, ayer, en un acto de campaña en Munich
Merkel, ayer, en un acto de campaña en Munich. Foto: AFP / Sven Hoppe

Durante un acto electoral en Munich, Merkel indicó que las alianzas globales "dejaron de ser confiables". "Los tiempos en los que podíamos depender completamente de otros están terminando. Lo he experimentado en los últimos días", dijo la canciller alemana.

Fue una dura afirmación de la líder de la economía más poderosa de Europa y un cambio severo en cuanto a los lazos transatlánticos que han mantenido la seguridad occidental a través de generaciones desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque los vínculos entre Washington y Europa se tensaron durante varios períodos desde 1945, antes de Trump rara vez nació un sentimiento tan fuerte de los líderes europeos de alejarse de Washington y prepararse para enfrentar el mundo solos.

La cumbre de los siete países más industrializados -Francia, Italia, Alemania, Japón, Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña- celebrada el fin de semana en Italia y la cumbre de la OTAN previa en Bruselas ofrecieron resultados decepcionantes para los europeos.

El acuerdo por el clima es el tema principal en el que estas diferencias son claras: el comunicado final de esa reunión reflejó una posición en la que por una parte estaba Estados Unidos y por la otra los restantes países del G-7. "El acuerdo de París es tan importante que no debe haber cesiones", dijo Merkel.

El pacto fue alcanzado hace dos años en la capital francesa y es vital porque expresa las bases con que la comunidad internacional aspira a frenar el calentamiento global poniendo límite a las emisiones de contaminantes de efecto invernadero. Durante la cumbre, Trump no cedió a las presiones de los países y destacó que en los próximos días se sabrá si Washington permanecerá dentro del acuerdo de París sobre el clima.

Según indiscreciones referidas por la agencia Axios, Trump les comentó a algunos de sus colaboradores más cercanos -entre ellos, el responsable de la agencia para la protección ambiental, Scott Pruitt- que la decisión ya está tomada, es decir que Estados Unidos dará un paso al costado. De una u otra manera, el no de la Casa Blanca al acuerdo estaba en el aire desde hacía tiempo, como confirman las declaraciones de Merkel.

El escepticismo de la canciller con Trump se refiere no sólo al tema del clima, sino también a la Alianza Atlántica, ya que el presidente estadounidense jamás respaldó de manera explícita al artículo cinco de esa organización, sobre el compromiso de mutua defensa entre los países miembros de la OTAN.

En su reunión de ayer la canciller no se refirió, sin embargo, sólo a Estados Unidos, sino también a Gran Bretaña. Tras el Brexit, hace casi un año, Londres se retiró de la UE, lo que abrió espacios para nuevas alianzas y equilibrios en Europa. "Es obvio que debemos tener relaciones amigables con Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países vecinos, incluso Rusia, pero debemos luchar solos por nuestro futuro", advirtió.

Merkel había insistido en la necesidad de la unidad europea en las últimas semanas, a raíz de la elección del presidente francés, Emmanuel Macron, un europeísta convencido que aspira a profundizar y avanzar en la construcción del proyecto comunitario. Pese a las discrepancias sobre el diseño de la arquitectura de la eurozona y las posibles transferencias a Bruselas, Berlín quiere también construir una Europa más fuerte que ejerza como contrapeso de las derivas nacionalistas y proteccionistas que florecen a ambos márgenes del Atlántico. Ese convencimiento alemán de que la cohesión europea resulta vital en los tiempos que corren ha quedado certificado a ojos de la canciller, tras la traumática experiencia de los últimos días en la que consensos que parecían garantizados han vuelto a estar sobre la mesa.

Lo que dejó el G-7 plantea además un dilema para Berlín con vistas a la reunión del G-20 de la que Alemania es anfitriona y que se celebrará a principios de julio en Hamburgo. El gobierno alemán no aspiraba a alcanzar grandes acuerdos, pero sí al menos a que sirviera para apuntalar la multilateralidad en un momento de contracción transatlántica. La experiencia de las cumbres del G-7 y de la OTAN no permite ahora albergar grandes esperanzas.

Angela Merkel - Canciller alemana

"Los europeos debemos tomar nuestro destino en nuestras manos"

"Los tiempos en los que podíamos depender completamente de otros están terminando. Lo he experimentado en los últimos días"

"Es obvio que debemos tener relaciones amigables con Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países vecinos, incluso Rusia, pero debemos luchar solos por nuestro futuro"

Agencias ANSA y AFP, y diario El País

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