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Japón, el nuevo destino elegido por los viajeros

Cada vez más argentinos eligen a Japón como destino. Motivos y facilidades para llegar a un país que nunca estuvo tan cerca

Jueves 01 de junio de 2017 • 00:22
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PARA LA NACION
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Foto: pixabay

A pesar de que los 20 mil kilómetros de distancia que separan a Tokio de Buenos Aires permanecen inalterables, Japón parece estar más cerca que nunca. Se podrá culpar a los cómics y a los dibujitos animados, al karaoke, a las marcas de electrodomésticos, al Jardín Japonés (que el 4 de junio celebra sus 50 años), a los autos y motos de última tecnología, a la relojería o al Tamagotchi; o a todo eso junto: Japón siempre resultó cercana para los argentinos desde sus productos, pero lejana como destino turístico. Y aunque todavía se trate de un microclima o una tendencia que apenas comienza a asomar, es cada vez más frecuente encontrarse con algún conocido que haya visitado tierras nipponas.

"A mí también me llama la atención el repentino interés por Japón como nuevo destino turístico", dice el hombre de radio Luciano Banchero, que durante abril visitó el país junto a su novia gracias a unos pasajes que ganó en un sorteo. Es cierto que podrían haber elegido cualquier lugar, pero optaron por hacer realidad la fantasía que daba vuelta en sus cabezas desde hacía cuatro años. "Ya no se lo ve como un destino inalcanzable porque el pasaje no sale mucho más caro que a otros destinos más tradicionales, aunque hay que estar dispuesto a encarar un viaje de 30 horas de ida y otras 30 de regreso", agrega.

Cecilia Medina es curadora de arte y pasó 15 días en Tokio, a donde acompañó a la artista Susana Cabrera, quien había recibido una invitación para exhibir en la única galería de arte latinoamericano que hay allí (PromoArte). "Decidí que era una buena oportunidad para conocer el mercado del arte local y ver si la curiosidad que les genera el tango podía extenderse a las artes visuales", explica. La aventura parece haber tenido buenos resultados, porque Medina volverá en 2018 para curar una exhibición en el TAMA Museum.

Foto: pixabay

Las cifras confirman la tendencia. Según datos de almundo.com, el crecimiento de Japón como destino es del 50% en los primeros cinco meses de 2017 en relación con 2016. El 40% de los pasajes comprados este año son para el período septiembre-noviembre, el otoño japonés, una de las mejores épocas para conocer la isla. La otra, entre marzo y mayo, es elegida porque coincide con el florecimiento de los cerezos, un evento natural que sólo tiene lugar en esta época del año. Aún así, los operadores turísticos recomiendan evitar la última semana de abril y la primera de mayo, porque es cuando los japoneses vacacionan y todo se encarece.

Un pasaje a Tokio no resulta mucho más caro que a otros destinos tradicionales. Por alrededor de 15 mil pesos, se puede viajar con Delta vía Estados Unidos (requiere visa norteamericana). Otra opción es viajar vía Auckland con Air New Zealand, que no requiere visado y cuesta alrededor de 1100 dólares (conviene aprovechar las frecuentes promociones). La aerolínea neozelandesa cuenta con tres vuelos semanales, que serán cuatro desde noviembre y cinco a partir de diciembre.

Viajar a Japón es similar a un viaje en el tiempo: al futuro cuando se llega a Tokio (+12 horas) y al pasado cuando se vuelve a la Argentina y se recupera la diferencia horaria. "Fue como un viaje a otro tiempo y a otro planeta", dice Banchero. "A otro tiempo porque es una civilización que vive a la vez en el pasado, por sus tradiciones y sus códigos inquebrantables, que los hacen parecer evolucionados y quedados al mismo tiempo; y al futuro, por los paisajes urbanos, la tecnología y la organización". Medina tuvo la misma percepción: "Hay un respeto absoluto por el otro, son millones de personas y nadie te empuja ni se choca; cuando se viaja en el subte o en el tren todos doblan su abrigo y lo ponen en su falda junto a su bolso o a su mochila: no se les ocurriría ir con las piernas abiertas ni ocupando el espacio del otro", agrega. En Tokio no hay olor (por la higiene de la gente, pero también por los baños que se autodesinfectan y por la ausencia total de basura en las calles, aún sin tachos); no hay ruido (las personas no hablan por teléfono en lugares públicos, los autos no tocan bocina ni sus motores hacen ruido). Tampoco hay inseguridad: "el crimen a escala chica es virtualmente inexistente, acaso porque ir a la cárcel sería para ellos una deshonra gigantesca y se convertirían en parias", dice Banchero.

La vida local tiene opciones para todo tipo de bolsillo, y siempre será conveniente contar con efectivo, porque no se acostumbra el uso de la tarjeta de crédito. "Buenos Aires hace dos años que se volvió más cara que varias grandes ciudades", dice Medina. "De hecho el año pasado viviendo un mes en Nueva York gasté menos dinero que acá, haciendo la misma vida (taxis, cenando afuera); así que Tokio no es ajena a eso". Dice Banchero: "Tokio no es una ciudad particularmente barata, aunque hay tantas cosas para hacer y ver que un buen porcentaje se puede conocer con un presupuesto acotado". El subte llega a todos lados, es cómodo, puntual y limpio; comer es económico, hay variedad y calidad incluso en las zonas menos comerciales y para las compras existen desde pequeñas ferias hasta shoppings de diez pisos sólo de tecnología.

Para viajar a Japón no es necesario gestionar visa alguna, aunque la estancia máxima como turista es de 90 días. De hecho, en el Consulado del Japón -conscientes de este nuevo interés turístico- apenas reciben consultas de futuros viajeros. "La gente compra su pasaje, gestiona su reserva de alojamiento y va directamente", responden. En la gran aldea global todo esto ya es posible, tan común como ver a un compañero de trabajo en kimono, en un monumento a Godzilla o con un templo de fondo. Todo, por supuesto, expuesto ante el mundo vía Instagram.

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