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De 1967 a hoy, otras miradas, el mismo odio

Domingo 04 de junio de 2017
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LA NACION
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Cuando Adivina quién viene a cenar llegó a los cines estadounidenses en 1967, la polémica que generó fue inmediata. El film, que ganaría dos premios Oscars, desnudaba bajo el género de comedia las tensiones raciales de la época al narrar el impacto de una relación sentimental entre una joven blanca y un médico negro (Sidney Poitier) en sus propias familias. Aunque los padres de la novia (Spencer Tracy y Katherine Hepburn) se muestran tolerantes, creen que la pareja fracasará ante la presión social. Más firme es la oposición del padre del novio, a quien Poitier en un dialogo tenso refuta: "Tú te consideras un hombre de color y yo me considero un hombre". Una línea que en adelante le costaría al gran actor que sectores radicales de la comunidad afroamericana pasaran a considerarlo poco menos que el "Tío Tom de la pantalla grande".

Por entonces, la lucha por los derechos civiles estaba en su apogeo -al año siguiente sería asesinado Martin Luther King-, y los matrimonios "mixtos" eran resistidos incluso en los estados en que no estaban expresamente prohibidos.

Cincuenta años después, la película Get Out (¡Huye!) vuelve a hurgar en una herida aún supurante. El film -que arrasó en los cines de los Estados Unidos y despertó notables críticas, especialmente en el sitio Rotten Tomatoes, donde el público le dio la máxima puntuación- aborda, esta vez desde el terror, los mismos prejuicios. Una pareja "mixta" viaja al campo, donde los padres de la novia conocerán al novio negro de su hija. Aunque al principio todo parece marcha de la mejor manera, muy pronto al protagonista de color -y al espectador- se le irá haciendo evidente que bajo la tolerancia sobreactuada se esconde una realidad mucho más oscura.

El film coincide con tensiones raciales diferentes a las de 1967, pero igualmente palpables, especialmente en el Sur de los Estados Unidos. Allí, una fuerte polémica ha rodeado, en las últimas semanas, la decisión de muchos alcaldes de remover monumentos que celebran a supremacistas blancos. El lugar donde la controversia llegó más lejos es Nueva Orleans, donde en medio de fuertes medidas de seguridad, operarios con su rostro cubierto -por temor a represalias- removieron de su pedestal las estatuas del general Lee y otros héroes de la Confederación, que en el siglo XIX lucharon en la guerra civil norteamericana para sostener la esclavitud.

En Charlottesville, Virginia, donde ya se había prohibido la bandera confederada en 2015, después de que un hombre blanco asesinara en una iglesia de Carolina del Sur a nueve afroamericanos, una manifestación con antorchas en contra de la remoción de otra estatua del general Lee recordó a los observadores las violentas marchas del Ku Klux Klan que causaban terror en la población negra.

Aunque la remoción de los monumentos está eliminando del paisaje aquellos elementos que naturalizaban una historia de injusticias y vergüenza, en el cine y en la realidad algunos fantasmas parecen siempre estar dispuestos a resurgir con sus mensajes de terror y de odio.

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