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Fútbol y poder en tiempos de #niunamenos

Ezequiel Fernández Moores

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PARA LA NACION
Miércoles 31 de mayo de 2017
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Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo.

¿Y si acaso Cristiano Ronaldo fue víctima de una extorsión y pagó temeroso de que la denuncia por violación afectara su imagen de Balón de Oro?, se preguntó Der Spiegel en el cierre de su artículo. No obstante, la revista alemana, una de las más prestigiosas en el mundo, dedicó el mes pasado casi una decena de páginas al episodio ocurrido casi ocho años atrás. La crónica cuenta que Ronaldo pregunta primero si 950.000 dólares, el reclamo inicial, no es “demasiado” dinero. “Tiene que ser un poco menos”, ordena a su abogado Osorio de Castro. La cifra, según se lee en el acta extrajudicial firmada el 12 de enero de 2010, baja finalmente a 375.000 dólares. “Sé que es mucho –dice De Castro a CR7– pero fue lo mejor y no fue fácil llegar a ese arreglo”. Susan K (nombre ficticio que usa Der Spiegel) lo acusó de violación. En la noche del 13 de junio de 2009 cuando ella, tras pasarle su teléfono en el VIP de una disco, subió a su habitación del Palm Place Hotel de Las Vegas y aceptó darse unos besos. Pero luego, según alega, dijo que “no”. “Y no –escribe Der Spiegel– quiere decir no”.

La revista alemana da más detalles y no duda de que el acuerdo, filtrado a través de Football Leaks, existió. Se pregunta si tal vez Susan K. desistió la demanda y firmó el arreglo temerosa de enfrentarse contra el poder de un ídolo que tenía entonces 24 años y por cuyo pase Real Madrid acababa de pagarle 94 millones de euros a Manchester United. Der Spiegel contempla también la posibilidad del chantaje. La prensa madrileña prácticamente ignoró la noticia. Sí publicó en cambio la desmentida categórica de Jorge Mendes, representante del crack portugués, y de la agencia Gestifute. Y también del abogado alemán de Ronaldo, Johanes Kreile, que amenazó con demandas.

Bastante tiene ya El Mundo, con su director y tres redactores imputados. El juez madrileño Arturo Zamarriego los acusó el mes pasado de “desobediencia”, por haber seguido publicando el resultado de 18 millones de documentos y siete meses de trabajo de una red formada por doce medios europeos (Der Spiegel, The Sunday Times y L’Espresso entre ellos) sobre los trapos sucios del fútbol. Zamarriego aceptó la denuncia del bufete Senn Ferrero, que afirma que los documentos le fueron hackeados. Entre ellos, los que acusan a Cristiano Ronaldo de evadir casi 150 milones de euros a través de un entramado de sociedades radicadas en paraísos fiscales. El juez, que amenaza con aplicar penas de hasta cinco años de prisión, rechazó al menos acusar a los periodistas imputados de integrar una “organización criminal”, como pidió Senn Ferrero, el bufete que trabaja para el Real Madrid que comanda el poderoso constructor Florentino Pérez. Y que trabaja también para Ronaldo.

Muchos ídolos del deporte suelen tener protecciones. Hasta que todo se hace indetenible, como le sucedió a Mike Tyson. Una joven participante de un concurso de belleza también subió de noche a su habitación y luego lo acusó de haberla violado. El campeón pesado más joven de la historia terminó en la cárcel. También tenían protección episodios de violencia de O.J. Simpson y Oscar Pistorius, hasta que ambos terminaron matando a sus parejas. Y allí está hoy Tiger Woods, el ex rey del golf mundial, primer deportista que superó la barrera de los mil millones de dólares, con su foto de arrestado por conducir bajo el efecto de sustancias la madrugada del lunes pasado. Cuando tenía 33 años, Tiger debió pedir disculpas en conferencia de prensa por infidelidades matrimoniales casi como si se tratara de un asesino serial. Había que defender la marca “Be like Tiger”, que promocionaba Nike. Su padre le puso un psicólogo cuando tenía ocho años. Quería prepararlo para que fuera el mejor deportista de la historia.

A Ricardo Centurión, esperanza de Boca para evitar la debacle, no había espacio para ponerle psicólogo en el barrio bravo de Villa Corina, Avellaneda. Boca le toleró choques, peleas, borracheras y fotos triple x. Ahora, que el equipo perdió imaginación y audacia y el título corre peligro, Boca precisa más que nunca de su fútbol atrevido. Pero nada había sido sin embargo tan grave como la última denuncia de violencia de género. Más aún cuando la defensa apela a viejos prejuicios y la TV duda sobre dónde está la víctima (“El calvario de un crack”, informaba el zócalo de un canal de deportes). Con un femicidio cada dieciocho horas, se anuncia para el sábado una nueva marcha bajo la consigna de #NiUnaMenos. No podrá estar allí Analía de Jesús, “Higui”. Tampoco podrá siquiera atajar en la cancha de El Boli, en Bella Vista, como solía hacerlo. Lleva siete meses en la cárcel. Le habían tirado piedras, robado la bici y atacado con seis puntazos. Reaccionó, finalmente, cuando una patota de diez hombres la acorraló de noche bajo el grito de “te voy a hacer mujer, tortillera”. Le clavó un puntazo en el corazón al hombre que estaba encima de su cuerpo.

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