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Temer busca salvar su gobierno con el apoyo del mercado

El presidente intentó mostrarse como único garante de la recuperación económica ante un foro de inversores locales y extranjeros; ratificó que terminará su mandato en 2018

Miércoles 31 de mayo de 2017
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LA NACION
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RÍO DE JANEIRO.- Decidido a mostrarse como único garante de la incipiente recuperación económica de Brasil, pese a la grave crisis política que atraviesa el país, el presidente Michel Temer resaltó ayer ante inversionistas nacionales y extranjeros que no existe alternativa a su agenda de gobierno. Además, afirmó que continuará en el poder hasta el final de su mandato, en 2018, cuando entregará "la casa en orden" a su sucesor.

Ante cientos de empresarios de 42 países que participaron del Foro de Inversiones Brasil, en el hotel Grand Hyatt de San Pablo, Temer buscó transmitir un mensaje de unidad en la coalición oficialista y de estabilidad de la economía, para ganarse la confianza de los hombres y mujeres de negocios. Su plan de reformas estructurales -congelamiento del gasto público, flexibilización laboral y modificación del sistema jubilatorio- recibió el espaldarazo del presidente del Bando Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, y de algunos ejecutivos internacionales, aunque en todo momento el debilitado mandatario evitó referirse al escándalo de sobornos del frigorífico JBS que podría obligarlo a salir del poder.

Temer, ayer, en el Foro de Inversiones Brasil 2017
Temer, ayer, en el Foro de Inversiones Brasil 2017. Foto: Reuters / Paulo Whitaker

"Estamos en el rumbo correcto. Volvimos a poner al país en sus carriles. Quien tome el comando de esta locomotora en 2018 encontrará las vías en su lugar. Por eso tenemos que continuar nuestro camino. Llegaremos al final de 2018 con la casa en orden", dijo Temer, acompañado en el escenario por los titulares de la Cámara de Diputados y del Senado, así como varios ministros del gabinete oficialista, encabezado por su Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Allí estuvieron también, como para dar una imagen de cohesión, dos importantes figuras del principal socio del PMDB, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB): el gobernador del estado de San Pablo, Geraldo Alckmin, y el alcalde de la ciudad de San Pablo, João Doria, ambos considerados posibles candidatos presidenciales para las elecciones del próximo año. Anteanoche, Temer se había reunido con el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, máximo líder socialdemócrata, y con el nuevo jefe de la agrupación, el senador Tasso Jereissati, quienes le ratificaron que por ahora el PSDB no abandonará la coalición gubernamental.

El gobierno de Temer quedó en la cuerda floja luego de que los hermanos Joesley y Wesley Batista, dueños de JBS, la mayor procesadora de carnes del mundo, llegaron a un acuerdo de delación con la justicia que los investigaba en el marco de la operación anticorrupción Lava Jato. Los ejecutivos entregaron una grabación de una conversación con Temer en la que se escuchaba al mandatario dar su aval al pago de sobornos al condenado ex titular de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha para comprar su silencio.

Cunha había sido el máximo impulsor del impeachment a Dilma Rousseff el año pasado, que posibilitó que Temer, entonces vicepresidente, asumiera las riendas del Palacio del Planalto. Como consecuencia, la Procuraduría General de la República inició una investigación contra Temer por intento de obstrucción de la justicia, corrupción pasiva y asociación ilícita. Pese al escándalo, el presidente se ha negado a renunciar.

Sin embargo, la próxima semana podría ser obligado a dejar el poder cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) reanude el juicio por financiamiento ilegal de la campaña Rousseff-Temer de 2014. Si la fórmula fuera hallada culpable, Temer sería reemplazado interinamente por el presidente de Diputados, Rodrigo Maia (Demócratas, DEM), quien en un plazo de 30 días tendría que convocar al Congreso para que elija al sucesor hasta los comicios de octubre de 2018; es decir, sería una elección indirecta, no por voto popular.

"Esta crisis es más política que económica. Brasil es más grande que desafíos accidentales", subrayó Temer en declaraciones a medios financieros internacionales, en una tentativa de evitar que la economía se contamine por la crisis que enfrenta su gobierno. Y aunque tras bambalinas el Planalto buscará postergar un fallo del TSE, señaló que lo mejor es que haya una decisión cuanto antes: "Si hubiera una solución definitiva sería muy útil, ya que aun con el país creciendo nuevamente, la gente dice: «Sí, pero hay un caso ante el TSE»".

Ante los inversores en el salón del Grand Hyatt, el presidente no dudó en calificar de "populistas" las políticas de Rousseff y de su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT). En contraste con la administración de su antecesora, remarcó también el constante diálogo con el Congreso para la aprobación de las reformas estructurales que permitieron la reducción de la inflación, la baja de las tasas de interés, el aumento de las inversiones y unos iniciales brotes de crecimiento del producto interno bruto. "La economía se recupera y encuentra un gobierno determinado a impulsar reformas que abren nuevas oportunidades", subrayó.

En sus declaraciones, el presidente del BID apoyó la actuación del gobierno. "Hoy, en plena crisis, Brasil está llevando adelante grandes reformas para modernizarse. Reformas que ni en los países ricos se atreven a encarar. Es casi imposible no exagerar la importancia de lo que está pasando", dijo Moreno.

Sus elogios fueron compartidos por algunos ejecutivos de grandes corporaciones. "Lo que vimos en Brasil en ganancia de productividad no fue registrado en ningún otro país", señaló el director de operaciones comerciales de Bayer, Marc Reichart.

"Las inversiones tienen que ser anticíclicas. Si queremos participar del próximo ciclo de crecimiento brasileño, éste es el momento de invertir", aseguró por su parte el presidente de Fiat Chrysler para América latina.

Ecuador acelera la investigación

El fiscal general de Ecuador, Carlos Baca, viajó ayer a Brasil a fin de acordar con la Procuraduría de ese país los mecanismos para procesar la información que será entregada sobre el caso de sobornos a funcionarios ecuatorianos por parte de la empresa Odebrecht. La multinacional denunció que dio coimas por US$ 33,5 millones a funcionarios ecuatorianos.

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