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Cómo promocionar la recuperación económica hoy

Orlando J. Ferreres

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PARA LA NACION
Miércoles 31 de mayo de 2017 • 00:54
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En la época en que John Maynard Keynes estudió las cifras económicas, el sector industrial era muy dinámico. Consideremos las cifras anteriores a las crisis del 29, por ejemplo, 1927. En ese momento la industria y la construcción en Gran Bretaña representaban el 46,5 % de la economía. Los gobiernos se habían desesperado frente a la caída de la demanda y no había manera de encontrarles una solución a los problemas recesivos, ni siquiera incluso en Estados Unidos, país donde el desempleo había llegado al 25 % de la población activa en esos años.

Los gobiernos ya habían echado mano de diversos mecanismos que estaban disponibles y ya se había insinuado el gasto público, aun con déficit fiscal, como una solución a los problemas recesivos. En nuestro país se fundó Vialidad Nacional para construir rutas en 1933, como una manera efectiva de hacer reaccionar la economía.

Cuando J. M. Keynes escribió su obra principal Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero en 1936, la mayoría de los gobiernos ya habían probado el gasto público como receta práctica para la solución de esos problemas, pero no había una teoría general que los justificará. Su trabajo vino a llenar ese vacío y fue una gran revolución en la ciencia económica. Desde allí se habló de ser o no ser keynesiano.

Para una persona que se encaramara en las cuestiones políticas, la justificación de la recuperación de la actividad económica mediante el aumento del gasto público coincidió con la necesidad de gastar para financiar las actividades que tenía dicha persona. Se sumaron la teoría y la práctica más la necesidad financiera en una sola combinación: hay que gastar mucho más para que el país "ande bien".

Recordemos que J. M. Keynes nunca dijo esto, pero a los políticos les pareció bien, así que hicieron lo que no tenían que hacer cuando hubo pasado la recesión. "Hay que seguir gastando para reanimar más la economía" dijeron todos al unísono. De esa manera, sin tener en cuenta los límites de hasta dónde parar, se llegó a la inflación permanente, lo que fue un verdadero desastre.

En nuestro país, la política de emisión y su consecuencia, la inflación, no han tenido límites. El aumento de precios desde 1944 hasta ahora fue de alrededor del 70% promedio anual y eso que computamos varios años de convertibilidad que dieron cero anual de aumento de precios.

¿Cómo puede ser esto? Hay que reactivar la economía decían los encargados de la gestión pública, ya sea nacional, provincial o municipal. Casi nadie decía que después habría que atenerse a las consecuencias y esto último es lo que estamos viviendo hoy y desde hace muchas décadas. No hay manera de financiar el gasto a largo plazo en estos niveles, por lo que habrá que pensar todo desde el principio dentro de un tiempo.

En 1927, la industria y las actividades relacionadas representaban el 12,6% de la economía argentina y esa proporción estaba creciendo a pasos agigantados. Nunca fue muy eficiente la industria manufacturera, excepto en las actividades relacionadas con la economía del sector competitivo, del petróleo y gas, y de otros sectores relacionados que permitieron crecer a la industria. Pero las actividades llamadas "industrias manufactureras" siempre requirieron una fuerte protección, sin ningún límite de tiempo.

Hoy es mucho más difícil reactivar la economía, pues esas actividades poco competitivas han estado todo el tiempo complicando las cosas, incluso con protecciones que habían llegado a guarismos increíbles y desde hace unos años han bajado hasta el 35 % el arancel externo común en el acuerdo del Mercosur. Esta reducción abarca al menos a 12 sectores sensibles de la economía. Anteriormente al Mercosur esas proporciones eran mucho más grotescas.

Ahora tenemos una economía de servicios, con una proporción de éstos que lleva al 55,4% del PIB del país, una cifra que es mucho menor aún que en otros países más desarrollados. ¿Cómo reactivar la economía con esas proporciones de servicios? Es fundamental darse cuenta de que algo puede ayudar el Plan de Trabajos Públicos, que es muy fuerte, pero que creemos que no será suficiente para reactivar toda la economía del país.

¿Qué hay que hacer? Debemos pensar todo de nuevo para enfocar la vida nacional con un crecimiento alto, en un país como el nuestro en el que los servicios representar una alta proporción de la economía. Esto le pasó también a EE.UU. en la crisis de la sub-prime donde no pudo reactivar del todo la economía en forma eficiente, al menos hasta ahora, pues la proporción del gasto en bienes era y es relativamente pequeña en función del total a reactivar.

En nuestro caso debemos estudiar cuánto representan los servicios, ya sean de educación, salud, servicios sociales y demás pues el tamaño de los mismos es demasiado grande para que se reactive la economía con un plan de obras públicas solamente.

Estas nuevas realidades son la clave de la economía del futuro que requieren estudiar nuevas relación con la política y así, desde allí, vamos a obtener resultados económicos y, por lo tanto, políticos. Es muy importante reciclar y acomodar los nuevos datos a la política y a la economía, pues así se va a lograr el crecimiento económico del país. Lo podemos hacer.

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