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Diego Leuco, el motociclista

Entre la radio y la tele, el periodista le escapa a la rutina porteña con su Harley Davidson

Miércoles 31 de mayo de 2017 • 20:22
Diego Leuco, el ociólogo experto de la semana
Diego Leuco, el ociólogo experto de la semana.
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El rally diario al que se somete este joven periodista sería tortuoso si no fuera por su fiel compañera, la moto, quien convierte cada viaje entre el canal y la radio en un paseo de genuino disfrute. Lo que empezó como un práctico medio de transporte para optimizar su tiempo supo convertirse en su máxima pasión, que, por suerte, es perfectamente compatible con sus escasos momentos de ocio. Diego nunca amanece más tarde de las siete de la mañana, y desayuna mientras lee todos los diarios ("cada uno aporta una óptica diferente", aclara), acompañado de las noticias radiales y televisivas, mientras prepara los temas para Lanata sin filtro. Luego vienen Radio Mitre y El Trece, entre los cuales tiene un intervalo de 30 (sí: treinta) minutos para ir desde Recoleta hasta Constitución y estar cambiado, maquillado y con el micrófono puesto, listo para salir al aire. Después de El diario de Mariana, es momento de reuniones, excepto los martes, en los que vuelve al canal para Los Leuco. Ah, y tres veces por semana hace crossfit. Nada fuera de lo común.

No es noticia, entonces, que, tras su frenético trajín, este motociclista prefiera no salir más de casa. En el departamento que comparte con Daniela, su novia, los asados son frecuentes y las noches en casa se disfrutan viendo una serie. "Siempre hay una que vemos en pareja -a un ritmo espantosamente lento- y otra que veo solo y a lo bestia", cuenta, divertido, sobre su fascinación por el consumo compulsivo. "Ver siete capítulos seguidos me parece parte del disfrute", dice entre risas. Además de agasajar a sus amigos con asados en el balcón, la pareja palermitana es habitué de restaurantes, teatros y recitales.

Tiempo libre que tiene, tiempo libre en el que sale a andar en moto. Con su grupo de colegas motociclistas recorrieron la Patagonia y ya están planificando la próxima travesía. De a poco fue evangelizando a sus amigos más íntimos de adquirir un ejemplar para poder compartir con ellos esta gran pasión que adquirió casi de casualidad. "Y si no, también me gusta mucho salir solo. Voy a donde sea y vuelvo. La avenida Libertador cuando está vacía los fines de semana es espectacular", afirma.

"Con mi familia me llevo bárbaro", cuenta el periodista que se reparte entre sus parientes paternos cordobeses y la rama materna en Lugano, adonde va a ir a cenar después de esta entrevista de viernes por la tarde. Con Alfredo, además de la labor periodística, los une la pasión xeneize. Los partidos se viven siempre juntos: en la Bombonera cuando Boca juega de local y en la casa de alguno cuando juega de visitante.

Diego compara su relación con los viajes con la de un niño con el baño: "Tengo una relación muy heavy con el trabajo y me cuesta mucho cortar, pero una vez que me voy de vacaciones, la paso espectacular. Así de inmaduro soy", admite sobre la culpa que siente por no trabajar. "Es algo que estoy aprendiendo porque a mi novia le encanta viajar", sintetiza.

Ping Pong

¿El mejor regalo que te hicieron? Mi viejo me llevó a ver la final de Boca contra el Milan en Japón. Se vistió con un kimono y me sorprendió con el pasaje. Sí: Alfredo Leuco se vistió de japonés para darme un regalo.

¿Alguien a quien admires? Infinidad de gente, soy de admiración generosa. Me cuesta mucho decir uno porque tengo muchos rubros, pero, sacando a mi viejo, te diría Jorge Lanata, porque resume un montón de cosas de mi interés, de mi carrera, de la información.

¿Algo que te sale bien? Hacer asado.

¿Algo que te sale mal? ¡Todo el resto! (ríe). Ya sé: ordenar. No solo soy desordenado, sino que, cuando me pongo a hacer orden, no me sale, ordeno mal. Puedo hacer un esfuerzo y va a quedar digno, pero nunca va a quedar lindo. Doblo mal las remeras, dejo todo tirado. La ilusa de mi novia me acomoda las remeras por color y duran un día. Es raro que sea desordenado porque soy muy metódico para laburar.

¿Una manía? Me sueno los huesos, casi todos, pero sobre todo los dedos. Cuando era chico tenía muchas cábalas de fútbol, ahora ya no tanto. También tengo una costumbre que es que cuando vuelvo a la noche me gusta escuchar música y casi siempre pongo "Wild Horses", de los Rolling Stones.

¿Un domingo perfecto? No voy a mentir: ¡salir con la moto! Hacer unos 300 kilómetros en moto a cualquier lado. Que sea un lindo día, con un poco de sol y no muy caluroso. Ir a un lugar lindo ¡y después volver y almorzar con mi novia, claro!

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