Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La hija del matrimonio de jubilados asesinado en Flores sigue bajo sospecha

Ella apunta a una empleada doméstica de las víctimas, pero según su hermano tenía un conflicto con los padres

SEGUIR
LA NACION
Jueves 01 de junio de 2017
Orlando e Hilda, asesinados en su casa de Flores
Orlando e Hilda, asesinados en su casa de Flores. Foto: Archivo

Aunque la hija del matrimonio de jubilados hallado asesinado esta semana en Flores apunta a la empleada doméstica que ayudaba a la pareja como presunta responsable del doble crimen, los investigadores del caso hallaron más elementos que la ubican a ella como principal sospechosa de haber asesinado a su madre, Hilda Lubis, y a su padre, Orlando Gianelli.

Antes de adoptar alguna medida contra María Rosa Gianelli, la fiscal Marcela Sánchez esperará los resultados de los peritajes realizados en las prendas secuestradas en el departamento de Avenida de Mayo al 1400 y de los hisopados realizados en las uñas de la hija de las víctimas y de su pareja, ambas hipoacúsicas.

Los cuerpos de Lubis, de 77 años, y de Gianelli, de 79, fueron hallados el lunes pasado minutos después de las 8 en la casa en la que vivían, situada en Morón al 7200. La autopsia estableció que la mujer fue asesinada de 66 puñaladas y su esposo, de cuatro puntazos. Además, los forenses determinaron que Hilda Lubis se había defendido, en tanto que Orlando Gianelli fue atacado mientras dormía y no opuso resistencia.

Hasta el momento, la prueba que más complicaría a María Rosa en los homicidios fue aportada por su hermano, Raúl. El testigo habría entregado un posible móvil a los detectives: según fuentes de la investigación, el hijo de las víctimas afirmó que sus padres no se oponían a la relación que su hermana mantenía con una mujer con la que se casó hace dos años, después de conocerla a través de las redes sociales. Afirmó, en cambio, que el conflicto en la relación entre María Rosa y sus padres comenzó cuando su hermana solicitó ir a vivir a la casa de Morón al 2700 con su mujer. Sus padres sabían que la esposa de María Rosa había estado casada en Rosario durante más de 20 años con un hombre y que tenía hijos y nietos que podrían instalarse en la vivienda.

Otro elemento que deterioró la relación entre María Rosa y sus padres fue la decisión de Hilda y de Orlando de designar a Raúl curador de su hermana -ella tiene un leve retraso madurativo-, hecho que le impediría hacer usufructo de los bienes que recibiría en una eventual sucesión.

Esa decisión se fundó en la supuesta incapacidad de María Rosa, basada en que es hipoacúsica, igual que su pareja, con la que se casó hace dos años.

Ambas mujeres ya declararon como testigos (con auxilio de intérpretes) y, si bien aparecerían algunas contradicciones sobre cuáles fueron las actividades que realizaron durante el fin de semana, los especialistas que participaron en las declaraciones explicaron que no sería extraño que una persona con ese problema pudiera confundir fechas y episodios.

María Rosa y su pareja declararon durante cuatro horas ante los investigadores judiciales. La demora se fundó en la necesidad de recurrir a un intérprete oficial, con lo que cada declaración se repetía y, además, se debían aclarar algunos dichos.

En su declaración, María Rosa involucró en los asesinatos de sus padres a Olga, la empleada doméstica, de nacionalidad paraguaya, que fue la última persona que habría estado con las víctimas.

La hija de las víctimas recordó que el viernes por la mañana fue la última vez que vio a sus padres. Afirmó que Olga los acompañaba, que tenía llaves de la casa y que desde ese día no se la vio más.

Hasta anoche, Olga no aparecía todavía como sospechosa y la fiscal intentaba localizarla para tomarle declaración.

Con respecto a las grabaciones de la cámara de seguridad instalada en una casa situada a veinte metros de la vivienda de las víctimas, fuentes de la investigación indicaron que minutos después de las 5 quedaron grabadas las siluetas de dos personas, pero no se ven rostros ni fisonomías claras.

"A mis padres no les gustaba la relación que tenía mi hermana con esa mujer. La veía como una relación de explotación y yo opinaba lo mismo. Pero a mi hermana no había forma de quitarla de la relación. Mis padres no se opusieron a la relación, sino a que fueran a vivir con ellos porque se enteraron del entorno de esa mujer y no les gustó. Es un vínculo por puro interés", afirmó Raúl en declaraciones a la prensa al retirarse de los Tribunales.

Analizan restos de piel y sangre

Cuando los investigadores revisaron el departamento en el que viven la hija de la víctima y su pareja, hallaron prendas de vestir con restos hemáticos. Fueron enviadas al laboratorio de la Corte Suprema de Justicia para establecer si tienen ADN de las víctimas, al igual que con el producto de los hisopados de las uñas de María Rosa Gianelli.

En esta nota:
Te puede interesar