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Uno de cada dos bonaerenses puede sufrir inundaciones en el mediano plazo

Lo afirmó la gobernadora Vidal y lo suscriben expertos en hidráulica y medio ambiente; el agua golpeará la provincia mientras no se concluyan las obras previstas; el mayor riesgo, en el Noroeste y el conurbano

Viernes 02 de junio de 2017
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PARA LA NACION
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General Villegas, bajo el agua, en abril pasado
General Villegas, bajo el agua, en abril pasado. Foto: Archivo

LA PLATA.- La mitad de los habitantes de la provincia de Buenos Aires puede sufrir inundaciones en el mediano plazo. Lo anticipó la gobernadora María Eugenia Vidal y lo suscriben los especialistas. "Yo fui muy sincera: va a haber más inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Calculamos que unos ocho millones de personas se pueden inundar en la provincia", advirtió la mandataria provincial.

Según expertos consultados, las zonas más vulnerables se encuentran en el conurbano y en ciudades del interior, como Salto, Arrecifes y Pergamino, que ya padecieron los estragos del agua durante los últimos meses.

El impacto del fenómeno será fuerte hasta que se terminen las obras hidráulicas estructurales. Para eso, aún no hay tiempos. Algunos de esos trabajos no llegarán a estar listos durante esta gestión.

El desalentador panorama no escapa a la advertencia emitida por investigadores del Conicet a principios de esta semana respecto de que el cambio climático agravará las ya intensas lluvias registradas en diferentes regiones del país, incluida la provincia de Buenos Aires, donde viven 16 millones de personas.

A raíz de las declaraciones de Vidal, el presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas, Pablo Romanazzi, explicó: "Fue muy sincera y está bien lo que dijo, en comparación con otros gobernadores que trataban de desviar la atención. Las inundaciones son un tema que va a estar siempre con nosotros". Romanazzi fue uno de los firmantes del conocido informe de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata que había advertido sobre obras que debían realizarse para que La Plata no se inundara en la manera en que ocurrió el 2 de abril de 2013.

Como se dijo, una gran parte de esos ocho millones de futuros afectados por inundaciones habitan en el conurbano, atravesados por las cuencas Reconquista y Matanza-Riachuelo. Allí, el problema es que hay grandes asentamientos urbanos en zona de planicie de inundación de los ríos. La Gobernación recordó que realiza obras en Quilmes, Lomas de Zamora, La Matanza y Tigre, entre otras.

Foto: LA NACION

En el interior, nuevos anegamientos podrían castigar Salto (especialmente en el barrio La Trocha), el casco céntrico de Pergamino, Arrecifes, San Antonio de Areco, Pilar y Luján. También algunas localidades de la región capital, como La Plata, Berisso y Ensenada.

Desde la Gobernación prefirieron no definir qué significa que la mitad de los bonaerenses sufrirán inundaciones: si el agua entrará a las casas, a las calles o sólo a los campos. Esperan que las obras de emergencia logren retener el agua en las zonas rurales y así proteger las ciudades. "Trabajamos pensando en el peor escenario", aseguró Vidal a LA NACION.

Según la predicción meteorológica que manejan, en agosto el fenómeno del Niño podría alcanzar la provincia de Buenos Aires, lo que implicaría un incremento en las precipitaciones. "En el segundo semestre puede haber lluvias fuertes", indicaron fuentes oficiales.

Consultada sobre los efectos del cambio climático en la provincia, la especialista del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) Claudia Campetella indicó que en el futuro cercano "la precipitación anual no tendría mayores cambios". Y agregó que "con bastante certeza no se revertiría el aumento registrado entre 1960-2010".

Mapas de riesgo inconclusos

No obstante, los datos oficiales del SMN para el trimestre de junio, julio y agosto indican que las precipitaciones serán normales o superiores a lo normal. Además, el informe aclara que "no se descarta la ocurrencia de algunos eventos de precipitación localmente intensos que pudieran complicar la situación de las zonas recientemente afectadas por anegamientos y/o inundaciones".

Según la ley 11.964, sancionada en 1997, la provincia está obligada a realizar un mapa de riesgo, que incluye el riesgo hídrico. Veinte años después, esos mapas no están completos.

Allí se cruzan las variables de vulnerabilidad social estructural con las variables de amenaza. Se marca en cartografía las zonas más vulnerables por tipo de vivienda, por educación, por tipo de alimentación, etc. Sobre ese dibujo se marcan las amenazas: precipitaciones, crecida de ríos, tormentas e incendios.

"Cuando llegamos no había ningún mapa de riesgo ni un área que gestionara eso", aseguró Rodrigo Silvosa, subsecretario de Infraestructura Hidráulica, a LA NACION. Con los datos que ya obtuvieron, Virginia Laino, directora de Gestión de Riesgo de la provincia, indicó: "Hay ocho millones de personas que viven en zonas de alto riesgo de inundación en la provincia de Buenos Aires". Y agregó: "El cruce de la amenaza con la zona más vulnerable te marca tu zona de mayor riesgo ante esa amenaza".

Romanazzi, experto en hidrología y obras hidráulicas, indicó que lo que falta es "encarar un sistema de monitoreo", que podría prevenir algunas inundaciones. "En algunos lugares tenés concentrada mucha información y, en otros lados, tenés un blanco absoluto: no sabés ni cuándo llueve, como en el Noroeste", detalló. Hoy, 26 partidos de ese sector de la provincia están en emergencia hídrica.

Horacio Tavecchio es ingeniero hidráulico y consultor privado. Consultado por LA NACION, aseguró que es imposible precisar cuándo y dónde se repetirán la inundaciones. "Si una tormenta de magnitud sucede en cualquier punto del área metropolitana, los resultados van a ser muy similares a lo sucedido en La Plata", explicó Tavecchio. Por este motivo, sugirió estar alerta a los planes de contingencia para este tipo de eventos.

"Toda la provincia está vulnerable", aseguró el subsecretario Silvosa. Y la directora de Gestión de Riesgo concluyó: "Hace 10 años, cuando hablábamos de cambio climático, pensábamos en lo que iba a pasar en el futuro. Éste es el futuro".

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