Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una decisión que expone con brutalidad la visión trumpista sobre el mundo

LA NACION
SEGUIR
Rafael Mathus Ruiz
Viernes 02 de junio de 2017
0

WASHINGTON.- Nadie pudo convencerlo. Ni el papa Francisco, ni el CEO de Apple, Tim Cook, ni su propia hija, Ivanka Trump, lograron que Donald Trump abandonara otra promesa de campaña. Al final, prefirió abandonar el mundo.

Nada de lo que escuchó durante los últimos meses le sacó una idea fija en su cabeza: que el mundo se aprovecha de Estados Unidos y que el Acuerdo de París, punta de lanza de la lucha por preservar el planeta para las generaciones futuras, un logro de la diplomacia -el arte de lo posible- que demandó incontables horas de negociaciones, es injusto, un "mal acuerdo".

"No queremos que otros líderes y otros países se rían de nosotros, y no lo harán. No lo harán", dijo Trump, desafiante, al criticar los términos del convenio, y exigir "un trato justo" para su país, primera potencia global, y uno de los mayores responsables del calentamiento global.

cerrar

"Me eligieron para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no a los de París", sintetizó.

La decisión de Trump refleja su visión del mundo y de la ciencia. Fue a contramano de todos y de todo, menos, en su cabeza, de la gente que lo votó, de "los hombres y mujeres olvidados del país", como dijo su vicepresidente, Mike Pence, al presentarlo. Su objetivo: más plata, más crecimiento, más trabajos.

Poco importó que el mundo, varias ciudades y estados del país y hasta China, principal contaminante actual, hayan decidido mirar al futuro y abrazar la economía verde. Trump prefirió mirar al pasado en su cruzada por "restaurar la grandeza de Estados Unidos", su mantra proselitista.

cerrar

Poco importó, también, que la energía solar emplee hoy a más gente en Estados Unidos que el carbón y el gas natural combinados, o que las empresas más emblemáticas del país hayan respaldado el acuerdo de París. Hasta Exxon, donde se crió el canciller de Trump, Rex Tillerson, que llegó a ser acusada de tapar el problema del calentamiento global, respaldó el convenio.

Poco importó la ciencia. Trump, que calificó de "invento" el cambio climático y ninguneó el consenso científico sobre el impacto del hombre en el planeta, optó por volver a la campaña con un discurso trazado por Stephen K. Bannon, líder del ala populista de su gobierno.

No son los únicos que creen que el planeta puede esperar. Según una encuesta del Centro Pew, sólo un 36% de los estadounidenses está muy preocupado por el cambio del clima.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas