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De Francia a Colombia: 5 lugares para turistas morbosos

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PARA LA NACION
Domingo 04 de junio de 2017

1 Francia. Las ruinas de Oradour

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Los hombres fueron fusilados en las calles mientras mujeres y niños fueron quemados vivos en la iglesia. Hubo una sola sobreviviente, que pudo trepar hasta un vitral roto y saltar hacia afuera. Desde entonces Oradour se conservó como un lugar mártir, intacto desde aquel 9 de junio de 1944.

Las paredes de las casas quemadas forman un angustiante pueblo fantasma y viejos coches terminan de oxidarse en las calles desde hace más de 70 años. Este santuario del recuerdo y su Centro de la Memoria son visitados tanto por franceses como alemanes. A pocas cuadras, un nuevo Oradour fue construido con familiares de las víctimas y nuevos vecinos a partir de 1945.

2 Ucrania. Turismo radiactivo en Chernobil

Los años pasaron y la zona de exclusión en torno a la central ucraniana se ha transformado en una especie de Pompeya soviética. En especial la ciudad de Prypiat, que se encuentra a sólo tres kilómetros de la central, mucho más cerca que Chernobyl.

Mientras algunos habitantes volvieron a sus hogares en la segunda, la primera fue evacuada y quedó en el estado en que se encontraba en abril de 1986. La central fue descontaminada, pero la pequeña ciudad modelo -construida en 1970 como una vidriera del urbanismo industrial soviético- tiene todavía una tasa de radiación muy por encima de los niveles máximos de seguridad. Este peligro no desanima ni a los saqueadores (que recuperan objetos en las casas para revenderlos a coleccionistas) ni a los aproximadamente 10.000 visitantes que cada año desafían la radiactividad para descubrir esta ciudad fantasma.

3 Letonia. Dormir en la cárcel

El país es una de las tres pequeñas repúblicas bálticas, cuyo territorio se disputaron los alemanes, los suecos y los rusos a lo largo de los siglos.

La morbosidad será quizá una manera de exorcizar un pasado dramático por demás. Una antigua cárcel fue transformada en hotel, donde las celdas ofician de habitaciones. Se llama Karosta y fue utilizada por los nazis cuando ocuparon Letonia y sucesivamente por el aparato represor soviético. La experiencia es extrema y sin embargo los clientes hoy pagan para dormir en un lugar de donde hace sólo unas décadas se quería escapar a toda costa. Los empleados visten de guardias, con uniformes soviéticos, y hacen firmar descargos a sus clientes que aceptan los maltratos y no tienen derecho a tener la llave de su "habitación". Este infierno fue finalmente cerrado en 1997, antes de abrir de nuevo como el hotel más freak del mundo.

4 Estados Unidos. La cruz de JFK

Además de ser la patria de JR Ewing, Dallas es la ciudad donde ocurrió una tragedia que sigue marcando a los norteamericanos desde hace medio siglo: el asesinato del presidente John F. Kennedy.

El depósito de libros desde donde salieron los disparos fue transformado en un museo. El edificio escapó por poco a la demolición, cuando la ciudad quería desvincular su imagen del recuerdo del atentado; pero la historia ganó sus derechos y desde 1989 se puede visitar el Sixth Floor Museum, sobre Elm Street, en el barrio histórico de Dallas.

Desde arriba se ve tan claramente Dealey Plaza como lo vio el francotirador Lee Harvey Oswald. Sobre la calle, una cruz marca el emplazamiento exacto donde se encontraba el auto presidencial cuando JFK recibió el segundo disparo. Es actualmente el segundo lugar más visitado de Texas, luego del Fuerte Álamo.

5 Colombia. Escobar-tour, en Medellín

La desgracia y la miseria revisten muchas formas y generan un turismo afín -¿o voyeurismo?- en varios casos, como ocurre en los tours por las favelas de Brasil.

En México se puso en marcha una visita guiada temática de una índole totalmente distinta: se trata de hacer conocer la corrupción a los turistas de paso por Ciudad de México, visitando edificios y barrios cuya construcción fue proclive a la "mordida". Es un tour que se podría declinar en muchísimas ciudades del mundo, no sólo en América latina, por supuesto.

En Medellín se ha generado un tercer tipo de paseo: se organizan tours para seguir las huellas de Pablo Escobar, el más famoso jefe narco. En español o en inglés los guías llevan a sus grupos por lugares vinculados con el personaje, desde el barrio donde creció y su célebre Hacienda Nápoles, donde vivió hasta 1993. La visita termina, y es bien previsible, sobre su tumba.

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