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Insólita protesta en la frontera: bagayeros cortan rutas y piden que no haya más operativos

Los pasadores de mercadería montaron piquetes en la ruta 50 en Orán, que quedó sitiada; reclaman que no les secuestren mercadería de contrabando

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PARA LA NACION
Viernes 02 de junio de 2017 • 19:53
Bagayeros cortan rutas y piden que no haya más operativos
Bagayeros cortan rutas y piden que no haya más operativos. Foto: Twitter
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A los mayores controles y operativos de secuestro de mercadería de contrabando en la zona de Orán, cercana a la frontera con Bolivia, unos 5000 bagayeros de esa zona montaron piquetes y protestas en la ruta nacional N°50 , que provocaron que esa ciudad salteña quedara sitiada.

La tensión en esa zona caliente del narcotráfico y del contrabando comenzó anteayer a la mañana, cuando un grupo de bagayeros decidió cortar la ruta 50 a la altura del río Blanco. Pocos minutos después se formó una extensa fila de autos y las protestas se multiplicaron.

Con gomas encendidas para impedir que pasaran los vehículos, los pasadores de mercadería ilegal -que son unos 5.000 en Orán y Aguas Blancas- reclamaban que cesen los controles de Gendarmería y los operativos de secuestro de bultos de 80 kilos que cargan en sus espaldas.

En lo que va del año, Gendarmería ya incautó más de 200 millones de pesos en mercadería incautada en operativos realizados en las rutas 50, 9 y 34.

En mayo pasado los procedimientos de las fuerzas federales se incrementaron en la zona, donde el contrabando de todo tipo de mercaderías y estupefacientes tiene un aceitado funcionamiento desde hace décadas, como reflejó LA NACIÓN el 21 de mayo pasado.

En esa zona fronteriza el contrabando era un ilícito permitido, debido a que parte de la economía de las ciudades cercanas a la frontera se mueve y vive del contrabando. La matriz delictivas está enraizada desde hace décadas y se transformó en un problema social. Un bagayero gana por día entre 900 y 2000 pesos.

La mercadería que proviene de Bolivia después va a parar a las ferias y negocios precarios de las principales ciudades del centro del país, donde se vende de manera ilegal.

"La situación es complicada porque los bagayeros se enfrentan entre ellos y esto puede terminar mal", señaló un alto funcionario judicial.

El 6 de mayo pasado la Aduana y la Policía Federal se secuestró en Orán ropas y calzados de contrabando valuadas en 1,5 millones de pesos. Los operativos de control no sólo se centraron en Orán y Aguas Blancas sino también a lo largo de la ruta nacional 34, vía para llegar a Santa Fe y Buenos Aires.

El jueves pasado en Tucumán también estallaron las protestas, con demandas similares a las que se exteriorizaron en Salta. La protesta de bagayeros se gestó en la localidad de Tapia, sobre la ruta 9. Unas 70 personas cortaron el tránsito durante la noche. Eran grupos que viven del contrabando de Bolivia y ante los operativos de las fuerzas federales no tienen más trabajo.

Al otro día en Orán se repitió la escena, pero a mayor escala. Unos 5000 bagayeros montaron un piquete en la ruta 50 y luego decidieron instalar otro en el acceso a la ciudad. Incluso, durante la noche se produjo un corte de luz en media localidad y se investiga si se trató de un sabotaje de los bagayeros.

El juez federal de Orán Gustavo Montoya emitió ayer una orden de desalojo de la ruta nacional 50 desde Pichanal hasta Aguas Blancas. Hasta el cierre de esta edición no se había despejado la ruta.

El secretario de Fronteras Luis Green sostuvo a LA NACIÓN que lo que "se está haciendo en esa zona controlar las fronteras para impedir que ingrese el contrabando. El contrabando compite deslealmente con la producción argentina dañando nuestra economía".

"Los llamados bagayeros en realidad son personas explotadas por capitalistas del contrabando. Son jóvenes de Orán y localidades cercanas que destruyen su salud cargando enormes bultos de hasta 60 kilos con mercaderías ilegales. Estos jóvenes son víctimas de un sistema perverso que los usa como mano de obra esclava. Queremos que los jóvenes tengan un futuro mejor", sostuvo el funcionario.

Los bagayeros se dedican todos los días del año a la "compleja" misión de pasar ilegalmente en bultos que cruzan por el río Bermejo en balsas y gomones, que luego cargan sobre sus espaldas que pesan entre 80 y 100 kilos. Lo que va dentro de las "lonas" es un misterio. Pueden cargar medias, remeras, cocaína o un joven chino o colombiano que pretende atravesar la frontera sin pasar por Migraciones.

"Entre remiseros y bagayeros somos unas 5000 personas que vivimos de esto. Yo tenía un taxi, pero gano diez veces más con esta actividad", dijo Raúl Centurión, un hombre de 54 años.

Durante los últimos meses se produjeron fuertes enfrentamientos entre los propios pasadores que configuran organizaciones mafiosas en Orán. Tres asesinatos se produjeron en los últimos dos meses como consecuencia de las disputas por las cargas de contrabando. Uno de los crímenes, el de Raúl "Coya" Martínez, se usaron sicarios que lo acribillaron de tres disparos en la cabeza.

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