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Gimnasia vs. Banfield: el Taladro ganó y se ilusiona con pelear el torneo

Superó 2 a 1 al Lobo y está a cinco puntos de Boca

Lunes 05 de junio de 2017
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El festejo
El festejo. Foto: Captura

LA PLATA.- Faltan unos instantes y Darío Cvitanich, reemplazado, reza al costado del campo de juego. Julio César Falcioni se muestra rígido, pero por dentro es un aluvión de sentimientos. Los que están adentro rechazan con lo que sea los últimos centros. De pronto, el final provoca un estallido: Banfield celebra (casi) como si se hubiese consagrado. Es lógico: el Taladro se siente vivo.

En las últimas semanas el país habló de Boca y River. Que uno es el puntero, que el otro juega mejor. Que de ellos y solo ellos saldrá el campeón. Pero hay que agregar al equipo de Falcioni, que con su triunfo 2-1 contra Gimnasia se afianzó como tercero y no se da por vencido. Lo avalan las matemáticas (está a cinco unidades de Boca con nueve en juego) y su gran virtud futbolística (es una estructura uniforme, equilibrada).

Contra el Lobo, Banfield no tuvo grandes figuras y tampoco puntos bajos. Basta con observar los puntajes; ninguno con más de siete, ninguno con menos de cinco. Así, con solidez y un par de destellos, superó a domicilio a un rival complicado que venía de vencer a Colón como visitante. Abrió la cuenta Renato Civelli, quien la empujó luego de un tiro libre de Brian Sarmiento que dio en el palo; empató el marcador Mauricio Romero de cabeza, tras un córner de Brahian Alemán; puso cifras definitivas Cvitanich, que aprovechó con un frentazo el centro preciso de Nicolás Bertolo. Vale la pena repasar los goles porque las jugadas de ataque escasearon. Además de los tantos sobresalieron una gran chilena de Erik Ramírez, de Gimnasia, que pasó a centímetros del arco, y otro cabezazo de Cvitanich que provocó una atajada soberbia de Alexis Martín Arias.

¿Por qué ganó el Taladro, si todo transcurrió en un escenario marcado por la paridad? Principalmente porque no tuvo individualidades bajas y el conjunto tripero sí. El equipo local tuvo algunos futbolistas por debajo de su nivel y eso inclinó el desarrollo para el lado de Banfield, un especialista en capitalizar detalles.

Cuando se alejaron Walter Erviti y Santiago Silva, a principios de año, Banfield perdió a sus dos grandes figuras; el conductor y el goleador. Pero se reinventó. Suplió esas bajas, conservó su eficacia y en el último segmento del campeonato elevó su productividad. No es casualidad que haya ganado seis de las últimas siete fechas (en ese lapso ni Boca ni River sumaron tanto).

"Tuvimos imprecisiones pero dominamos al rival y nos vamos tranquilos con el resultado", confesó Falcioni, ingeniero de esta estructura férrea y rocosa, aunque adicta al éxito. Con respecto a la posición de privilegio que ocupa su equipo, no anduvo con vueltas: "Estamos ilusionados y daremos pelea hasta el final". En otro contexto, el entrenador hubiera escogido la cautela. No hace falta, la presión la tienen otros. El Taladro sólo marcha detrás de un sueño. Como en 2009.

No será sencillo para Banfield que tendrá que enfrentar, luego del receso, a tres rivales de jerarquía: Rosario Central, San Lorenzo y Racing. Más allá de los adversarios, sin dudas complicados, el conjunto del Sur dispone de herramientas para sortear esos obstáculos. Por algo ganó 16 de sus 27 partidos.

El presente de Gimnasia es bien distinto. El Lobo llegó a su techo hace tiempo, aunque no logró construir una base firme y se derrumbó. Como si fuese un globo, se infló rápido y perdió el aire con mayor velocidad. Empezó el año con todo (cinco triunfos y dos empates) y, de golpe, se quedó sin argumentos. Perdió seis de los últimos siete encuentros del torneo, y a eso se le suma la eliminación de la Copa Sudamericana y la renuncia de Gustavo Alfaro. Mientras estuvo de racha, el elenco tripero estuvo a punto de filtrarse en zona de clasificación a la Copa Libertadores; hoy se encuentra decimocuarto y afuera de todo.

Más allá de la compleja actualidad de Gimnasia, el segundo tanto de la visita llegó recién a 16 minutos del final. Lo hizo Cvitanich, el mismo que estuvo en duda por un fuerte estado gripal. "Tenía que jugar. Sabíamos que era un partido importante y no me lo quería perder por nada. Por suerte ganamos y ahora nos quedan tres finales", expresó el delantero que convirtió después de la mejor jugada colectiva de la tarde.

Banfield sufrió y hasta rezó. Banfield ganó de nuevo. Banfield sueña. Banfield, el de los milagros.

El gol de Civelli, para Banfield (0-1)

El gol de Romero, para Gimnasia (1-1)

El gol de Cvitanich (1-2)

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