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"Aprender a vivir con ello": no se pueden evitar ataques con autos ni con cuchillos

Los expertos dicen que ni las estrategias preventivas ni la vigilancia constante son 100% efectivas

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PARA LA NACION
Lunes 05 de junio de 2017
Londres sufrió tres ataques el sábado por la noche
Londres sufrió tres ataques el sábado por la noche. Foto: AP
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PARÍS.- Un atentado como el de Londres, cometido con una camioneta y unos cuchillos, es casi imposible de prevenir si los autores son prudentes en los preparativos, estiman los expertos.

Ni siquiera la vigilancia de individuos sospechosos o localizados garantizará nunca al ciento por ciento que puedan ser detenidos antes de pasar a la acción si no hay nada en su comportamiento que sugiera que podrían cometer un atentado de forma inminente.

"Los ataques sencillos con vehículos y cuchillos han aumentado recientemente porque son fáciles de planear y los más difíciles de impedir para los servicios de seguridad", estima Alan Mendoza, director del centro de reflexión británico Henry Jackson Society.

"Debemos esperar a tener más detalles, pero el ataque de Londres parece vinculado a todos aquellos que, en Occidente, han sido al menos inspirados por grupos como Estado Islámico (EI)", añade.

Hace ya años que los grupos jihadistas llaman a sus partidarios a pasar a la acción allí donde residan empleando cualquier medio a su alcance.

"Cuanto más sencilla sea la acción, menos preparativos operacionales, de compra de material, de armas, de explosivos; es más complicado detectarlo, porque el comportamiento es menos sospechoso", afirma Yves Trotignon, ex miembro de las unidades antiterroristas de los servicios de inteligencia franceses.

"El contraterrorismo es prevención", dijo. "Se detiene a gente cuando hay elementos a cargo, cuando hay motivos para pensar que se va a cometer un crimen. Es posible cuando las personas son conocidas, están vigiladas o cuando de repente aparecen en el radar porque están preparando algo", continúa.

"Pero si ese algo es el simple alquiler de una camioneta, no se enciende ninguna alarma", subraya.

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El caso del joven jihadista francés Adel Kermiche ilustra esta dificultad para prevenir el paso a la acción de un sospechoso localizado, vigilado. Lo detuvieron en Turquía por haber intentado entrar en Siria, lo encarcelaron y dejaron en libertad con condiciones como llevar un brazalete electrónico.

Ese brazalete lo llevaba en el tobillo cuando participó, en julio de 2016, en el degüello de un sacerdote de 85 años en una iglesia de un pueblo normando, en compañía de otro aprendiz de jihadista que conoció por Internet.

Vigilar físicamente, las 24 horas, a un sospechoso moviliza a una veintena de policías. No se puede vigilar permanentemente a todos los presuntos miembros de las redes jihadistas y sus simpatizantes.

Demagogia

Y aunque fueran posible, ¿cómo distinguir cuando alguien se sube a una camioneta con la intención de ir al centro de Londres para atropellar a transeúntes de cuando va a hacer las compras en el supermercado?

"Hay que evitar la demagogia", declara la senadora francesa Nathalie Goulet, copresidenta de la comisión de investigación sobre la lucha contra las redes jihadistas: "Ni todo el servicio de inteligencia del mundo impedirá este tipo de ataques".

"No por ello son aceptables y no hay que tirar la toalla, pero hay que mirar la realidad de frente. Hacer creer a la gente que desterrando a los musulmanes, poniendo una media luna verde o cerrando las mezquitas se solucionará el problema es una mentira. Al contrario, esto alimentará los argumentos de Estado Islámico", añade.

"Un individuo que agarra su coche, se abalanza sobre la gente y la apuñala (...) Desgraciadamente hay que aprender a vivir con ello y que cada ciudadano se ocupe de la vigilancia", concluye.

Frente a este tipo de amenaza hay que centrarse en la rapidez de reacción, a la vez, de las fuerzas del orden y de los servicios de socorro, que, en el caso del ataque de Londres, fueron eficaces, recalca Trotignon.

"El sábado por la noche en Londres los tres hombres fueron neutralizados en ocho minutos, algo sobresaliente", destaca.

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