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Gabriel Deck, una ilusión en marcha: "Sueño con la NBA, pero lo tomo con calma"

El alero de San Lorenzo es el jugador más determinante de la Liga Nacional

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LA NACION
Lunes 05 de junio de 2017
Deck, en el polideportivo Roberto Pando
Deck, en el polideportivo Roberto Pando. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
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"Teníamos un vecino que era herrero, al que mi hermano le había pedido que nos hiciera un aro. Lo usamos, pero al tiempo se nos rompió y no teníamos cómo arreglarlo. Mi papá tomó el volante del tractor, le cortó el centro con la amoladora, buscó un pedazo de tabla y lo colgó de uno de los palos del arco de la cancha de fútbol que había atrás de casa. Lo hizo para que no nos fuéramos todo el día al club. Rajábamos a la siesta, a cualquier hora nos íbamos con mi hermano. No descansábamos nunca. Imitábamos a los jugadores que veíamos por la tele. Quería ser como Leo Gutiérrez, lo admiro".

Está tranquilo. "Por algo me dicen Tortuga", se apura a aclarar Gabriel Deck , y suelta una carcajada que se mezcla con el ruido de las pelotas que rebotan en el parquet del polideportivo Roberto Pando, que esta noche, desde las 21, vivirá el segundo partido ante Gimnasia de Comodoro Rivadavia por una de las semifinales de la Conferencia Sur de la Liga Nacional que gana San Lorenzo por 1-0.

Se advierte que no hay nada impostado en él. Que no está vendiendo algo que no siente. Que no miente cuando dice que sueña con llegar a la NBA, pero que su meta es ser "una buena persona". Dice que extraña Colonia Dora y le brillan los ojos. Habla de su hermano Joaquín y se le ilumina la cara. Tiene 22 años y cuando se refiere a papá Carlos y a mamá Nora, lo hace como un niñito. El jugador más determinante de la Liga Nacional, que con el Ciclón buscará retener el cetro doméstico y que está en la carpeta de franquicias de la NBA como Utah Jazz y Milwaukee Bucks, encanta por su simpleza.

-¿Qué implica ir por el título con San Lorenzo?

-Estoy muy contento con los resultados que logramos. Estamos siempre en los primeros lugares y eso no es fácil. Nos vamos encontrando como equipo cada vez más y eso es determinante en los playoffs.

-Tienen un grupo de jugadores con mucha experiencia, sin embargo, Julio Lamas te da mucha responsabilidad sobre el juego, ¿te gusta ese desafío?

-Se va dando naturalmente. Tomo muchas decisiones, pero eso se debe a la confianza que me da el cuerpo técnico y mis compañeros. Acá lo bueno es que todos son muy buenos y nadie es la figura excluyente. La realidad es que trato siempre de adaptarme a lo que pide el entrenador. Si tengo que defender lo hago y si tengo que ser suplente también está bien. No hay egoísmos.

-No es simple pensar colectivamente, a todos les gusta tirar y hacer puntos, ¿Cómo te llega ese mensaje?

-Desde muy chico viví muchas experiencias lindas. Pero desde que compartí espacio con la selección, tras una invitación que me hizo Lamas en 2009, entendí todavía más la importancia de los roles. Y en los equipos de Liga, por ejemplo en Quimsa, ya a los 14 años entendí que debía sacar cosas siempre positivas de mis compañeros. Todo eso me ayudó a pensar así.

-Cuando pensás cómo arrancaste, con aquel aro que era un volante de tractor, y mirás dónde estás hoy, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

-Un orgullo enorme de haber salido de tan abajo, de un pueblo tan chico como Colonia Dora, donde somos 6 mil habitantes. Todo lo que hago es pensando en ese pasado. En cuando era chico y jugaba con mi hermano en el descampado detrás de mi casa, en lo que hacía mi papá? Nunca, pero nunca dejo de pensar en aquello.

-Cuando te dicen que hay dos o tres franquicias de la NBA que te están mirando, ¿cómo manejás eso?

-La verdad que no pienso mucho en eso. Sé que lo único que cuenta es trabajar, eso es lo que me brindó todo. Sueño con estar en la NBA , pero lo tomo con calma. Todo lo tomo con tranquilidad, por algo me dicen Tortuga? De verdad que no me lo planteo como algo que me desvela, pienso en San Lorenzo y no mucho más.

-Cruzarte con técnicos como Lamas, ¿cuánto te ayuda a pensar como lo hacés?

-Mucho. La mayoría de los entrenadores que he tenido me han aconsejado muy bien. Siempre poniendo el trabajo antes que nada. Silvio Santander me ha marcado muchísimo también, en lo que es mi cortita carrera. Es un excelente técnico, me decía que me entrenara fuerte, que tenía condiciones, que podía triunfar en la Liga Nacional. Y le hago caso, porque quiero vivir de esto y tratar de ayudar a mi familia.

-¿Qué extrañás de cuando eras chico?

-Más que nada el campo, con mis tíos, mis abuelas, mis amigos. Me he ido de muy chico, cuando tenía 13 años, así que no pude disfrutar tanto de mi ciudad. Pero para lograr cosas hay veces que hay que dejar otras atrás. Hoy estoy cumpliendo un sueño. Al principio, para mí era un sueño era poder ver un partido de Quimsa, después pude jugar ahí y salir campeón de la Liga con en ese club. Y bueno, hoy estoy aquí, en San Lorenzo.

-Te tocó estar en la selección, en lo que fue la última aventura de Ginóbili, de Nocioni, de Scola. ¿Qué sentís que aprendiste en esa experiencia?

-Más que nada la calidad de persona, la humildad que tienen y cómo trabajan todos los días. Una de las cosas que rescato muchísimo es la alimentación que tienen Ginóbili, Scola, Prigioni, Nocioni, nunca fuera de libreto. Yo hace dos años o tres tenía ocho kilos de más y una de las veces que fui convocado a trabajar con ellos, empecé a interesarme en cómo se alimentaban; ahora lo aplico para mí.

-Todas estas experiencias, ¿sentís que te acercan más al sueño de la NBA?

-Creo que sí. Uno si quiere llegar lejos tienen que hacer las cosas bien como las hicieron ellos. Son jugadores con un talento increíble, de muchísima jerarquía. Salieron de la Liga Nacional como nosotros y fueron escalando. En su momento, entendí que la forma en la que se entrenan y se cuidan, es lo mejor y por eso lo adopté. Me hace bien y estoy contento.

-Más allá de lo tranquilo que se te ve siempre, te debe dar cosquillas tu futuro, ¿qué proyectás?

-Bueno, yo siempre digo que en esto que estoy viviendo, mi objetivo es ser buena persona. Porque al fin y al cabo, el básquetbol un día se va a ir y a mí me gustaría tener muchísimos amigos. Que ande por la calle y todos me vean bien. Y después, si me voy a Europa o la NBA, que ojalá sea así, va a ser bienvenido. Pero insisto que mi meta principal es ser buena persona.

-¿Quién es mejor, vos o tu hermano?

-Joaquín. Siempre fue el dominante. Pero ojo, que crecí un poquito y hoy tendríamos que medirnos. Hace rato que no nos golpeamos. Él es fundamental en mi carrera, porque fue él quien me llevó a jugar al básquetbol. Yo no quería hacerlo, jugaba al fútbol me pasaba horas con la pelota en los pies. Al principio no me gustaba el básquetbol. Un día me empezó a llevar, a los 12 años, y le agarré el gusto; en Bartolomé Mitre, empezamos los dos.

-¿Cuál era tu puesto en el fútbol?

-Era un nueve goleador. Todos me cargan porque no me creen que jugaba bien al fútbol, pero lo hacía bien. Me pasaba tarde completas haciendo goles.

Un alero con corazón

Julio Lamas, el entrenador de San Lorenzo y ex DT de la selección argentina, explicó qué clase de jugador es Gabriel Deck: "Gaby es un alero que tiene talento, tiene corazón y es inteligente para jugar. Es muy buen definidor, aprovecha los espacios y juega muy bien el contrataque. Puede anotar penetrando, tirando o posteado. Cuando está en la cancha tiene un equilibrio emocional bueno, está concentrado, pocas veces se va del juego. Pero si le sucede, en dos segundos vuelve al foco. Es inteligente para leer la defensa rival y hacer lo que más le conviene. Para la edad que tiene es un jugador que conoce el juego y es capaz de resolver situaciones". La proyección de Deck está señalada hacia la NBA y Lamas no duda cuando habla del tema: "Es un proyecto NBA. Gaby con esta edad juega como lo hacía Nocioni, Pepe Sánchez o Montecchia. Después, si va a hacer la misma carrera de ellos, no lo sé. Debe ir a lugares más altos que este y después ver cómo responde ante esa situación. Gaby ya está listo para pasar al próximo nivel".

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