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El Acusticazo vuelve con su espíritu de reencuentro

Como antesala de la vuelta del festival B.A.Rock a la agenda porteña, pasado mañana se llevará a cabo una nueva edición de este encuentro con Gieco, Nebbia, Catupecu Machu y Salta la Banca

Martes 06 de junio de 2017
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LA NACION
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En junio de 1972, Sui Generis aún no había registrado su primer álbum para fogones, faltaba todavía un año para que Luis Alberto Spinetta grabara esa obra cumbre en plan acústico conocida como Artaud y el rock en la Argentina era eléctrico o no era nada. De hecho, Litto Nebbia recuerda: "En 1969, cuando largué la parte eléctrica y agarré la criolla, al principio me silbaban, como si se tratara de algo blando. Por eso cuando se hizo el Acusticazo estuvo bueno, porque vino para legitimar toda la movida acústica que estaba sucediendo en el rock de acá".

Cuarenta y cinco años después de aquel encuentro a guitarra pelada (que luego se convirtió en el primer álbum en vivo del rock argentino, anticipándose dos décadas al éxito del formato patentado por MTV), tendrá pasado mañana una nueva versión en el teatro Gran Rex, con las actuaciones de Nebbia, León Gieco (ambos presentes en la primera edición), Catupecu Machu y Salta la Banca, funcionando además de antesala de lo que será la vuelta del festival B.A.Rock a la agenda local, en octubre.

Por eso están aquí reunidas dos generaciones de músicos nacionales y populares, sonrientes y emocionados por la camaradería del reencuentro, con el anecdotario como combustible energizante. "Para mí participar del Acusticazo fue muy especial", arranca Gieco ante la atenta mirada de los más jóvenes, Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) y Santiago Aysine (Salta la Banca). "Imaginate, el disco, que incluye «Hombres de hierro», fue mi primera grabación. Yo llevé el disco a mi pueblo y mi vieja, que era como mi manager, vio eso y se largó a llorar. Un disco compartido con Litto Nebbia y con Edelmiro Molinari, el guitarrista de Almendra. Ahí ella me dijo: «Okey, esto ya es el éxito». Y tenía razón, yo ya me sentía que había triunfado."

Nebbia: -Para León, el Acusticazo fue consagratorio, como en 1983 fue el festival de La Falda para [Juan Carlos] Baglietto. A partir de esos hitos se hicieron reconocidos. Fue un encuentro que a través de los años se fue haciendo mítico, y recuperar ese espacio está muy bueno.

Gieco, que solito con su guitarra acústica y la armónica supo conmover tanto al público de Metallica, cuando fue su telonero en 2009 junto con los D-Mente en el estadio de River, como a los millennials que colmaron la última edición del Lollapalooza, asegura que buena parte del secreto del rock local es que, desde aquellos tiempos fundacionales, "es un movimiento de amigos, no hay una competencia como hubo en el tango o en el folklore. Es como que parece más un grupo hermanado, y eso lo fortalece".

Ruiz Díaz: -Para mí, la riqueza del rock argentino radica, entre otras cosas, en la pincelada impresionante de amalgamas y colores que le dio cada artista. Es muy vasto. Uno crece escuchando el rock argentino. Lo que pasó y sigue pasando es impresionante y por eso esto es tan importante. Yo recién ahora estoy tomando la dimensión real de estar acá, con ellos.

Entonces, las anécdotas y los recuerdos se disparan como si se tratara de un reencuentro de viejos compañeros de colegio que hace tiempo no se ven. Ruiz Díaz cuenta que el primer demo de Catupecu Machu lo grabó en Melopea, el estudio de Nebbia, a quien luego también le compró la consola para su propia sala, mientras que Gieco desata las risas de todos al recordar que no bien llegó a Buenos Aires buscó la dirección de la compañía EMI-Odeón en las guías telefónicas para presentarse como cantante y terminó en una pizzería de Flores llamada Odeón. "«¿Esta pizzería tiene algo que ver con los Beatles», le pregunté al mozo. «No, nene, nada que ver», me respondió. Yo quería grabar en Odeón porque ahí grababan los Beatles, los Stones y Carlos Gardel también. Pero bueno, en esa época no sabía que había muchas cosas que se llamaban Odeón. Después, con el paso de los años, terminé firmando con EMI."

-¿Cómo creen que se traslada aquel espíritu de los primeros años del rock argentino a estos días?

Nebbia: -Eso existe en la cabeza de cada persona. Porque en aquellos años para nosotros no era fácil sobrevivir económicamente, pero el alimento diario era netamente espiritual, sin pensar en si íbamos a ser famosos o salir en la tapa de una revista ni nada. Era algo espiritual y nos juntábamos con otros que también lo sentían así, pero también estaban los que no, los que se dedicaban a lo comercial. Sin subestimar a nadie, una cosa es que por ganas y cojones unos tipos se vienen del interior a tocar y la otra es la tele, que hace concursos para chicos que cantan como el orto, que imitan y que les prometen que van a ser famosos.

Aysine: -Hay algunos fenómenos que tienen que ver con el mercado y favorecen a la industria, pero duran dos años y se nota que es algo inconsistente. Con ellos pasaba otra cosa, era algo que se iba aceptando de a poco.

Gieco: -Por supuesto, porque nosotros nunca supimos que esto iba a ser histórico, hacíamos las cosas porque las sentíamos, no para quedar en la historia del rock nacional. Y si nosotros somos parte de la historia hoy, el día de mañana ellos también lo van a ser, porque se necesita tiempo para lograrlo. Tiempo, perfección y continuidad. Hay muchos grupos que tienen buena intención y su creatividad se corta a los dos años. Yo, cuando vine a Buenos Aires, no sabía que iba escribir canciones, nunca compuse una canción en mi pueblo. Las compuse acá, hice más de 300, pero porque el choque de esa electricidad de la ciudad y el campo me dio resultado. Hay que seguir insistiendo, educándose, informándose. ¿Qué les diría a los jóvenes? Que revisen lo viejo. Que revisen Woodstock... que puede ser muy inspirador.

Nebbia: -Igual Woodstock tiene páginas negras también. Había hippies de corazón, pero también pelo largo con Osde.

La frase de Litto vuelve a inundar de carcajadas el lugar. Ése parece ser a fin de cuentas el espíritu de esta reunión que pasado mañana llegará a la calle Corrientes y que promete la participación de varios otros músicos invitados y más de una sorpresa. "No podemos dar nombres, pero sí afirmarte que este Acusticazo también será histórico."

Un disco que hizo historia

El Acusticazo!, el disco editado en septiembre de 1972, como registro del concierto realizado tres meses antes, es hoy un tesoro para coleccionistas que incluye una introducción a cargo de David Lebón y Edelmiro Molinari y temas de la cantante Gabriela, de Nebbia, de Raúl Porchetto, de Miguel Krochik y de León Gieco ("Hombres de hierro" resultó su primera grabación oficial), entre otros. Hoy está descatalogado y sin posibilidad de reedición debido a "un problema de derechos", según cuenta Alejandro Pont Lezica, legendario DJ y uno de los responsables también del regreso de B.A.Rock. La historia se repite y, pasado mañana, todos los shows serán grabados y filmados con la firme intención de dejar un documento de esta nueva versión del encuentro.

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