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Temer cargó contra la fiscalía antes de enfrentar hoy su Día D ante la justicia electoral

Se reanuda el juicio por el financiamiento ilegal de la última campaña de Dilma, que podría costarle el cargo al presidente

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LA NACION
Martes 06 de junio de 2017
Temer, ayer, en el Palacio del Planalto, durante una ceremonia por el Día Mundial del Medio Ambiente
Temer, ayer, en el Palacio del Planalto, durante una ceremonia por el Día Mundial del Medio Ambiente. Foto: AP / Peres
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BRASILIA.- En medio de enfrentamientos cada vez más fuertes entre el Poder Ejecutivo y la Procuraduría General de la República (PGR), el Tribunal Superior Electoral (TSE) retomará hoy el juicio por financiamiento ilegal de la fórmula Dilma Rousseff - Michel Temer de los comicios de 2014, que esta misma semana podría costarle el cargo al acorralado presidente actual.

La incertidumbre se vive tanto en Brasilia, con toda la clase política expectante, como en San Pablo, donde los agentes del mercado se preguntan si tendrán continuidad las reformas económicas impulsadas por el mandatario para sacar al país de su peor recesión. Aunque Temer buscó transmitir ayer una imagen de normalidad y trabajo, el gobierno es consciente de que se vienen días decisivos.

Después de varias idas y venidas en los últimos meses, los siete jueces del TSE empezarán hoy, a las 19, a debatir si la fórmula de Rousseff (Partido de los Trabajadores, PT) y Temer (Partido del Movimiento Democrático Brasileño, PMDB) recibió durante su victoriosa campaña dinero de forma irregular (llamada Caja 2). Las declaraciones de algunos condenados delatores clave -el empresario Marcelo Odebrecht, ex presidente de la compañía que lleva su apellido, y el publicista João Santana, principal estratega del PT- confirmaron las sospechas.

Los abogados de Temer primero buscaron que la corte separara las cuentas del PMDB de las del PT, al alegar que el entonces vicepresidente no estaba al tanto de las prácticas recaudatorias de su compañera de fórmula. Hasta hace pocas semanas atrás, su estrategia parecía que rendiría frutos bajo la tesis de que una salida abrupta de Temer ahora generaría una grave crisis política que pondría en riesgo la incipiente recuperación económica.

Sin embargo, el estallido del escándalo de sobornos del frigorífico JBS cambió totalmente el panorama. Como parte de un acuerdo de delación premiada con la PGR, el dueño de JBS, Joesley Batista, entregó a la justicia la grabación de una conversación que mantuvo con Temer en la que el presidente parecía dar el aval al pago de coimas para la compra del silencio de un potencial delator, el ex titular de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, principal promotor del impeachment a Rousseff el año pasado.

Como si fuera poco, el procurador general de la república, Rodrigo Janot, ordenó el sábado detener al ex diputado Rodrigo Rocha Loures (PMDB), asesor muy cercano a Temer que fue grabado al recibir una valija con parte de los sobornos de JBS. Ahora se teme que Rocha Loures pueda también empezar a colaborar con la justicia.

En tanto, uno de los abogados de Temer, Gustavo Guedes, acusó a Janot de buscar influir sobre el TSE con sus decisiones y llegó a especular con que el procurador general tendría más grabaciones incriminatorias del presidente realizadas por Joesley Batista que sólo revelaría durante el juicio, para asegurase que los jueces de la corte voten a favor de la anulación del mandato actual. Si eso sucediera, aunque caben varios recursos que podrían demorar un desenlace, Temer tendría que dejar el poder, asumiría de manera interina el titular de Diputados, Rodrigo Maia (Demócratas), y en un plazo de 30 días debería convocar al Congreso para elegir un sucesor; sería una elección indirecta, para que el nuevo presidente cumpla el resto del mandato actual, que acaba el 31 de diciembre de 2018.

La PGR ya investiga a Temer por intento de obstrucción de la justicia, corrupción pasiva y lavado de dinero en el caso de JBS. Y existe la posibilidad de que en los próximos días presente una denuncia formal contra el presidente. La Cámara de Diputados -con mayoría de dos tercios- debería entonces decidir el apartamiento del cargo del mandatario para que sea juzgado en el Supremo Tribunal Federal (STF). Este escenario ya representaría una declaración de guerra al Ejecutivo.

El juicio que comienza hoy en el TSE está planificado para durar cuatro sesiones durante tres días. Pero el gobierno tiene ahora la esperanza de evitar una definición del TSE esta semana si alguno de los jueces pide más tiempo para analizar el caso; todas las miradas están puestas sobre el magistrado Napoleão Nunes Maia Filho, considerado pro-Temer.

"Si el juicio se prolonga o hay una anulación del mandato y el presidente insiste en apelar, su gobierno quedará muy debilitado y entrará en un declive acentuado con un cuadro incierto para la economía", advirtió a LA NACION Paulo Nascimento, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia.

Haya o no una definición en el TSE, el jueves podría ser el día D. Para entonces, la cúpula del Partido de la Social Democracia (PSDB) -mayor socio del PMDB en la alianza gubernamental- se reunirá para decidir si se mantiene o abandona la coalición. Hasta ahora los socialdemócratas están divididos. Una salida representaría el golpe de gracia para Temer; sin el apoyo del PSDB, el gobierno no tendría fuerza suficiente en el Congreso para impulsar sus reformas económicas. Sin respaldo legislativo, con una popularidad de menos del 10% y arrinconado por la justicia, el futuro de Temer estaría sellado.

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