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Las elecciones no dan ninguna certeza sobre el futuro británico

Martes 06 de junio de 2017
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LONDRES.- La campaña entra en su recta final con dos vicios llamativos: los dos temas cruciales para el futuro inmediato de los británicos aparecen contaminados por la politización.

El Brexit, tal como se conoce la anunciada salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), es la decisión más definitoria para este país en los últimos cincuenta años y la que lo marcará durante un largo futuro.

La cuestión, sin embargo, es una auténtica caja de Pandora que los candidatos se arrojan uno a otro. Nadie sabe qué pasará con ese proceso si gana el laborista Jeremy Corbyn. Tampoco está muy claro qué ocurrirá si la batuta queda en manos de la primera ministra Theresa May y, ni qué decir, si de la elección surge un Parlamento sin una mayoría clara.

Las 72 horas que quedan por delante, en que se supone que los británicos barruntarán su voto, son cruciales no sólo para ellos, sino también para el bloque continental del que quieren desprenderse en su conjunto.

"Los dos han cambiado de postura respecto de posiciones que mantuvieron en el pasado y no está claro qué criterio final adoptarán", previno James Morris, analista y consultor político.

"El ruido generado por el baile en las encuestas, sumado a la estela de los atentados, no ha hecho sino enturbiar aún más las cosas sobre el Brexit y dejarlo en un segundo plano", coincidió Gonzalo dos Santos Bessa, experto del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Lisboa, en diálogo con LA NACION.

Los británicos llegarán pasado mañana a las elecciones sin tener idea de si es lo mismo "negociar el mejor acuerdo posible", como sostiene el laborista Corbyn, o "dar un portazo e irse porque eso es mejor que un mal acuerdo", como sugiere May.

Tampoco tienen en claro qué hay detrás de cada uno de esos eslóganes que tanto se repiten.

Dicho de otro modo, ¿qué consecuencias tiene "contentarse con el mejor acuerdo posible" y qué sería "lo mejor posible"? Desde el otro costado, ¿qué consecuencias tendría el tan cacareado "pegar un portazo e irse", con el que llegó a amenazar la primera ministra?

Todo suena a contradictorio. May hizo campaña primero por permanecer dentro de la UE. Pero ahora defiende la posibilidad de separarse sin llegar siquiera a un acuerdo mínimo para acceder al mercado de su principal socio comercial.

Junto con esa amenaza ha dicho, sin embargo, que el bloque europeo sigue "siendo un socio vital" para Gran Bretaña.

"Nuestra seguridad, nuestro lugar en el mundo, nuestro nivel de vida y las oportunidades que queremos para nuestros hijos -y para nuestros nietos- dependen de una buena negociación con la UE", ha dicho. Desde esa perspectiva suena poco menos que esquizofrénico que base su campaña en la posibilidad de "levantarse sin más" de la mesa de sus socios.

Muchos piensan que ese escenario, que la primer ministra anuncia como si tal cosa, sería poco menos que una pesadilla. "Da hasta pena que algo tan serio se haya convertido en un arma de campaña", dijo a LA NACION un diplomático español familiarizado con el tema.

En esa escala entró también la amenaza terrorista. Gran Bretaña sufrió tres ataques en diez semanas, dos en los últimos 15 días, y en ese mismo lapso desactivó cinco intentos, según admitió la propia May.

El país se ha convertido en blanco constante. Pero el abordaje de la cuestión de la seguridad se convirtió en un arma que los dos postulantes para Downing Street utilizan para dispararse bajo la línea de flotación.

El retorno, ayer, a la campaña, luego de la masacre en el Puente de Londres, quedó reducido al pasado de May como ministra de Interior y a cuánta culpa tuvo o no en el recorte de efectivos policiales.

El dato es que los efectivos, tanto en Inglaterra como en Gales, se redujeron en 20.000 durante los seis años, entre 2010 y 2016, que May fue ministra de Interior. Ella se defiende con el argumento de que el terrorismo cambió en ese tiempo y que "de ataques muy planificados" se pasó a una ofensiva de otro tipo.

Una que, al parecer y según su criterio, requiere que la policía "tenga más poder" y no más recursos humanos. Corbyn entró en el debate: "Si somos gobierno, lo primero que haremos será aumentar en 10.000 el número de policías", anunció.

¿Por qué 10.000? ¿Por qué no 20.000 si ese ése el número de puestos que se perdió en lo que Corbyn considera una política inaceptable? Nada de eso se sabe y, a esta altura del partido, queda claro que difícilmente se determine entre hoy y pasado mañana.

En una jugada que puede resultarle cara, May convocó a elecciones anticipadas para fortalecer su posición interna en el partido. Los conservadores tienen ahora una mayoría débil de 17 bancas.

¿Cuánto necesita May para salir a flote de su maniobra? Los analistas coinciden en que cualquier resultado por debajo de una mayoría de, por lo menos, 50 bancas sería una decepción. Hoy no está claro que lo consiga.

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