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Autoboicot y críticas: Trump volvió a dejar perplejos a todos

Contradijo en Twitter la estrategia de su gobierno por el veto migratorio; duelo con el alcalde de Londres

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LA NACION
Martes 06 de junio de 2017
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WASHINGTON.- Volvió a contradecir a sus propios funcionarios y a boicotear a su propio gobierno. Volvió a atacar al alcalde de Londres. Y volvió a tensar la relación con un aliado. Trump volvió a tuitear temprano y Estados Unidos quedó otra vez perplejo.

La ya famosa impulsividad del presidente para tomar su teléfono y dejar atónito al planeta con mensajes madrugadores dejó en jaque, ayer, una de las medidas más emblemáticas y controvertidas de su gobierno: la llamada "prohibición musulmana", que impuso duras restricciones al ingreso de refugiados y ciudadanos de países musulmanes al país con el fin de prevenir ataques terroristas.

Trump volvió a tuitear y Estados Unidos quedó otra vez perplejo
Trump volvió a tuitear y Estados Unidos quedó otra vez perplejo. Foto: AP

La Casa Blanca defiende ese decreto de Trump desde su génesis, ante la justicia y la opinión pública. Su destino depende ahora de la Corte Suprema. Ayer, Trump minó todos los esfuerzos por garantizar su supervivencia legal con cuatro mensajes en 19 minutos escritos para el deleite de sus más fervientes seguidores. Y, de paso, dejó en ridículo otra vez a varios miembros de su equipo.

Durante meses, abogados y voceros del gobierno habían desplegado la misma estrategia para salvar el decreto: evitar como sea la palabra "prohibición", y sostener que la medida era constitucional y no discriminaba contra los musulmanes.

"La gente, los abogados y los tribunales pueden llamarla como quieran, pero yo voy a llamarla lo que necesitamos y lo que es, una prohibición de viaje", tuiteó Trump a las 6.25.

El decreto fue bloqueado varias veces en la justicia. Varios jueces lo tildaron de discriminatorio e intolerante, recostando sus decisiones, justamente, en declaraciones del propio Trump y de algunos asesores suyos durante la campaña que, a su juicio, revelaron la verdadera naturaleza de la medida: prohibir el ingreso de musulmanes al país.

"No es una prohibición para viajar", dijo, más de una vez, el secretario de Prensa, Sean Spicer.

En otro mensaje, Trump admitió que el decreto actual es, en realidad, una "versión diluida, políticamente correcta" del original, que desató un caos en los aeropuertos, desató una ola de protestas y fue destrozada en los tribunales. Peor aún, Trump escribió que el Departamento de Justicia "debería haberse quedado con la prohibición de viaje original", y después, en otro mensaje, dijo que debía pedir una audiencia rápida ante la Corte y buscar una "versión mucho más dura".

Los abogados oficiales llegaron a pedir a los jueces que ignoraran las declaraciones en campaña de Trump y se focalizaran sólo en la letra del segundo decreto.

Trump les dio carnada a las organizaciones que lo llevaron a la justicia al afirmar que el nuevo decreto es "políticamente correcto" y una versión "diluida" del original.

Sus asesores intentaron tapar el sol con la mano. "Es una red social, no es una política", intentó matizar Sebastian Gorka, uno de los asesores de Trump en seguridad nacional. Su asesora, Kellyanne Conway, se quejó de la "obsesión" de los medios con los tuits de Trump.

Trump volvió a la carga con el veto migratorio tras los atentados de Londres. En ese sentido, ayer también renovó su ataque contra el alcalde de la ciudad, Sadiq Khan, al que acusó de brindar una "excusa patética" luego de distorsionar una declaración que había hecho el día anterior. El nuevo ataque provocó una respuesta de la primera ministra británica, Theresa May, que afirmó que Trump estaba errado en cargar contra Khan.

La Casa Blanca negó todo. "No veo que el presidente esté armando una pelea con el alcalde de Londres", dijo la vocera presidencial, Sarah Huckabee Sanders. "Los medios quieren darle una vuelta", agregó.

Khan pareció no estar de acuerdo. "No permitiremos que Trump divida nuestra comunidad", dijo ayer.

No evitará el testimonio del ex jefe del FBI

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no hará uso de su privilegio ejecutivo para evitar que el ex director del FBI James Comey testifique pasado mañana ante el Congreso, informó ayer la Casa Blanca.

Una vocero de Trump señaló que el presidente conoce perfectamente el privilegio, pero que no hará uso de él a fin de permitir una investigación rápida y profunda de los hechos.

Comey será interrogado por el comité de inteligencia del Senado sobre la supuesta injerencia de Rusia en la campaña electoral. Posteriormente, comparecerá en privado ante un grupo de senadores. Trump destituyó a Comey el 9 de mayo y desde entonces varios medios señalaron que el presidente había presionado al ahora ex jefe del FBI para que pusiera fin a las investigaciones.

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