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"A mi hija la asesinó un borracho con un auto preparado"

Lo dijo la madre de la chica de 14 arrollada el domingo
Darío Palavecino
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6 de junio de 2017  

MAR DEL PLATA.- Tras el tremendo dolor por la muerte de una hija, más dolor: el de despedirla sin poder verla, tocarla ni darle un último beso. Porque a Lucía Bernaola, de 14 años, la tuvieron que velar a cajón cerrado. "Un asesino hizo que al despedirla sólo pueda acariciar un cajón de madera", acusa Verónica Borelli. Por eso quiere preso por mucho tiempo a Federico Sasso, el joven de 19 años que, bajo los efectos del alcohol, se despistó la madrugada del domingo cuando iba a alta velocidad por el Bulevar Marítimo y arrolló a nueve adolescentes que caminaban por la vereda. Ocho se recuperan de lesiones menores. Lucía murió en el acto.

" A mi hija la asesinó un pibe borracho con un auto preparado, pero preparado para matar", afirma Borelli, que agrega: "Si hasta sé en qué taller se lo prepararon".

Aprehendido en el lugar del hecho e imputado por el homicidio, Sasso declaró ayer ante la fiscal María Teresa Martínez Ruiz. "Se me fue el auto de las manos", se excusó durante su breve testimonio, paso previo a su traslado a un calabozo. Él niega haber estado corriendo una picada. La familia Bernaola reclama que siga detenido para que no se fugue.

El test de alcoholemia que se le practicó a Sasso a poco de ocurrido el incidente confirmó que tenía 1,23 gramos de alcohol en sangre. Luego se negó a que se le tomaran muestras para someterlas a un análisis más preciso.

A Lucía la despidieron con profundo dolor. Era alumna del colegio Sagrada Familia y siempre estaba rodeada de amigos y de afectos. "Tenía muchos sueños, pero el más urgente era aprobar matemáticas", contó su madre a LA NACION con una sonrisa, en medio de una muestra de coraje y valentía imponente.

"No se te ocurra largar lágrimas porque tus lágrimas no son las mías; a Lucía yo y los míos la vamos a llorar todos los días por el resto de nuestras vidas porque no la tenemos más", dijo, como si tuviera a Sasso cara a cara, algo que está decidida a afrontar. "No me va poder mirar a los ojos porque es un asesino, un cobarde, un cagón que mató y se quiso escapar", insistió.

Una de las víctimas dijo a LA NACION que retuvo a Sasso cuando intentaba salir del auto. "Se quería escapar, le saqué las llaves del auto y se las tiré a la calle", recordó. Sus acompañantes se fueron.

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