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Una promesa de desarrollo devuelve la esperanza en el mar de Aral

En el lado norte la pesca comenzó a ser nuevamente una actividad sostenible comercialmente luego de una serie de desastres que casi provocan su desaparición

Akespe, hogar de unas 250 personas, y Karateren, habitado por unos 150, solía ser dominado por pescadores hasta que el agua retrocedió demasiado lejos - pero ahora está de vuelta en Karateren
Akespe, hogar de unas 250 personas, y Karateren, habitado por unos 150, solía ser dominado por pescadores hasta que el agua retrocedió demasiado lejos - pero ahora está de vuelta en Karateren. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Martes 06 de junio de 2017 • 18:42

El mar de Aral, una vez el cuarto lago más grande del mundo, es más probable que desaparezca para siempre, su muerte ha provocado décadas de desastres ambientales.

Sin embargo, un proyecto para salvar su parte septentrional parece haber tenido éxito ya que la pesca comercial es una vez más viable en las ciudades y aldeas adyacentes de Kazajistán.

El Aral fue casi destruido como resultado del plan de la Unión Soviética para impulsar la producción de algodón desviando Syr Darya y Amu Darya, los dos ríos que lo alimentan, para regar el desierto.

Huellas de autos a través de la tierra salina fuera de la aldea de Zhalanash, cerca del mar de Aral
Huellas de autos a través de la tierra salina fuera de la aldea de Zhalanash, cerca del mar de Aral. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
El ex pescador Sagnai Zhurimbetov, de 84 años, sostiene a su bisnieto de 10 meses Ykhlas en su casa en la antigua ciudad marítima de Aral
El ex pescador Sagnai Zhurimbetov, de 84 años, sostiene a su bisnieto de 10 meses Ykhlas en su casa en la antigua ciudad marítima de Aral. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Una concha de mar en un suelo salino
Una concha de mar en un suelo salino. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov

La construcción de instalaciones de riego en los ríos comenzó en la década de 1940 y en la década de 1960 la línea costera se alejaba unos tres metros por año, dijo Sagnai Zhurimbetov, de 84 años, que trabajadó como pescador en el Aral durante 56 años y ahora vive en la antigua ciudad portuaria.

"Con el agua desaparecida, comenzamos a hacer lo que pudimos (para sobrevivir)", dijo Zhurimbetov. "Equipos de pescadores viajaron a través de Kazajstán, a otros lagos". Otros se dedicaban a la cría de animales - los camellos ahora pastan en lo que solía ser un fondo marino cerca de la aldea Karateren - o se fueron por completo. En toda la zona, la mayor parte del suelo está cubierto con una corteza salada blanca, lo que hace que la agricultura sea un trabajo duro.

Pescadores en un camión recogen el pescado de un barco en aguas poco profundas en las afuera del pueblo de Karateren
Pescadores en un camión recogen el pescado de un barco en aguas poco profundas en las afuera del pueblo de Karateren. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Akkenzhe Abdiyeva toca la dombra durante una cena en su casa en el pueblo de Bogen, poblado por unas 1.000 personas, es un antiguo pueblo de pescadores que solía estar en la orilla del mar.
Akkenzhe Abdiyeva toca la dombra durante una cena en su casa en el pueblo de Bogen, poblado por unas 1.000 personas, es un antiguo pueblo de pescadores que solía estar en la orilla del mar.. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Estudiantes en la escuela en el pueblo de Bogen
Estudiantes en la escuela en el pueblo de Bogen. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov

En los años noventa, cuando la Unión Soviética cayó, el Aral se había dividido en varios cuerpos de agua más pequeños y Kazajstán se centró en el rescate de su parte norte que se encuentra totalmente dentro de su territorio, otros son compartidos con Uzbekistán.

La idea era simple: construir una presa separando el llamado Mar de Aral Norte de los restos desecados de la parte sur y aumentar el flujo de agua de Syr Darya.

Un cartel con un barco y el nombre de un pueblo durante el atardecer fuera de la aldea de Karateren, cerca del mar de Aral, al sudoeste de Kazakhstan
Un cartel con un barco y el nombre de un pueblo durante el atardecer fuera de la aldea de Karateren, cerca del mar de Aral, al sudoeste de Kazakhstan. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
El camello pasta en un antiguo fondo marino en las afueras de la aldea de Zhalanash, cerca del mar de Aral
El camello pasta en un antiguo fondo marino en las afueras de la aldea de Zhalanash, cerca del mar de Aral. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov

La presa se completó en 2005 y durante la década siguiente, la captura anual de peces casi se quintuplicó en la región de Kyzylorda, según estadísticas oficiales.

La línea costera, que había retrocedido más de 100 kilómetros de la ciudad portuaria de Aral, está ahora a 20-25 kilómetros de distancia, ya que fluctúa estacionalmente.

Un barco abandonadod en la costa del mar de Aral, cerca de la aldea de Akespe
Un barco abandonadod en la costa del mar de Aral, cerca de la aldea de Akespe. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Erali Serimbetov, que nació en 1961, sentado frente a su casa rodeada de dunas en una remota parte de la aldea de Karateren
Erali Serimbetov, que nació en 1961, sentado frente a su casa rodeada de dunas en una remota parte de la aldea de Karateren. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Galymzhan trabaja en una fábrica, clasificando peces en la aldea de Bogen
Galymzhan trabaja en una fábrica, clasificando peces en la aldea de Bogen. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov

Algunos pueblos están una vez más a poca distancia del lago, mientras que el agua se ha convertido en mucho menos salada, lo que permite que una mayor diversidad de peces puedan prosperar.

Hoy en día, los pescadores en Karateren - cuya población está creciendo lentamente - capturan mayormente besugo, carpa y lucioperca, este último a menudo se exporta.

El regreso de la pesca comercial también ha creado puestos de trabajo en instalaciones de procesamiento donde el pescado se clasifica y se congela. Algunas familias se ganan la vida mediante la importación y venta de lanchas.

Un pescador saca agua de su bote en la costa del mar de Aral, en las afueras del pueblo de Karateren
Un pescador saca agua de su bote en la costa del mar de Aral, en las afueras del pueblo de Karateren. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Bibigul vierte shubat, bebida tradicional hecha de leche de camello, en la granja familiar de Bolekun en el pueblo marítimo de Bogen, antiguamente en las costas del mar de Aral
Bibigul vierte shubat, bebida tradicional hecha de leche de camello, en la granja familiar de Bolekun en el pueblo marítimo de Bogen, antiguamente en las costas del mar de Aral. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Pescadores navegan en el mar de Aral fuera de la aldea de Karateren
Pescadores navegan en el mar de Aral fuera de la aldea de Karateren. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov

Aún así, los barcos que los pescadores del Aral utilizan hoy para revisar sus redes son minúsculos en comparación con los arrastreros cuyas carcasas salpican el fondo marino anterior, esperando a ser desarmadas para chatarra.

"El pequeño Aral no es un verdadero mar", dice Zhurimbetov. "El viejo solía tener olas de 7 metros de altura".

Kenzhibek y su hijo Ernur al lado de sus camellos en la aldea de Zhalanash, cerca del mar de Aral y con una población de 700 personas al suroeste de Kazajstán
Kenzhibek y su hijo Ernur al lado de sus camellos en la aldea de Zhalanash, cerca del mar de Aral y con una población de 700 personas al suroeste de Kazajstán. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Residentes a caballos junto a las líneas eléctricas en la ciudad de Aral, al suroeste de Kazajstán
Residentes a caballos junto a las líneas eléctricas en la ciudad de Aral, al suroeste de Kazajstán. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
Un bote en la costa del mar de Aral en las afueras del pueblo de Karateren
Un bote en la costa del mar de Aral en las afueras del pueblo de Karateren. Foto: Reuters / Shamil Zhumatov
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