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Con su bestial tarea en la final, Kevin Durant empieza a sentir que hizo el cambio correcto

Dominó los primeros dos partidos de la final de la NBA y comienza a eclipsar al propio Curry; este miércoles, el tercer juego

Miércoles 07 de junio de 2017
Kevin Durant, imparable en los dos primeros juegos de la final ante Cleveland
Kevin Durant, imparable en los dos primeros juegos de la final ante Cleveland.
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Mientras por estos lares en las charlas de café se comienza a hablar de Boca campeón en fútbol, en la NBA ya se proyecta a Golden State Warriors como dueño del trofeo Larry O'Brien. No sólo por el 2-0 con el que aventaja a Cleveland Cavaliers, sino también por el básquetbol y la contundencia que ofreció en ambos encuentros de una serie que continuará hoy a las 22. Pero hay un tercer factor.

"La diferencia es K. D.", analizó LeBron James, la superestrella del campeón defensor que está 0-2. K. D. es Kevin Durant, el crack que, como el propio LeBron hasta 2012, busca su primer anillo en la mejor liga del mundo luego de unos cuantos años de batallas infructuosas con más brillo personal que del equipo. Y cansado del fracaso colectivo que no premiaba la capacidad propia, K. D. "traicionó" a Oklahoma City Thunder para mudarse a Golden State y terminar de formar una constelación en el equipo azul y amarillo.

No le faltaban astros al campeón de 2015, pero la dolorosa afrenta que resultó perder la corona en 2016 tras estar 2-0 y 3-1 al frente convencieron a la franquicia de reforzarse con otro fenómeno, aunque pareciera que con Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green fuera ya suficiente, y no con actores de reparto que hicieran el trabajo sucio y no sumaran egos al vestuario.

El número 35 llegó, nomás, a California, pero sin resignar plata por hambre de gloria, como sí suelen hacerlo algunas figuras que pasan a San Antonio Spurs. A los 28 años, Durant cobra 31,6% más que lo que percibía en su última temporada en Oklahoma City: 26.540.100 dólares contra 20.158.622. No se durmió en los laureles del dinero, qué va. Produce 20,79% más puntos en la cancha, cuando cabía esperar que, con tanto goleo en manos de Curry y Thompson y un buen acompañamiento del resto (Green, Zaza Pachulia, Andre Iguodala, Shaun Livingston, David West, Matt Barnes...), perdiera algo de protagonismo y de anotación. Sólo por una cuestión de compartir la cancha con tantos talentosos en partidos que siguen durando 48 minutos.

Pero el séptimo de los jugadores mejor pagos de la NBA (el primero es LeBron, con 30,9 millones) no se quedó en asombrar con estadísticas en la etapa regular. Ahora, en lo más caliente del torneo, la final contra el defensor del cetro, está maravillando. ¿Cómo se puede hacer algo de sombra a un Steph Curry que está promediando 30 tantos, 8 rebotes, 10,5 asistencias y 2 robos, aunque 5 pérdidas? Pues registrando una media de 35,5 puntos, 11 recobres, 7 pases-gol, 1,5 recuperos y 2,5 bloqueos, con 1,5 pérdidas. Y no lanzando como para hacer 150 tantos por partido, sino con altísima eficiencia: 58,8% en dobles, 50% en triples y 90% en libres. De la comparación con Thompson mejor no hablar para éste, que está en los 14 tantos de media entre ambos encuentros.

¿En qué anda King James, mientras tanto? Nada mal lo suyo, por cierto, con 28,5 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias, más allá de las 4 pérdidas. Pero no a la altura de Durant, que arribó a Oakland para reemplazar al buen alero que era Harrison Barnes. Tan buen alero que pasó a cobrar 22,1 millones de Dallas Mavericks. En la 2015/2016, Barnes había percibido 3,8 millones, por lo cual Golden State invirtió 22,6 millones más en Durant, y ya está cosechando. En los siete capítulos de la final del año pasado Barnes anotó 65 tantos; su reemplazante lleva ya 71 en dos actuaciones. Y en todos esos playoffs el ahora ex warrior había conseguido 4 bloqueos; K. D. hizo 5 sólo en el segundo partido.

Bien dice el gerente general de Golden State, Bob Myers: "No somos los campeones. No tenemos el trofeo. Así que hasta ahora no hemos hecho nada. Sólo estamos 2-0 arriba, pero nos faltan dos triunfos más. Ya pasé por lo mismo y no ganamos". Pero también hay que tener en cuenta lo que apunta el base Shaun Livingston: "Somos otro equipo. Tenemos a un monstruo: Kevin Durant".

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