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Alimentos con sello: cuánto paga tener los productos certificados

Se multiplicó la oferta de comida y bebida kosher, halal, orgánica y sin gluten impulsada no sólo por factores religiosos o dietarios, sino también por la búsqueda de un consumo más saludable

Miércoles 07 de junio de 2017
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Son las bodegas que cuentan con la certificación para elaborar vinos orgánicos en el mercado argentino

Foto: Pablo Vigo

De los alfajores kosher a las galletitas de limón sin gluten, pasando por las empanadas halal, los aceites orgánicos y los vinos biodinámicos, en el último tiempo la oferta de alimentos y bebidas certificados se multiplicó en las góndolas de los supermercados locales. En la industria explican que detrás de esta explosión de nuevas líneas no se encuentran únicamente factores religiosos o la necesidad de adecuarse a una dieta estricta por una enfermedad, sino también una tendencia de los consumidores que optan por este tipo de productos como una manera de asegurarse mayores controles y una trazabilidad en toda la cadena de producción.

De todos los sellos y certificaciones disponibles en el mercado argentino, sin duda el más difundido es el que identifica a los alimentos sin gluten, una proteína presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. En la Argentina la celiaquía -que es la intolerancia al gluten- afecta a uno de cada cien habitantes, lo que lleva a que cada vez más marcas y empresas se esfuercen por obtener el sello "Sin TACC" (trigo, avena, cebada y centeno) que identifica a los productos que pueden ser consumidos sin problemas por los celíacos.

"Con esta línea buscamos ofrecer una opción muy competitiva en precios para los consumidores que necesitan seguir una dieta sin gluten, pero también apuntamos a un efecto multiplicador que va más allá de la persona que es celíaca. Cuando un miembro de la familia tiene la enfermedad es común que el resto de los integrantes adopte la dieta libre de gluten para acompañarlo, lo que termina agrandando el mercado", señaló Sergio Rocca, gerente de Marca Propia de Carrefour que acaba de lanzar su línea de productos libres de gluten.

Si ampliar el universo potencial de clientes locales es el principal objetivo de las empresas que incorporan su línea sin gluten, en el caso de las firmas que trabajan con el certificado de alimentos kosher (que garantizan que se trata de un producto apto para la religión judía) y halal (algo similar para los musulmanes) la mira está puesta en las oportunidades que se abren en materia de exportación.

"El certificado kosher es un plus, que quizá no te vaya a mover demasiado el amperímetro de ventas en el mercado interno, pero que te permite apuntar a más mercados, sin quedarte afuera de ningún nicho. A esto se suma que para algunos consumidores también es una garantía de que más allá de lo religioso, hay controles muy exhaustivos de la cadena de producción. En nuestro caso estamos exportando alfajores a Estados Unidos y en algunos mercados como Brooklyn, Crown Heights & Borough Park el sello kosher es clave porque si no lo tenés directamente no entrás", sostiene Claudio Yabra, socio de la marca de alfajores Successo, que cuenta con el certificado kosher.

El mercado de los vinos es otro en el que la certificación está en ascenso. El más buscado es el sello que identifica a un vino como un producto orgánico, lo que indica que en su elaboración no se utilizaron pesticidas ni fertilizantes. En la actualidad hay 60 bodegas que cuentan con esta certificación, a pesar de que no se trata de un proceso barato. Obtener el sello de vino orgánico implica el pago de una membresía anual de 15.000 dólares, a lo que se suma un 1% del valor de cada botella. "En el mercado interno no suma demasiado salvo para un consumidor muy específico. En el exterior, en cambio, es un valor agregado importante, especialmente en plazas que son muy demandantes de este tipo de productos como los países escandinavos o Inglaterra", asegura Francisco Barreiro, creador de la primera Feria de Vinos Orgánicos de la Argentina.

Bastante más de nicho es la producción de vinos biodinámicos. En este caso, a la ausencia de químicos en la producción se suman otras restricciones como que todos los abonos que se utilicen provengan de la propia finca, bajo la idea de que la unidad de producción es un todo, y el estudio de los ciclos lunares y solares para la plantación, la poda y la cosecha. En el país hay siete bodegas certificadas para la producción biodinámica. La primera fue la salteña Colomé, que al año tuvo que resignar esta condición después de sufrir un ataque de hormigas que la obligó a usar agroquímicos. Entre las pioneras también están Finca Dinamia, el proyecto de Alejandro Bianchi, y Chakana.

"Los productos orgánicos tienen mayor aceptación en los países donde la distribución de vinos está regulada por monopolios estatales, como Suecia, Noruega, Finlandia, Canadá, ya que los gobiernos impulsan una cultura de consumo consciente. También es creciente el interés por productos orgánicos en los países más avanzados y en sincronía con los ciclos de crecimiento económico, mostrando un aspecto de consumo suntuario de este tipo de productos", explica Juan Pelizzatti, presidente de Chakana. "En el caso de los biodinámicos, la demanda está concentrada en el nicho más sofisticado de consumidores en las grandes capitales del mundo, donde la preferencia por lo natural es muy grande. Se asocia los vinos biodinámicos con un fuerte compromiso con lo natural y con un producto, en general de muy baja escala y alto precio", agrega el empresario bodeguero.

En la lista de herramientas de marketing disponibles para las marcas también se puede incluir a Precios Cuidados, el programa que creó el kirchnerismo para contener la inflación y que fue continuado por la administración macrista.

Si bien hoy el plan funciona en forma más deslucida -a partir de la desaparición de productos emblemáticos como la Coca-Cola roja, la leche La Serenísima y la 7UP y los menores controles-, los cartelitos de Precios Cuidados siguen funcionando como un anzuelo para atraer a los desorientados consumidores que son víctimas de los constantes aumentos de precios. En este contexto se entiende que aún a costa de sacrificar rentabilidad y resignar posicionamiento, ingresar a Precios Cuidados implica una gran oportunidad para ganar market share. "Si bien su incidencia cayó un poco en el último tiempo, los Precios Cuidados siguen siendo muy buscados y representan un 7% en las ventas totales", explican en una cadena de supermercados.

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