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Citas y clases a escondidas, la vida oculta en Raqqa bajo el régimen de los jihadistas

Desde que Estado Islámico tomó el control de la ciudad siria, 300.000 personas cambiaron sus rutinas

Miércoles 07 de junio de 2017
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BEIRUT (AFP).- Citas románticas a escondidas, buzones secretos y lecciones clandestinas de matemáticas son algunas de las formas de resistencia frente al grupo jihadista Estado Islámico (EI) en su bastión sirio de Raqqa.

Desde 2014, EI dirige con mano de hierro esta ciudad del norte de Siria, donde viven 300.000 personas, a las que impone una interpretación rigorista del islam.

Ahora que las fuerzas antijihadistas entraron en un barrio del este de la ciudad, algunos residentes aceptaron contar a la prensa sus años de resistencia pasiva frente a EI.

Sami, de 24 años, conoció a Rima, dos años más joven que él, durante una marcha pacífica contra el régimen sirio en 2011, detonante de la revuelta reprimida a sangre y fuego que se transformó en guerra.

"Teníamos por costumbre vernos, hablar en la calle, sentarnos juntos en lugares públicos", declaró este joven bajo seudónimo para protegerse porque sigue viviendo en Raqqa. Pero con la llegada de los jihadistas todo cambió radicalmente. La hisba, "policía religiosa" de EI, obligó a la población a cumplir con la indumentaria impuesta por los jihadistas y prohibió la relación entre solteros de distintos sexos.

Los dos enamorados debieron ingeniárselas para ocultar su amor.

Foto: LA NACION

Como las comunicaciones por Internet privada están prohibidas, el joven escribe mensajes electrónicos en cibercafés de EI y Rima los lee cuando puede ir a ellos.

También cambió la vida en las escuelas cuando EI se apoderó de Raqqa.

Al igual que en otras ciudades, los jihadistas sustituyeron el programa académico, sobre todo los cursos de matemática y física, por una enseñanza religiosa y macabra.

"Los cursos de matemáticas consisten en contar el número de fusiles, de pistolas, de explosivos, de coches bomba", asegura un ex profesor de una escuela pública que pidió mantenerse en el anonimato.

Uno de los temas que se enseñan a los niños es la manera de cometer un ataque suicida y "las vírgenes" con las que serán recompensados, según EI, los que los lleven a cabo.

"Estos cursos transforman a estos chicos en bomba de relojería", advirtió este profesor, que se negó a dar clase bajo la opresión de EI.

Los padres también dejaron de enviar a sus hijos al colegio por miedo de que fueran víctimas de un lavado de cerebro y prefieren enviarlos a clases particulares. "Nos da miedo pensar que nuestros hijos pensarán como Daesh, hablando de takfir (apóstata), esclavos o vírgenes. Esto destruye a una generación", dijo el mismo profesor.

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