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Doce ciudadanos comunes condenaron a Fernando Farré por el femicidio de su esposa

El veredicto fue por mayoría absoluta; el ex gerente general de una empresa multinacional de cosméticos recibió la pena de prisión perpetua; satisfacción por el fallo

Miércoles 07 de junio de 2017
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LA NACION
Fernando Farré, esposado, tras conocerse la sentencia en los tribunales de San Isidro
Fernando Farré, esposado, tras conocerse la sentencia en los tribunales de San Isidro. Foto: Martín Quintana

La sala de audiencias del primer entrepiso de los tribunales de San Isidro estaba colmada. Había expectación y nervios: faltaba el veredicto. A las 15, el presidente del jurado popular, identificado sólo por el número 36 que llevaba colgado del pecho, tomó la palabra y dijo que, en un fallo unánime, él y sus once colegas circunstanciales habían encontrado a Fernando Farré culpable del homicidio doblemente calificado por el vínculo y por tratarse del femicidio de su esposa, Claudia Schaefer.

Farré, de 54 años y ex gerente de una multinacional de cosméticos, siguió impávido. Su rostro no reveló sentimiento alguno al saber que fue sentenciado a prisión perpetua.

Apenas el presidente del jurado dijo la palabra "culpable" hubo aplausos y llantos. Las fiscales Carolina Carballido Calatayud y Laura Zyseskind lloraron y se fundieron en un abrazo con Sandra, la hermana de la víctima. El condenado, que llevaba puesto el mismo traje gris usado en cada audiencia, no se inmutó al escuchar el veredicto; su abogado defensor, Adrián Tenca, bajó la cabeza, signo de la derrota en el juicio que acababa de concluir.

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Cuando escuchó que era culpable, Farré giró la cabeza y miró hacia donde estaban las fiscales y la familia y los amigos de la víctima. Muchos de los presentes sintieron esa mirada como intimidatoria. "¡Mirá cómo nos mira! Como siempre, piensa que es un ser superior", dijo una persona del público. Desde el fondo de la sala una mujer soltó con una voz medio apagada: "¡Se hizo justicia, hijo de p...!".

Así llegaba al final el juicio oral y público por el homicidio ocurrido el 21 de agosto de 2015 en la casa que el matrimonio alquilaba en el country Martindale, de Pilar. En el vestidor de ese chalet, Schaefer recibió 66 puñaladas, ocho golpes y fue degollada.

Después de conocer el veredicto, Sandra, la hermana de la víctima, actualmente a cargo de los tres hijos del matrimonio Farré-Schaefer, dijo que sentía "paz", "alivio" y "justicia". Desde la primera hora de la mañana, cuando llegó a los tribunales, estuvo muy emocionada. Según fuentes judiciales, a los 70 años Farré podrá pedir el beneficio de la prisión domiciliaria. Si el fallo queda firme, perderá la administración de sus bienes y la patria potestad de sus hijos, Nicole, de 15 años; Tomás, de 13, y Mark, de 11.

El jurado popular, después de recibir las instrucciones en forma verbal y por escrito del juez Esteban Andrejin, integrante del Tribunal Oral (TOC) N° 2 de San Isidro, se juntó a deliberar a solas en una sala a la que nadie más tenía acceso.

"Analicen la prueba. Traten de llegar a un acuerdo, si eso es posible. No cambien su opinión por terminar antes. Sólo discutan con los integrantes del jurado. Denuncien cualquier tipo de presión o influencia para emitir su voto. Tienen que tomar una decisión imparcial y justa", les aconsejó el juez Andrejin a los 12 vecinos del Departamento Judicial de San Isidro que tenían en sus manos el futuro de Farré.

Al escuchar la palabra "culpable", Fernando Farré dirigió su mirada hacia el sector donde estaba la familia de la víctima
Al escuchar la palabra "culpable", Fernando Farré dirigió su mirada hacia el sector donde estaba la familia de la víctima.

Dos horas de debate

La deliberación comenzó a las 12.30. Tenían 48 horas de plazo, prorrogables por otras 48. Pero a las 14.30, cuando las fiscales Carballido Calatayud y Zyseskind, junto con su equipo de colaboradores, esperaban en un bar cercano, recibieron una llamada en que les comunicaron que ya había veredicto.

Los jurados nunca tuvieron dudas. No tuvieron diferencias. "No hubo mucho para discutir", dijo a LA NACION el más joven de los ciudadanos que emitieron el veredicto. Se trataba de un vecino de Pilar de 24 años.

"Lo mejor para los hijos de la víctima es la decisión que tomamos", afirmó otra integrante del jurado, de 42 años y vecina de San Fernando. La mujer, que trabaja como empleada, lloró en varias audiencias.

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Los jurados consultados por LA NACION coincidieron en explicar que la carta que leyó Farré fue un intento para conmoverlos. La misiva estaba dirigida a sus tres hijos.

"Estoy completamente satisfecho con el fallo. Se hizo justicia. Se demostró que los tribunales integrados por jurados populares son rápidos, eficientes y honestos en los casos que tienen que resolver", afirmó Jorge Sandro, abogado que representó a la familia de la víctima.

Carballido Calatayud y Zyseskind no pararon de recibir felicitaciones. Hasta la fiscal general de San Isidro, Beatriz Molinelli, que presenció la audiencia del veredicto, cuando las fiscales salieron para hablar con los medios gritó: "Bravo".

"Nunca subestimamos al jurado. Somos defensoras de que la ciudadanía tenga participación en la toma de decisiones de la Justicia", sostuvo la Zyseskind. Su colega, Carballido Calatayud, explicó que Farré volverá a la Unidad Penitenciaria N° 46 de San Martín, "en donde estuvo", y aseveró de forma tajante: "Donde espero que esté hasta que se muera".

Sandra Schaefer, hermana de la víctima
Sandra Schaefer, hermana de la víctima.

Sandra Schaefer, hermana de la víctima

"Llegó lo que estábamos esperando, esperaba el sentido común y que la gente hiciera lo que dijo el juez, que cada uno reciba lo que merece. El fallo me dio paz, alivio y justicia"

"Mis sobrinos no quieren saber del padre, no quieren escuchar hablar de nada, quieren una nueva vida, olvidar todo lo que pasó. La carta (que anteayer leyó Farré para ellos en el juicio) no la escucharon"

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