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Sergi Bruguera, el doble campeón de Roland Garros que se muere por conocer a Messi

El españo es fanático y hasta jugó al fútbol en un torneo regional cuando se retiró; "Messi es como Nadal: no hay palabras para definirlo", dice el ganador en París en 1993 y 1994.

Miércoles 07 de junio de 2017 • 09:25
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LA NACION
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El catalán Sergi Bruguera en Roland Garros
El catalán Sergi Bruguera en Roland Garros.

PARIS.- Cuando la historia del tenis español se basaba en las hazañas de los Manolos, Santana y Orantes, de pronto irrumpió un catalán en las canchas de Roland Garros que sorprendió a todos, sobre todo al norteamericano Jim Courier, que en ese 1993 buscaba el tercer título consecutivo. Sergi Bruguera, de alguna manera, fue el punto de partida de otra era: después de sus dos títulos aquí (93 y 94) y de la final en la que cayó con el brasileño Gustavo Kuerten (1997), aparecieron otros campeones. Desde Carlos Moyá, pasando por Juan Carlos Ferrero y Albert Costa, hasta llegar al mejor de todos: Rafael Nadal.

Hoy, con 46 años, Bruguera, que también ha sido entrenador, participa del torneo de las Leyendas, en pareja con el croata Goran Ivanisevic, "el Sr. Ace". Se lo puede ver en la cancha disfrutar de los duelos ante Pat Cash y Michael Chang, con John McEnroe y Cedric Pioline.

"Para nosotros, ganar el Grand Slam sobre tierra (polvo) era la coronación de un sueño. Cuando yo tenía 18 años no me planteaba seriamente la posibilidad de tratar de ganar Wimbledon, en el césped. Era impensado. Nuestro Grand Slam era claramente Roland Garros. Haberlo logrado dos veces me llena de orgullo", cuenta el jugador que también obtuvo la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 (cayó con Andre Agassi).

La llegada de Nadal cambió todos los parámetros del tenis de su país. "¿Cómo lo calificaría a Rafa? Como un incalificable. Lo que hizo, lo que está haciendo, lo que va a hacer. Nunca pensé que alguien fuera capaz de concretar todo esto". Ni siquiera dudó en los momentos en los que el jugador de Mallorca estuvo lesionado, y mucho menos de los malos augurios por sus problemas de rodilla. "Me reía cuando escuchaba y leía que estaba cerca del retiro. La gente no sabía de lo que hablaba. Siempre he estado convencido de que Nadal iba a volver a pelear por el N° 1, sobre todo por la capacidad de trabajo que tiene, de sacrificio. Y porque en algún momento iba a poder jugar más seguido, sin lesiones. Imaginar que el jugador más fuerte del circuito puede tener su debilidad en la parte física me parece una estupidez", disparó.

El futuro del tenis español preocupa a Bruguera: "Cuando se vaya Nadal, tenemos a Pablo Carreño Busta, Juan Bautista Agut también está en buena forma, y Albert Ramos Vinolas, aunque ya tiene sus temporadas encima. Más abajo estamos mal, no veo recambio bueno. Habría que investigar profundamente las causas".

Claro que el tenis no es la única debilidad de Bruguera. Cuando se retiró, en 2003, buscó volcar la adrenalina en otra de sus pasiones: el fútbol. Lo practicó competitivamente en una categoría regional, jugando como lateral derecho en el equipo de Esquerra de L'Eixample, una entidad barrial de Barcelona. No le sobraba técnica, pero la garra española de aquellos tiempos de la Furia, cuando todavía no existían los Iniesta, los Xavi ni los Busquets. Se confiesa un enfermo culé, aunque amante del buen fútbol en general. "Hombre, soy del Barca a muerte. Disfruto mucho cuando lo veo. La mejor etapa fue la de Guardiola, pero la esencia del equipo se mantuvo. ¿Messi? ¿Qué te puedo decir de Lionel que no se haya dicho? Messi es como Nadal, no hay palabras para definirlo".

Se entusiasma, admite que sintió el impacto por los triunfos del Real Madrid en la Champions League y en la Liga. "Es duro cuando ves que tu gran rival se lleva los títulos importantes. Cuando tú no ganas y sí gana tu equipo rival. Pero están jugando mejor que nadie y ante todo soy deportista. Es el mejor equipo, se merece ganar".

Pero quiere hablar de Messi. "Tenemos al mejor del mundo. Eso es bueno. ¿Si lo conozco? No, no he tenido el placer a pesar de lo que me gusta el fútbol y que cuando mis obligaciones me lo permiten voy a la cancha. La verdad, me muero por conocer a Messi".

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