Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El ex jefe del FBI abre la boca y se vive como un Superbowl político

Comey testificará ante el Congreso por primera vez desde que fue echado por Trump; confirmó las presiones

SEGUIR
LA NACION
Jueves 08 de junio de 2017
El ex director del FBI James Comey
El ex director del FBI James Comey. Foto: AFP
0

WASHINGTON.- Varios bares de Washington abrirán hoy más temprano, horas antes del mediodía. Uno ofrecerá un "desayuno FBI"; otro, una ronda de tragos gratis cada vez que el presidente, Donald Trump, tuitee. En sus televisores se verá lo mismo: el testimonio en el Congreso de James Comey, su primera aparición pública desde que Trump lo echó del FBI en medio de su investigación por el Rusiagate.

Ese escándalo político, que acecha a la Casa Blanca, ha trastocado a Washington.

Como si fuera una especie de Superbowl político, el testimonio de Comey ha succionado el oxígeno y ha eclipsado la agenda presidencial, deshilachada y en el olvido.

Trump promovió ayer su plan de infraestructura en Ohio y designó a Christopher A. Wray al frente del FBI. Pero la atención fue a otro lado: otra vez, los jerarcas de las agencias de inteligencia y seguridad respondieron preguntas en el Congreso por el Rusiagate y el Comité de Inteligencia del Senado difundió el testimonio escrito que Comey leerá hoy, una detallada y explosiva cronología de sus conversaciones con Trump.

"Necesito lealtad, espero lealtad", le dijo Trump a Comey, en una cena, el 27 de enero en el Salón Verde de la Casa Blanca, según Comey. Hubo un "silencio incómodo", la conversación continuó y un rato después, sobre el final de la cena, Trump le dijo otra vez: "Necesito lealtad". Comey le prometió "honestidad".

Trump ha negado haberle pedido a Comey su lealtad.

Comey dirá también que se sintió "obligado" a escribir un recuento de todas sus conversaciones, "una a una" -tres en persona, seis por teléfono-, con Trump inmediatamente después de que ocurrieron, algo que no hizo nunca con Barack Obama.

Comey resumirá esas charlas, en una descripción que muestra a Trump preocupado por despegarse de la investigación del Rusiagate. El ex jefe del FBI dirá que el presidente le pidió que dejara en paz a Michael Flynn, su primer jefe del Consejo de Seguridad Nacional y uno de los miembros de su equipo más complicados por la investigación oficial; que le pidió que dijera que no era investigado, y que se quejó porque el Rusiagate era "una nube" que complicaba su presidencia.

"Espero que pueda ver una forma clara de dejar esto, de dejar ir a Flynn", le dijo Trump a Comey, en una conversación a solas en el Salón Oval de la Casa Blanca, tras una reunión para discutir la estrategia contraterrorista con varios funcionarios. "Espero que pueda dejar ir esto", insistió, siempre según el recuento del ex director del FBI.

La primera reunión entre ambos fue en la Torre Trump, antes de la jura de Trump. Comey dirá que informó al entonces presidente electo sobre el famoso dossier, publicado luego por el sitio Buzzfeed, en el que se afirma que el Kremlin tiene videos de Trump con prostitutas en un hotel de Moscú. Para Comey, ese dossier es "falaz" y está "sin verificar".

Ese documento volvió a aparecer en una charla el 30 de marzo, cuando Trump llamó a Comey al FBI y describió la investigación como "una nube" que complicaba su habilidad para gobernar.

"Dijo que no tenía nada que ver con Rusia, que no había estado involucrado con putas en Rusia, y que siempre había asumido que era grabado cuando estaba en Rusia. Preguntó qué podíamos hacer para «levantar la nube»", afirmará Comey, citando al presidente.

El escándalo no le da respiro a Trump. Día tras día, una pequeña bomba vuelve a estallar en la tapa de un diario, en las redes sociales, en la televisión o en el Capitolio.

Dan Coats, director de Inteligencia Nacional, fue uno de los funcionarios que declararon ayer ante el Comité de Inteligencia del Senado. Varios senadores le preguntaron si Trump le había pedido que interviniera con Comey para dejar en paz a Flynn, según reveló The Washington Post. Coats se rehusó a confirmar o desmentir la noticia. Dijo que nunca se sintió "presionado", pero se negó a "compartir" conversaciones con el presidente. "No creo que sea apropiado", se excusó Coats.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas