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La visión de investigadores argentinos sobre el hallazgo

Estas evidencias plantean una nueva visión de la evolución humana

Jueves 08 de junio de 2017
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LA NACION
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"Estos dos trabajos son realmente espectaculares y de un alto impacto para la antropología física y la arqueología -evaluó el doctor José Alberto Cocilovo, antropólogo del Conicet y de la Universidad Nacional de Río Cuarto-. Los métodos y las técnicas de investigación son impecables y abrumadoras las pruebas del descubrimiento que establece una mayor antigüedad del Período Paleolítico Medio y del origen del hombre moderno (entre 200.000 y 300.000 años). Los recursos técnicos empleados son los más modernos disponibles. También es inteligente y apropiada la presentación del descubrimiento en dos textos: uno dedicado a los temas bioantropológicos y otro a las cuestiones relacionadas con la excavación y fechados."

Por su parte, el doctor Iván Pérez, investigador del Conicet en el Museo de La Plata, explica que Hublin ya había publicado un análisis de parte de estos cráneos en 1992. "Ahora Hublin y colaboradores muestran, usando técnicas modernas, que los cráneos de Jebel Irhoud presentan características similares a los humanos modernos (nosotros) en el esqueleto facial (la cara) y los dientes, mientras que el neurocráneo es diferente. Este último presenta características similares a otras especies de Homo, aunque no se superpone con ninguna de ellas, lo que es interesante -detalla-. En este punto los autores subrayan que estos especímenes de humanos modernos tempranos se diferencian de los otros conocidos y fechados en cerca de 150 a 200.000 años. Esto sugiere que la diversidad humana fue grande en los últimos 300.000 años, en concordancia con lo que vienen sugiriendo los análisis de ADN antiguo. Este resultado para mí es el más interesante, ¡aunque los autores no se detienen mucho en el tema!"

Pérez también destaca: "Ellos proponen que el conjunto arqueológico más los restos humanos deberían estar cerca de los 315.000 años. Usan un método de termoluminiscencia que ha sido criticado porque puede tener errores. Pero, además, utilizan resonancia de spin electrónico (ERS) combinado con decaimiento de uranio, estratigrafía, fechados indirectos por isótopos. Todos coinciden en que el conjunto podría tener edades superiores a 280.000 años. Creo que en esto último está el punto fuerte del trabajo".

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