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Joven para siempre

Domingo 11 de junio de 2017
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PARA LA NACION
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A mucha gente no le gusta la palabra envejecer. Pero creo que es un proceso natural al que no hay que temerle, porque siempre es posible llevarlo con gracia. Y en lo que a mí respecta, claro, gracia significa con la ayuda de la actividad física. Es que el ejercicio es considerado una gran parte del tratamiento de las enfermedades crónicas no transmisibles (y en algunos casos, hasta la medicina principal). Y, aunque lo ideal sería hacerlo desde edades tempranas, nunca es tarde para construir este hábito.

Para hablar con propiedad de este tema, le pedí ayuda a la colega Silvia Maranzano, profesora de educación física, especialista en envejecimiento saludable y licenciada en gerontología. Ella apuntó que, si bien el principal beneficio de la actividad física es que a través de su práctica se activa el sistema circulatorio, permitiendo oxigenar todos los tejidos y órganos del cuerpo, en los adultos mayores también tiene grandes pros como permitir ocupar el tiempo libre, ayudar a combatir la ansiedad y la depresión, generar un mejor rendimiento en el plano físico y mental, activar las funciones perceptivas y colaborar en la prevención de caídas.

Pero ¿cuánto y cómo? Si se quiere mejorar la funcionalidad de modo integral, las prácticas deberían ser tres veces por semana durante 45 minutos cada vez, con un cierre extra de alguna actividad lúdica recreativa. Cualquier ejercicio que se elija debería permitir movilizar los grandes grupos musculares, cosa que hacen, por ejemplo, las caminatas, la natación, el baile y la gimnasia. Y si además se realiza en grupo, se favorecen las relaciones sociales, un punto muy importante en esta etapa de la vida.

Eso sí, las clases deben ser progresivas, porque en una hora no vas a ponerte al día con todo lo que no hiciste en 70 años. El nivel de complejidad podrá ir en ascenso con el paso del tiempo, y lo mismo vale para la cantidad de repeticiones de cada ejercicio. Contar con un profesional calificado que entienda lo que sucede en la vejez es la mejor herramienta. Porque esta también es una etapa maravillosa, y no deberías tener ningún problema para vivirla de una forma activa, saludable y feliz.

Uno de los mayores beneficios es que esta práctica genera recursos para preservar tu autonomía y evitar cualquier tipo de dependencia. Debe brindarte recursos para resolver situaciones de tu vida cotidiana sin ayuda de nadie, y así disfrutar en forma activa y saludable, sintiéndote joven de cuerpo y espíritu.

El autor es personal trainer certificado por el National Council on Strength and Fitness y autor del libro Las excusas engordan

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