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Roland Garros. Ostapenko y Halep jugarán la final femenina: un choque entre la revelación y una guerrera

La letona, en el día de su 20° cumpleaños, y la rumana, que va por el número 1 del ranking, ganaron sus semifinales y definirán el sábado; las historias que dejó el superjueves de las chicas

Viernes 09 de junio de 2017
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LA NACION
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Ostapenko, en un día inolvidable
Ostapenko, en un día inolvidable. Foto: AFP

PARÍS.- ¡Qué mejor regalo de cumpleaños que una final de Roland Garros! ¡Qué incentivo mayor que llegar a una definición de Grand Slam dándose la posibilidad de pelear simultáneamente por el Nº 1 del mundo! El superjueves femenino fue a contramano de los que creen que está mal que las mujeres cobren el mismo premio que los varones en París: esos 2.1 millones de euros destinados al ganador de singles. Con dos tremendos partidos. Fieles exponentes del circuito de estos tiempos, donde encontrar drops, sutilezas y toques en la red es casi una utopía y todo se resuelve como en el lejano Oeste: a los tiros.

Jelena Ostapenko es una letona que derrocha simpatía. Ahora dejó de ser teenager. Nació el mismo día en que el brasileño Gustavo Kuerten, hoy con 40, ganaba el primero de sus tres Abiertos de Francia, en 1997. Justo Brasil. ¿Qué la vuelve loca a Ostapenko? Bailar samba. Lo hacía de chica, con mayor énfasis que el tenis mismo, y lo disfruta cada vez que puede. En la cancha es puro vigor. No entiende otra manera de jugar al tenis que buscar winners. Fueron 2h25m para derrotar a la suiza Timea Bacsinszky (30ª) por 7-6 (4), 3-6 y 6-3. Fueron también 50 esos tiros ganadores y lleva 245 en seis partidos, a un promedio de 40,83 por cotejo. No para de reírse en la rueda de prensa. Todos la saludan. Ella es pura felicidad. Jamás había pasado una tercera rueda en un Grand Slam y de pronto, como 47ª del ranking y no preclasificada, está en la gran final del sábado.

"El tenis no es un deporte popular en mi país. No somos muchos y practicarlo es caro. Ojalá que mi actuación aquí sirva para potenciar su desarrollo", dice Ostapenko. Y recuerda lo que le pasó en la cancha. "Los quería abrazar a todos. Es un día muy especial, también para ella (NdR: Bazsinszky cumplió 28). La saludé, claro. Pero la gente me hizo sentir su cariño cantándome el feliz cumpleaños. Me daba lo mismo la rival, las dos son excelentes. Mi premio es estar en una final de Grand Slam. Mi mejor regalo". Con esta actuación, ya superó lo hecho por su compatriota Ernests Gulbis, semifinalista del US Open en 2014. Ostapenko perdió las tres finales que jugó, una de ellas esta temporada en Charleston, pero, ¿si gana ésta cuánto paga? Y no fue récord por muy poco en precocidad, ya que la dinamarquesa Caroline Wozniacki la supera: llegó a la definición del US Open 2009 con 19 años.

Halep busca el Nº 1
Halep busca el Nº 1. Foto: AFP

El sábado tendrá enfrente a la increíble Simona Halep (3ª). Luchadora tenaz, tenista de vocación. De decisiones fuertes ya de joven, pasando por el quirófano para reducir el busto, pensando en llegar a objetivos importantes. Hace tres años jugó su primera final en Roland Garros. Se propuso volver, aunque estuvo cerca de naufragar en cuartos: set abajo y 1-5 con la ucrania Elina Svitolina. Levantó eso y también un match-point. En la semifinal, seguida desde el palco por su compatriota Ion Tiriac, había una carga adicional: la chance de ser la Nº 1. Una puerta que abrió la alemana Angelique Kerber cuando perdió en su debut. La checa Karolina Pliskova (2ª), candidata natural y una máquina de pegar y pegar que por momentos la desequilibró, saltaba a la cima del ranking con una victoria. Halep no tenía opción: para lograrlo tiene que ganar el torneo. Y como siempre, decidió pelear por lo suyo.

Dos horas para disfrutar, esperando de qué lado venía el planazo. Halep tiene esa mentalidad que la diferencia. Parecía perdida cuando Pliskova le encontró la medida a su swing corto y aceleradísimo, pegando bien plantada. Resurgió. Todos estaban aguardando eso. Quizá la checa también, pero no pudo resolverlo. Fue 6-3, 3-6 y 6-3. Flotan las banderas rumanas en la Chatrier. Quieren revivir la gloria de Virginia Ruzici en 1978, esa que no pudo consumar la propia Halep en 2014 contra Maria Sharapova. Aunque siempre dando batalla. Guerrera de corazón. Lo tiene en la mirada.

La cumpleañera que sonríe sin dejar de apuntar y tirar con furia. La guerrera que no va a dejar de batallar. Sin Serena ni Sharapova, sí. Otra escala, puede ser. Pero habrá tenis explosivo en la central. Otra vez con el 1 en disputa. Ahora se lo juega Halep. Ostapenko se propone compartir su alegría con esos 2 millones de letones que la están empezando a conocer mejor.

El festejo de Ostapenko

La definición de Halep desdela tribuna

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