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Un médico lleva 11 días de huelga de hambre en reclamo a la obra social cordobesa

Pide el reintegro de una prótesis ocular a la administración provincial; denuncia que hay "mucha gente" que sufre abandono de la entidad

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PARA LA NACION
Jueves 08 de junio de 2017 • 20:26
Carlos "Pecas" Soriano
Carlos "Pecas" Soriano. Foto: Gentileza La voz
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CÓRDOBA.- El médico Carlos "Pecas" Soriano, especialista en emergentología y ex docente de la cátedra "Bioética" en la facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, cumple hoy 11 jornadas de huelga de hambre frente a la sede de la obra social provincial, Apross. Cada día lo acompañan colegas, amigos, legisladores, hubo dos marchas de antorchas y hoy Doña Jovita y otros artistas realizaron un festival en solidaridad.

Soriano reclama que la Administración Provincial de Seguro de Salud (Apross) le reintegre la mitad del dinero de un tratamiento médico a raíz de una grave infección ocular que tuvo que afrontar el año pasado y que derivó en la necesidad de comprar una prótesis ocular. Además, pide una auditoria externa en Apross.

"Primero recibí un ni de respuesta; después un no y una puñalada por la espalda -dice a LA NACION-. Hoy hubo una última notificación en donde directamente dan por terminado el tema y lo elevan para que decida el Ministerio de Salud".

Soriano -quien además es poeta y muy querido en el ambiente médico- insiste en que no está en la puerta de Apross en huelga de hambre por su caso: "Estoy porque hay cientos de personas que les pasa lo mismo; los que pueden y tienen recursos hacen un amparo, buscan un recurso legal; los otros mueren de manera silenciosa y no aparecen en ninguna estadística".

Un médico, en huelga de hambre en Córdoba
Un médico, en huelga de hambre en Córdoba. Foto: Colectivo Manifiesto / La Tinta

Sostiene que en el Apross es frecuente la respuesta de que no deben cumplir con la ley de obras sociales porque no lo son; son una "administración de seguro de salud". Para el médico sólo de esa manera se puede fundamentar que haya un contador al frente, Raúl Gigena. "Nos debe explicar qué hacen con nuestro dinero, qué lo habilita a ejercer su función".

El caso empezó a trascender cuando el 22 de mayo Soriano publicó una carta a Gigena en las redes sociales. "Muy a mi pesar he decidido hacer público mi reclamo. Sin demasiadas esperanzas para mí. Pero con la sana intención de que se revean futuras situaciones para otros seres humanos, que como yo, ven injustamente vulnerados sus derechos. Es humillante solicitar, lo que a uno le corresponde", dice el texto.

Ante la falta de respuesta decidió iniciar la huelga de hambre. "Me podría haber quedado sentadito en mi casa y ganar este reclamo con un abogado -cuenta a este diario-, pero hubiera sido muy egoísta. Es tremendo cómo deambula la gente buscando una solución, cómo están abandonadas por Apross".

Soriano tiene 64 años y está jubilado. Desde el lunes 29 de mayo pasa todo el día todos los días sentado en los escalones de ingreso a la obra social. "Tenemos frío, pero nos sobra corazón", repite ante LA NACION y asegura que seguirá adelante con su protesta.

Hace unos días, a través de un comunicado, Apross rechazó su pedido por "incumplir cuestiones formales" y presentado documentación "para sustentar su pretensión que adolece de serios defectos".

Según la entidad quien operó a Soriano no es prestador: "Cuando se presentan solicitudes de reintegro por prácticas realizadas por entidades o profesionales que no son prestadoras de Apross y que fueran cobradas a los afiliados se solicitan a dichos prestadores que aclaren esa situación que es una clara violación a los términos contractuales".

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