Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Elecciones en Gran Bretaña: una noche difícil de olvidar

Jueves 08 de junio de 2017 • 22:13
0

En una noche difícil de olvidar, no sólo quedaron en danza la forma y el poder del gobierno de Gran Bretaña. Otro tanto ocurría con el proceso de salida del país de la Unión Europea (UE), el Brexit, que los conservadores perfilaron como una negociación "dura".

Tan dura que la llegaron a imaginar vecina con el "levantarse de la mesa y dar un portazo", como llegó a decir en su momento la primera ministra, Theresa May.

Con un escenario en el que, más allá de la forma que adopte el gobierno y de que cierren los números finales, los laboristas ganan voz y voto, esa negociación clave tendrá que ser, por naturaleza, diferente.

Hasta ahora, el propio Corbyn fue bastante impreciso en la materia. Pero sí dejó claro un mensaje. Su bloque respaldará el "mejor acuerdo que se pueda lograr", porque, según su criterio, eso siempre es mejor que un portazo.

La mayor presencia laborista en el Parlamento fue recibida como un impensado regalo para Bruselas. Más allá de los números finales, la tendencia es evidentemente ésa.

El escenario de una negociación "a cara de perro" que vaticinaba May poco menos que se diluía y perdía impulso a la espera de que el boca de urna fuera ratificado por los resultados reales de las elecciones.

De hecho, las elecciones de ayer podrían verse, en cierto modo, como un referéndum sobre la posición de fuerza para negociar que pedía May. "Denme un voto y con cada voto tendré más fuerza en las manos para negociar", decía. En sus discursos comparó cada voto con un "arma" en sus manos.

Desde esa perspectiva, el pronunciamiento de anoche bien puede leerse como una creciente reprobación a ese abordaje de la futura relación con el bloque que, hasta ahora, sigue siendo el principal socio del país.

"La anunciada rudeza de los británicos pareció desmoronarse anoche", dijo a LA NACION un diplomático familiarizado con el proceso europeo.

Más que ninguna otra intriga palaciega que pueda surgir de los impactantes números iniciales de la cita electoral -y que aún estaban por confirmarse-, lo más contundente y claro surgido anoche es el posible final del discurso rupturista en las tratativas entre ambas partes. Eso, para dar paso a un abordaje más conciliador.

No es que el Brexit se deje de lado. Eso, por lo menos hasta ahora, no aparece en el horizonte. Aunque, visto lo sucedido anoche, ya había quienes conjeturaban una posible reconsideración. "El Brexit significa Brexit" dicho por May no era algo que anoche tuviera mucha certeza.

Lo que sí es más que probable es que el nuevo tono se traduzca en los principales focos de tensión para la negociación.

Esto es, cuánto dinero deberá pagar Gran Bretaña a los otros 27 en concepto de "compromisos incumplidos"; por otra parte están los derechos de los ciudadanos británicos en países de la Unión Europea (UE), así como los de ciudadanos de otros países europeos dentro de Gran Bretaña. En igual línea, el tercer punto en discordia es la posibilidad de que Gran Bretaña acepte permanecer dentro de la órbita del Tribunal Europeo.

Todos esos puntos anoche parecían proyectarse con una mayor dosis de flexibilidad.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas