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Protestas y furia por el asesinato de un chico que iba de la mano de su padre

Unas 200 personas exigieron anoche prevención y justicia; un menor de 16 años está preso como autor del disparo que mató a Agustín, de 3 años; vecinos incendiaron su casa

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PARA LA NACION
Viernes 09 de junio de 2017
Vecinos incendiaron la casa del asesino que mató a Agustín
Vecinos incendiaron la casa del asesino que mató a Agustín. Foto: Santiago Hafford

LA PLATA.- La casa de la familia Heredia, en Villa Centenario, arde. Ya de noche, pasadas las siete, el fuego se empieza a hacer lugar a través del techo de chapa. Delante hay 10 agentes de Infantería apostados con sus escudos en mano. Frente a ellos, unas 200 personas gritan y muestran carteles en los que piden justicia por Agustín, el chico de 3 años asesinado anteanoche cuando iba de la mano de su papá a comprar una pizza y fueron asaltados.

Al mismo tiempo, en la plaza 17 de Agosto, a 4 cuadras, más de 500 personas gritan "¡seguridad, seguridad!" Exigen, en realidad. Minutos antes, la multitud debatía si movilizarse hacia la comisaría o hacia la casa del chico de 16 años que el padre de Agustín había reconocido como quien le disparó a su hijo y después se rió, como si nada le importara. Como si segar la vida de alguien, de un niño, fuese un juego.

Anteanoche, a las 21, Martín Bustamante había salido a comprar una pizza. Llevaba de la mano a su hijo. En Mayor Olivero al 1300 había dos pibes escondidos detrás de un árbol que lo sorprendieron, le robaron el celular y los 200 pesos que tenía para pagar la comida. No se resistió, pero cuando se iban le dispararon igual. La bala dio en la espalda del niño, que atinó a decir "papá, me duele". Lo alzó y, auxiliado por un vecino, lo llevó a la Clínica Boedo, de Lomas de Zamora, pero no pudieron salvarlo.

"Íbamos caminando de la mano y me los encontré. Estaban escondidos y uno de ellos tenía un arma. Me robaron, me sacaron la plata y cuando se iban, uno se dio vuelta y me tiraron. El que tenía el arma se sonrió. Me quisieron apuntar a mí, con tanta mala suerte que le pegaron a mi hijo", contó Martín ayer a la mañana, con la voz quebrada.

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Horas después, la policía detuvo a un menor de 16 años cuando caminaba a unas tres cuadras del lugar del crimen. El segundo sospechoso aún permanece prófugo.

Conmovidos y enojados, los vecinos se movilizaron. Cada uno armó carteles en su casa. "Vidal responsable de Agustín y de todos", "Leyes más duras", "Dónde está el intendente?", "Dónde está la policía". Algunos se peleaban. Culpaban a Martín Insaurralde, jefe comunal de Lomas de Zamora, a la gobernadora. Otros juntaban plata para pagar el velatorio del niño.

En las fotos de los carteles Agustín sonríe. Los ojitos achinados. Una chomba cuadrillé de colores y un short azul. Atrás, una reja blanca. En este cartel no hay nada escrito: sólo dos imágenes del chico sobre una cartulina azul. Lo sostiene en la marcha su tío abuelo, Antonio Salas. Karina Salas, tía de Agustín, está detrás. Y desde ahí dice: "Son pendejos que van a salir pasado mañana y mi sobrino está muerto". Alrededor, los vecinos hablan, piensan posibles soluciones, buscan culpables. Unos quieren la pena de muerte; otros, más educación. "No queremos a los asesinos libres y a nuestro barrio preso", escribió una vecina en un cartel blanco.

La comisaría 7» de Villa Centenario está a 800 metros del lugar donde fue asesinado Agustín. Ayer a la noche no había ningún patrullero en las inmediaciones de la plaza. Sólo un móvil de la Policía Local con un oficial en el asiento del conductor que acababa de empezar su horario de servicio y no sabía que a cuatro cuadras se incendiaba una casa.

Martín Bustamante trabaja en una empresa de seguridad privada. Jésica es ama de casa. Son los padres de Agustín. Tienen dos nenas: una de 6 años y otra, bebé. Ayer por la tarde prefirieron no aparecer en la plaza. No tenían fuerzas.

"¿Qué hacía un chico de 16 años con un arma y no estudiando? Dónde están los padres?", se preguntaba María Jiménez con su hijo a upa. Grita que se siente encarcelada en su propia casa y su otro hijo, desde el mástil de la plaza, le celebra: "¡bien, ma!"

Foto: Santiago Hafford

Ella conoce a Martín de chico y lo define como un laburante. Forma parte de un grupo de Facebook que reúne a los vecinos de los barrios Sitra, Ferroviario, Apolo y 420. "Estamos podridos. Esto fue el detonante. Hace tiempo pensábamos reunirnos acá", contó Daiana Bohle, otra vecina. También dijo que la comisaría 7» se desligó del patrullaje, que cuando van a pedir que los patrulleros circulen les responden que eso depende del municipio.

Cuando la casa de Marta, vecina de los Heredia, se empezó a incendiar también, la autobomba de los bomberos de Lomas de Zamora entró para extinguir el fuego. Ella sabía que alguien iba a descargar su furia en la casa de al lado. A las 15 vio pasar al padre del acusado del crimen con la cabeza gacha. Después, la vivienda quedó deshabitada.

Ayer, unas 30 personas salieron de la plaza para cumplir con lo que presagiaba Marta, su forma de "hacer justicia". Un policía intentaba contener a la gente para que no se metiera en la casa de la calle 12 de Octubre. Adentro no había nadie. Empezaron a tirar piedras desde afuera. Cuando el policía ya no los pudo contener, cuatro vecinos se metieron y comenzaron a arrojar los muebles al piso. Luego, prendieron fuego los colchones y salieron. En minutos llegaron la Infantería y más gente desde la plaza. La casa de los sospechosos ardió. Los vecinos se quedaron una hora más: miraban satisfechos. Un final penoso.

La gente reaccionó y se manifestó

Cansados de la inseguridad en el barrio y con la muerte de Agustín Bustamante como detonante, unos 200 vecinos de Villa Centenario se concentraron anoche en la plaza 17 de Agosto para reclamar la protección de la policía ante el cruento avance del delito; una treintena de manifestantes se abrió de la marcha central y fue a quemar la casa del adolescente acusado por el homicidio.

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