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Gerónimo Rauch: "Estoy soñando despierto"

El cantante que triunfa en los escenarios europeos presentará en el Teatro Colón Songbook, en el ciclo LA NACION Cultura

Sábado 10 de junio de 2017
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LA NACION
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Una guía de veintipocos años y mucha paciencia retiene como puede el alboroto preadolescente de una docena de niños de 6° grado que esperan su turno para entrar a la sala más importante del país. Con un gesto teatral, la guía corre las cortinas para revelarles el Colón y los niños sueltan su asombro con una exclamación tan genuina (y sonora) que todo eso de que los millennials solo viven a través de sus celulares se pone en jaque. "Hay alguien cantando", se maravilla uno de ellos. Hacen silencio, se sientan a ver y escuchar un ensayo, se sienten afortunados. Lo son. Están viendo a Gerónimo Rauch probar por primera vez la acústica de esta sala con "sonido absoluto". Son testigos inesperados de un momento único para la vida de este artista. "Estoy soñando despierto", dice él no bien se baja del escenario que lo tendrá como protagonista de una noche de gala el 3 de julio, cuando presente su espectáculo Songbook, en el marco del ciclo de conciertos en el Teatro Colón de la nacion Cultura. Él también fue un niño, como los que ahora lo aplauden y le piden selfies desde la platea, también se impactó con este teatro cuando lo llevó su abuela a ver El lago de los cisnes a los cinco o seis, también hizo la visita guiada. Su historia de sueños cumplidos suma un nuevo mojón: "He cantado en lugares mágicos. Me quedaba esta cuenta pendiente".

Foto: LA NACION / Fernando Massobrio

Mágicos son los lugares pero también los artistas. Después de consagrarse como protagonista de megaproducciones en el teatro musical de La Gran Vía y el West End -Jesucristo Superstar, Los Miserables, El fantasma de la Ópera- , Gerónimo Rauch lanzó su primer disco, Here, there and everywhere, un tributo a Los Beatles, con el que pudo mostrar todo su potencial como artista multifacético. Rauch puede colgar el traje de Jean Valjean, ponerse un esmoquin, y salir a un escenario a cantar a su público sin personajes mediante. Mientras analiza proyectos para volver al musical en el futuro, el presente es ofrecer conciertos y disfrutar de la "magia" que se produce cuando él canta y alguien lo escucha por primera vez: las miradas de admiración son unánimes ante el gran crooner argentino.

Instalado en Madrid, se prepara para seguir de gira -ya estuvo en México y en Colombia-, y trabaja en las canciones para un segundo disco. Aunque el musical lo reclama, dijo que no a una oferta para volver por unos meses al West End por su cita ineludible con su sueño, el Colón. El espectáculo, hecho a medida para este escenario, cuenta con Tomás Mayer Wolf en la dirección musical, ante una orquesta de 20 músicos, su hermano, Marcos Rauch, en la dirección, y la producción de Lino Patalano.

-¿Cómo armaron el espectáculo?

-Son canciones de mi repertorio, de los musicales en los que estuve. Y algunas nuevas que sumamos para que sea una noche elegante. Vamos a tocar en el mejor teatro de la Argentina y vamos a vestirnos como corresponde, en el sentido artístico también. Buscamos un sonido más acústico, no tan pop. El espacio lo pide, que no sea rocanrol.

-¿Qué nos podés adelantar de este Songbook?

Además de los musicales vamos a hacer un homenaje a Ennio Morricone, para mí, el mejor compositor del cine. Voy a cantar en italiano, y me voy a animar a "Caruso". También sumamos "The Prayer", de Andrea Bocelli y Céline Dion. Haremos un poquito de Los Beatles. Algo de autores locales, "Yo vengo a ofrecer mi corazón", "Alfonsina y el mar". Va a haber invitados, pero no te puedo decir quiénes para que sea sorpresa [risas]. Es un show coherente con quién soy yo, con los sonidos que puedo abarcar. Este es Gerónimo Rauch, con todos sus colores y matices. Por eso se llama Songbook. Esto es todo lo que yo sé hacer. El que venga a ver el espectáculo va a ver todo el abanico. Es el show más difícil que voy a hacer.

-¿Te pone nervioso?

Me pone muy nervioso, muchísimo. Por suerte tengo muchas cosas que aprender para tener ocupada la cabeza. Voy a ir a mi maestro, pasar el repertorio, prepararme, para que el 3 de julio sea sólo disfrute.

-Parece que le tomaste el gusto a esto de los conciertos? ¿y los musicales?

Debo confesar que me gusta mucho hacer conciertos. Quizás porque todavía no apareció el musical en el que yo diga que dejo todo para hacer ocho funciones semanales. Los conciertos tienen esto de que sos vos, y es muy gratificante. Me subo al escenario con toda la energía puesta en eso. El musical te mete en un solo teatro mucho tiempo. Que me encanta, me fascina, pero tiene que ser una gran oportunidad. Sigue siendo lo mío, es mi lenguaje, obvio.

-Te fue muy bien en el West End. ¿Buscarías tu lugar en Broadway?

Broadway me encantaría, pero hay que esperar. Los que no vivimos en Nueva York tenemos que esperar una oportunidad en que busquen para afuera. Que es lo que le pasó a Elena [Roger] o a Josefina [Scaglione]. Que no encuentren a nadie para esos papeles y decidan buscar afuera.

-Estudiaste canto lírico, ¿pensaste alguna vez en dedicarte a la ópera?

Estudié y me gusta mucho, por eso me animo a hacer este repertorio acá. Está ahí, todo está entre el límite entre lo lírico, el musical, el pop. Empecé a audicionar con agentes, y me pedían estar sin trabajar dos años para audicionar en todos los teatros de Europa y esperar a que surja la oportunidad. No me moría de ganas. Si hubiese empezado mucho antes, sí, pero no era parte de mis sueños la lírica, lo uso como un recurso para mi trabajo, me encanta, me fascina.

-¿Cómo ves esta apertura del Teatro Colón a los artistas populares?

Creo que es algo que está pasando en todos los teatros del mundo. Hay un recambio generacional. No se educa en el colegio al público para que les guste la música clásica. Tenés que traerlos al teatro. Está bueno traer espectáculos de otros géneros para que vengan a vivir la experiencia del Teatro Colón. El año pasado estuve en el Teatro de La Zarzuela, que es clásico, y fue uno de los primeros shows de música popular ahí. Está pasando eso. La idea es que entren y se queden, y quieran volver. Cerati fue el primero.

-¿Cómo ves la proliferación de realities para encontrar talentos musicales?

Simon Cowell, que está detrás del éxito de CNCO por ejemplo, por lo general hace las cosas muy bien. Si él está detrás sabés que se va a hacer algo bueno con ese ganador. Pero, ¿conocés algún concursante de La voz? La voz fomenta el crecimiento del jurado. Si me invitan como jurado, yo voy. Es difícil la industria. Te da una difusión que no la tendrías si hubieras empezado solo, y eso ayuda, por supuesto, pero no es todo.

-¿Cómo te llevás con tus fans?

Me gusta estar cerca de mis fans. Conozco sus caras. Me tomo un café a la salida del teatro. Cuando vos estás viviendo en un país que es lejos de donde vive tu fan y sabés que se tomaron un avión para verte, no podés decirle gracias y nada más. Me he ido a tomar una cerveza. Sentís una responsabilidad.

-¿Qué significa el éxito para vos?

El éxito es inspirar. Que me sigan músicos, cuando incentivás a la gente, los animás a soñar, eso es el éxito. Disfruto de eso. No es ser famoso, ni estar en la primera plana de los diarios. Vivir de lo que me gusta, que eso ya es ser un privilegiado, y después ayudar a que los otros sigan sus sueños.

-¿Cómo te llevás con las críticas y los elogios?

Es duro. Ambas cosas. Tengo un amigo que dice: "las críticas léelas, los elogios bótalos". Hay gente que se nubla en ese elogio. Hay artistas que lo necesitan porque son muy inseguros. Yo me sonrojo, me incomoda mucho más que una crítica. No me gusta que me digan cosas lindas, no sé qué cara poner, me sonrojo, digo gracias. También hay una tendencia que para decirte algo lindo hay que destrozar a otro: cantás mucho mejor que tal, o "pensar que estabas en Mambrú". Desacreditar a alguien para decirte algo bueno. Puede ser nocivo el elogio.

-¿Cómo te mantenés con los pies en la tierra?

Intento que la vocecita interna que todos tenemos esté contenta. Estar en armonía y en paz con lo que estás haciendo es éxito también, te da felicidad. Ser honesto con uno mismo, hacer lo que uno realmente quiere y no cosas que te alejen de tu ser.

-¿Sos muy exigente con vos mismo?

-Soy muy exigente. Musicalmente. Estoy aprendiendo a relajar, y a vivir el día a día. Me gusta soñar y cumplir los sueños, siempre digo que hay que soñar fuerte. Como esto de cantar en el Colón.

-¿Y cuáles son los nuevos sueños?

- No quiero dejar de actuar. Me gustaría hacer cine también. Y salir de gira. Me gusta mucho viajar y conocer nuevos lugares, cantar y ver la expresión de la gente que te escucha por primera vez. Gran parte de mi carrera fue que la gente tuvo que trasladarse para verme, creo que es tiempo de que yo vaya.

Gerónimo Rauch

en el ciclo LA NACION Cultura

Teatro Colón, Libertad 621

Lunes 3 de julio, a las 20

Entradas, próximamente por Entrada.com

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