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Recuperó el auto que le habían robado, pero encontró un cadáver abandonado en el baúl

El cuerpo, aún sin identificar, es de un hombre de entre 35 y 40 años; fue asfixiado

Sábado 10 de junio de 2017

El automóvil, un Peugeot 208 gris, estuvo varios días estacionado en Ávalos al 200, en la Paternal. A los vecinos le llamó la atención y le avisaron a un integrante de la Policía de la Ciudad que todos días recorre la zona en forma preventiva. A los pocos minutos, después de que el uniformado hiciera una consulta con el número de patente, se descubrió que el vehículo había sido robado en Ramos Mejía. Pero la mayor sorpresa llegó cuando el dueño fue a la comisaría y abrió el baúl: dentro de una bolsa de boxeo estaba el cadáver de un hombre de entre 35 y 40 años.

Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes policiales. El hecho ocurrió en las últimas horas cuando la víctima del robo concurrió a la comisaría 41a, en Alfredo Bufano al 1800, abrió el baúl de su vehículo y se encontró con el macabro hallazgo.

El automóvil donde estaba el cadáver
El automóvil donde estaba el cadáver. Foto: Policía de la Ciudad

El cuerpo sólo tenía puesto un calzoncillo y un par de soquetes. Tenía papel en la boca, la cabeza encintada con una bolsa de plástico, las manos atadas y presentaba un tatuaje de un dragón en un hombro y otro en una pantorrilla.

El automóvil había sido robado el 27 del mes pasado, a las 5.30, en Ramos Mejía, en el oeste del conurbano bonaerense. La víctima fue interceptada por delincuentes armados que la obligaron a bajarse del vehículo.

El automóvil tenía pedido de secuestro desde el 29 del mes pasado, es decir, dos días después del robo. En Ávalos al 200 fue hallado el miércoles pasado.

La data de muerte, según las primeras estimaciones de los peritos, era de 48 a 72 horas anteriores al hallazgo del cadáver. El cuerpo no presentaba lesiones provocadas por armas o golpes. Se estima que fue asfixiado con la bolsa plástica.

"Los vecinos que hablaron con el policía le comentaron que hacía varios días que estaba estacionado y que no era de nadie que viviera en la zona, por eso les había llamado la atención", explicaron los fuentes policiales consultadas.

La investigación del caso quedó a cargo del fiscal de criminal y correccional César Troncoso, que ya ordenó una serie de medidas para intentar identificar el cuerpo.

"En el automóvil no había ninguna identificación de la víctima. Los tatuajes son hechos por un profesional, por la tinta utilizada se podría decir que no es algo «tumbero»", sostuvieron los voceros consultados. Los informantes agregaron que los uniformados de la comisaría 41a no abrieron el baúl hasta que llegó el propietario porque, sin orden judicial, no están autorizados a hacerlo.

En busca de imágenes

Los investigadores ahora buscan en las cámaras de seguridad de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano imágenes que permitan reconstruir el recorrido del auto desde que le fue robado a su propietario.

"El automóvil no parecería la escena del crimen, sino el medio para evacuar el cuerpo de donde murió. Estamos ante una muerte violenta", explicó su cuenta de Twitter el reconocido forense Raúl Torre.

El experto agregó: "Cuando se traslada el cadáver, es porque el lugar donde ocurrió la muerte compromete al criminal. No descartaría que el cadáver correspondiera a un delincuente con antecedentes".

El cuerpo fue enviado a la Morgue Judicial para que los médicos forenses le hagan la autopsia que permitirá determinar las causas de la muerte.

El robo del automóvil, que como se dijo ocurrió el 27 del mes pasado a las 5.30 en Ramos Mejía fue protagonizado por dos delincuentes armados. Los investigadores intentan determinar si la persona muerta hallada en el baúl era uno de los dos ladrones. El misterio se podría empezar a resolver tras el informe de la autopsia.

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