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Riesgo y oportunidad: un test como para recobrar la confianza

Los Pumas abren su año ante la poderosa, aunque incompleta hoy, Inglaterra; tras las caídas de Jaguares, necesitan encauzar el rumbo

Sábado 10 de junio de 2017
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Foto: LA NACION

SAN JUAN.- Hace cuatro años, Inglaterra vino a la Argentina por dos partidos con los Pumas. Como ahora, sus principales figuras estaban con Lions, y su entonces entrenador, Stuart Lancaster, aprovechó para probar rugbiers. Varios terminaron jugando el Mundial.

Tampoco los Pumas tenían a varias de sus estrellas: los que actuaban en Europa no podían ser convocados si querían jugar el rugby Championship. Santiago Phelan armaba el rompecabezas con jugadores de Pampas XV y de segunda línea del Viejo Continente. El desenlace resultó lógico: Inglaterra ganó los dos encuentros con holgura.

Los dos test matches de esta vez con el seleccionado la rosa, comenzando por el de hoy a las 16.15 en el Estadio Bicentenario de esta ciudad, entonces, sirven para ver hasta dónde creció el rugby argentino en estos cuatro años a partir de los drásticos cambios instrumentados.

Experiencias como la de 2013 impulsaron a optar por este camino. Al no ser citados los "europeos", esta vez por elección propia, los Pumas dan ventaja, pero se aseguran tener a la mayoría bajo un mismo calendario y jugando con un mismo estilo todo el año. Aun cuando los beneficios de haber ingresado al rugby Championship y al Súper rugby todavía estén lejos de ser vislumbrados, esta ventana no deja de ser una buena medida como para conocer los alcances parciales de esa decisión.

La Argentina llega con una doble carga de la que debe despojarse: como seleccionado, tiene que reponerse de su pálida actuación en la ventana de noviembre, que terminó con tres derrotas en Europa; como grupo, debe olvidar la debacle anímica que sufrió con la camiseta de Jaguares en los últimos siete partidos (seis derrotas).

Cualquiera sea la camiseta, hay dos aspectos del juego que no puede soslayar y han sido deficitarios: la obtención y la defensa, esenciales en su historia y básicos para desarrollar todo planteo.

¿Cómo responderán los Pumas? ¿replicarán la audacia que desparraman en el Súper rugby o serán más conservadores? El riesgo es tan grande como la oportunidad que se presenta. Una buena actuación, una victoria sobre Inglaterra, un equipo sólido más allá de los nombres, pueden infundir la confianza necesaria para recuperar el rumbo. Una nueva frustración, en cambio, acentuaría la pendiente.

Eso se preguntó Eddie Jones, el entrenador de la rosa. "Argentina está bajo una enorme presión. Ante esa situación, uno puede volverse aun más osado o asentarse sobre sus bases. Tenemos que estar preparados para cualquier cosa", se respondió.

Agustín Creevy aseguró que la clave del partido será lo que haga el pack. Aunque evidente, esto no implica que los Pumas vayan a sacrificar su juego de backs. La inclusión de Juan Manuel Leguizamón puede ser entendida como una búsqueda de mayor agresividad para ganar la línea de ventaja y dar inercia a la ofensiva. Sólo si se consigue este envión será posible generar peligro. Si no, el ataque se convierte en un arma de doble filo: ante una potencia como la británica, perder la pelota equivale a puntos en contra.

Inglaterra también es una incógnita. En su formación se combinan la juventud de los novatos y la experiencia de consagrados (Hartley, Ford, Launchbury, Care). Con siete de ocho suplentes prestos a debutar en el seleccionado (además de cuatro entre los 15 iniciales), los minutos finales pueden ser cruciales. En el banco de los Pumas, en cambio, hay veteranos: Tetaz Chaparro, Petti Pagadizábal, Senatore y Hernández.

En las dos actuaciones anteriores en San Juan el público no acompañó (frente a Italia en 2012 y Georgia en aquella ventana de 2013). Se espera un mejor marco hoy. El pronóstico, al menos, augura una gran tarde de sol a orillas de la cordillera de Los Andes. No sería menor que el público jugara su parte. Toda ayuda extra es bienvenida.

El patrón de medida es idéntico al de 2013 (otra coincidencia: el tercer test fue contra Georgia, el mismo rival de dentro de 14 días). Las condiciones internas, no obstante, cambiaron drásticamente. Hoy se verá una buena muestra de hasta dónde el camino elegido es el acertado.


8 años llevan los Pumas sin vencer a Inglaterra. El último éxito fue en 2009, en Salta. Desde entonces perdieron 6 partidos. El historial favorece los británicos, que se impusieron en 15 de los 21 enfrentamientos. Los argentinos ganaron 4; hubo 2 empates.
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