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La escuela: el mejor combate contra el trabajo infantil

Lunes 12 de junio de 2017

Gabriel Plaza

Rosario de Lerma, Salta

12 años

Gabriel Plaza asiste a la escuela Coronel Vicente Torino N 4394, en Rosario de Lerna
Gabriel Plaza asiste a la escuela Coronel Vicente Torino N 4394, en Rosario de Lerna.

Los Plaza viven hace 15 años en una finca, en Rosario de Lerma, Salta. Su casa tiene paredes de adobe, el techo es de teja, el piso es de tierra y el baño está a 10 metros de la casa. Los padres trabajan en la cosecha de tabaco. Gabriel y sus nueve hermanos, están en contacto permanente con los químicos utilizados en la finca.

"A veces la veo a mi mamá que encaña, desencaña o carga estufas. Por suerte, yo nunca tuve que cosechar tabaco", dice este chico de 12 años que si bien se crió en un contexto de alto riesgo vinculado al trabajo infantil, pudo evitarlo gracias a que participó de los programas Jardines de Cosecha y Porvenir de la Asociación Conciencia.

Algunos de sus hermanos abandonaron el colegio, las mujeres tuvieron hijos y los menos siguieron estudiando. Él quiere hace la carrera de contador. "Lo más lindo son las matemáticas y ahí solo tengo que aprender números", dice este chico que asiste a la Escuela Coronel Vicente Torino N° 4394.

Todos los días recorre caminando los 3 kilómetros que separan su casa de la escuela a la que van 340 alumnos, en su mayoría de las zonas periféricas y de las fincas.

"A partir de noviembre y comienzos de diciembre, los papás de los chicos empiezan a incorporarse en las cosechas de almácigos, plantaciones y tabaco. Y nosotros, desde el Programa Porvenir, empezamos a recibir a los chicos para que no tengan que ir a trabajar con los padres. Los estimulamos en materias manuales, deportes y valores. Y les vamos enseñando a defender sus derechos", explica Norma Bautista, quien sufrió trabajo infantil en su niñez y para darle un sentido de superación a su vida ahora coordina talleres para la erradicación de aquel flagelo en la escuela.

Cada año, cuando empiezan las vacaciones, Gabriel le pide a su mamá que lo anote en el programa. "Ahí estoy con chicos que jamás hubiera conocido y ahora son mis amigos. Con los maestros también me llevo súper bien. Porvenir es como mi segunda familia", dice el joven.

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