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Augusto Roa Bastos: el escritor que supo retratar como nadie el deseo de poder

Mañana se cumplen cien años del nacimiento del escritor paraguayo, autor de Yo, el Supremo e Hijo de hombre y ganador del premio Cervantes en 1989; su país natal espera que la conmemoración ayude a difundir a sus sucesores literarios fuera de sus fronteras

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LA NACION
Lunes 12 de junio de 2017 • 11:37
Augusto Roa Bastos: el escritor que supo retratar como nadie el deseo de poder
Augusto Roa Bastos: el escritor que supo retratar como nadie el deseo de poder. Foto: Archivo
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Autor de una obra que se construyó casi enteramente en el exilio, Augusto Roa Bastos (1917-2005) exploró en sus narraciones los estragos del poder en América. En Encuentro con el traidor y otros cuentos (Mil Botellas), novelas como Hijo de hombre y Yo el Supremo (ambas reeditadas por Eterna Cadencia), en farsas teatrales y guiones cinematográficos, ofreció versiones acalladas por la historia. La invasión española, las guerras del Paraguay y del Chaco, las masacres en comunidades indígenas y las formas de las dictaduras latinoamericanas fueron abordadas en ciclos novelísticos, uno de ellos denominado "trilogía sobre el monoteísmo del poder". Para Roa Bastos, la dominación en el continente asumía máscaras religiosas. Escribió también poesía y cuentos para niños. Obtuvo diversos reconocimientos, entre otros el premio mayor de la lengua española, el Cervantes, en 1989. Se puede afirmar que la carrera literaria de Roa Bastos despuntó en Buenos Aires: en 1959 ganó el premio internacional de novela de la editorial Losada con Hijo de hombre.

El escritor rosarino Mario Castells, autor de El mosto y la queresa, indica que Roa Bastos, como hiciera Rafael Barrett con escritores del grupo de Boedo, contribuyó a la difusión de muchos escritores argentinos como Antonio Di Benedetto y Daniel Moyano. "La cultura paraguaya ha influido mucho en escritores argentinos como Washington Cucurto, Leonardo Oyola y en varios otros que no tienen orígenes paraguayos, como Kike Ferrari o Marcelo Luján", dice. No obstante, la difusión de la literatura paraguaya actual es casi nula en la Argentina. Quizás el mejor lugar para acercarse a ella sea la Fundación Paraguay Cultura (Maipú 464, tercer piso), a cargo de Rodolfo Serafini Geoghegan. Allí hay una librería y se realizan ciclos de cine y jornadas, como la que tuvo lugar la semana pasada: "Pensando la literatura paraguaya en el centenario de Roa Bastos".

"Los grupos literarios en Paraguay son casi inexistentes -señala el poeta paraguayo Cristino Bogado-, aunque la escena más fresca y fogosa es la llamada escritura del portuñol. Poetas y narradores como Jorge Kanese, Edgar Pou, Douglas Diegues, Remigio Costa, Joaquín Morales y Mónica Bustos son muy recomendables." Para Bogado, el riesgo que muchos escritores paraguayos tratan de evitar es el de "etnicizar" la literatura.

El narrador paraguayo Ever Román cuenta que en su país comenzaron a surgir proyectos editoriales independientes gracias a revistas como El Yacaré, Guarará y El Guajhú. "Movimientos poéticos como el Portunhol Selvagem abrieron espacios de crítica y a la vez crearon sitios en internet como el Portal Guaraní. La narrativa y la poesía abandonaron temas tradicionales y trasladaron su sensibilidad a otro sitio: del campo a los cordones urbanos, de modelos imperantes a la apertura hacia una mayor variedad formal, del guaraní o castellano como lengua literaria a la hibridación de ambos, el jopará (el habla de la mayoría de la población paraguaya) y la incorporación del portugués en algunos escritores, en una especie de lengua inventada. El portunhol selvagem es una mezcla de castellano, guaraní y portugués." Román destaca el trabajo de escritores que migraron a otros sitios para configurar el nuevo mapa de la literatura paraguaya. "Como decía Roa Bastos, los paraguayos tienen vocación de exilio", agrega. "Cuatro nombres importantes son Lito Pessolani, Jorge Kanese, Miguelángel Meza y Susy Delgado. Los cuatro son poetas y, en su escritura, condensan las preocupaciones de la mayoría de los escritores paraguayos de la nueva generación."

"Hay varios escritores que deben tenerse en cuenta -apunta Castells-. Villagra Marsal por su libro Mancuello y la perdiz; Carlos Martínez Gamba, autor de las Crónicas rimadas de la Guerra Grande, poema épico en guaraní sobre la Guerra de la Triple Alianza; Joaquín Morales, Javier Viveros y Miguelángel Meza, autor del mejor poemario en cualquier lengua Ita ha'eñoso/Ya no está sola la piedra." Meza participó del XII Festival Internacional de Poesía en la última edición de la FIL de Buenos Aires; leyó sus poemas en guaraní y luego en español. Varios de estos escritores asumen tradiciones negadas por las clases dominantes paraguayas y las representan en sus ficciones. En ese sentido, más que en el plano estético, son herederos de Augusto Roa Bastos.

Homenajes en la Biblioteca Nacional y en La Plata

El supremo guionista exhibe, en la plaza Rayuela de la Biblioteca Nacional, los afiches de las películas que escribió el famoso autor paraguayo durante su estancia en Buenos Aires. Abierto de 9 a 21, hasta el 31 de julio.

Las jornadas "Roa, el Supremo", organizadas por la editorial Mil Botellas y el Centro Cultural El Puente (diagonal 77 N° 195, esq. 3 y 48), se realizarán los jueves 15, 22 y 29 de este mes, a las 19. Mario Goloboff presentará Encuentro con el traidor y otros cuentos (Mil Botellas). El 22 se abordará la faceta de Roa Bastos como guionista, con el docente Carlos Vallina, y el 29 se proyectará la película Castigo al traidor (1966), de Manuel Antín, basada en un cuento de Roa Bastos.

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