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Isabel y Domingo les abrieron las puertas de su casa a quince chicos en situación de riesgo

Tienen tres hijos: Coco, Marina y Sofía, sin embargo, ahijaron a muchos más: hace trece años decidieron cambiar su estilo de vida para convertirse en una Familia de tránsito

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LA NACION
Martes 13 de junio de 2017 • 00:19
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Isabel y Domingo están acostumbrados a upar, cambiar pañales, aliviar cólicos y dormir bebés. No es porque tengan tres hijos -Coco, Mariana y Sofía, que dejaron la infancia hace mucho- sino porque en los últimos trece años colaboraron en la crianza de más de 15 chicos. Son lo que se conoce como una "familia en tránsito", que cuidan a diferentes chicos hasta que la Justicia les encuentra una familia adoptiva o dictamina que pueden ser restituidos a sus padres biológicos, según el caso.

En Argentina, hay muchos chicos que están a la espera de un nuevo hogar. Ya sea porque se criaron en ambientes violentos, fueron abandonados o dados en adopción. Son chicos que buscan una segunda oportunidad. El tiempo de espera no transcurre en institutos de menores sino en compañía de otras familias.

Pequeños actos que cambian el mundo

La primera vez que Isabel y Domingo escucharon hablar de "familias en tránsito" fue en la Iglesia. En cuanto escucharon del tema se miraron cómplices, expectantes. Sin embargo, lo pensaron un poco y decidieron esperar. Sus hijos eran pequeños y les parecía difícil explicarles que se trataba de niños que iban a estar en casa, con sus papás por un tiempo acotado y que luego se iban a ir. Fue por eso que decidieron esperar.

Pero los meses pasaron y ellos no lograron sacarse la idea de la cabeza. Así fue que un año más tarde les plantearon el tema a sus hijos y todos estuvieron de acuerdo en asumir el reto. Enseguida se inscribieron en la asociación Nazaret, de San Isidro, y luego de terminar los trámites y ver que cumplían todos los requisitos empezaron a enviarles chicos.

"Son bebés que necesitan comida y un techo, pero sobre todo muchos mimos, para sentir que son queridos y bienvenidos a este mundo", dice Isabel.

El primer bebé que llegó a sus casas se llamaba Ayrton y tenía 6 meses. Lo más emocionante fue el momento de la entrega. La familia adoptiva se llevó de regalo un libro donde estaba toda la historia de Ayrton, no sólo la parte médica sino todos los avances que había hecho en estos meses y un montón de deseos que la familia le anhelaba para su vida.

Isabel y Domingo junto a sus hijos y su yerno
Isabel y Domingo junto a sus hijos y su yerno.

Compartir, crecer y despedirse

En el día a día la familia comparte todo con el bebé. Lo llevan al pediatra, a meriendas, cumpleaños, a un partido de fútbol o a donde sea que vayan.

La familia le prepara a cada chico un cuaderno con su historia médica, sus avances y deseos
La familia le prepara a cada chico un cuaderno con su historia médica, sus avances y deseos.

Apenas llegan duerme en el cuarto principal al lado de la cama matrimonial y en cuanto empiezan a dormir toda la noche de corrido lo pasan a su habitación con un baby call para escucharlo.

La despedida es el momento más intenso: "Entregarle el niño a una pareja que está esperando hace mucho ser mamá y papá es muy emocionante. Es reconfortante presenciar el encuentro, ver cómo esos matrimonios llegan a tener su hijo y esos chicos encuentran su familia", cuenta Isabel.

Cuando los chicos son más grandes la adaptación dura varios días, en los que los padres adoptivos se van relacionando con la familia que tuvo al niño en tránsito y con el bebe. Isabel cuenta que el contacto suele seguir unos meses por mail o por teléfono para charlar de cómo viene todo y que luego se termina diluyendo, dando espacio para que la nueva familia se termine de consolidar.

No es un atajo a la adopción

Isabel y Domingo tuvieron a su cuidado 15 bebes, que estuvieron con ellos un promedio de nueve meses, aunque la mayoría permaneció menos tiempo. "A los bebes no los queremos como si fueran hijos porque sabemos que esto nunca va a poder ser así -cuenta Isabel y explica los motivos- Es algo momentáneo y no hay ninguna posibilidad de que se quede en casa porque está destinado a otra familia."

Silvia Romero, presidenta de la Asociación Civil Familias del Corazón, cuenta que las familias de tránsito son un puente de amor para niños de 0 a 24 meses en situación de abandono o riesgo social. Escuchá el audio completo.

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