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Kevin Durant, el obsesivo de la limpieza y los videosjuegos tiene su anillo de la NBA

La historia de sacrificios del MVP de la gran final entre Golden State y Cleveland

Miércoles 14 de junio de 2017
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LA NACION
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Kevin Durant
Kevin Durant. Foto: AFP

Nació en Washington pero a los ocho años su mamá, Wanda, y sus hermanos, Brianna, Anthony y Rayvonne, tuvieron que irse a Seat Plesant, donde vivía su abuela Bárbara. Una zona difícil, para un chico como Kevin. Pero se curtió entre la pobreza y la delincuencia. Entendió que eso que a él lo acomplejaba (su altura) resultó en realidad una bendición. Apenas quedan recuerdos de esa elección de 2005 de Seattle Supersonics en el segundo puesto, cuando Kevin Durant pasaba a formar parte de esa franquicia. Hoy todo es diferente. Impactan esos 2,11 metros que se derriten en el centro del Oracle Arena porque cumplió el anhelo de su vida: ser campeón de la NBA y, además coronarse como el MVP de las finales. Y de la mano de Golden State Warriors, el lugar que él fue a buscar para poder darle forma a ese sueño que lo desvela. Aún cuando eso le costó su amistad con Russell Westbrook, su ladero en Oklahoma City Thunder.

Apenas 28 años tiene KD y no puede dejar de pensar en su primer entrenador en el Amateur Athletic Union, Big Chuck, a quien tomó como su padre, ya que Wayne Pratt, su papá biológico, con problemas con las drogas lo abandonó cuando era muy pequeño. Sufrió cuando Big Chuck, en 2003, murió en un tiroteo, pero hoy siente que de alguna manera está ahí con él, disfrutando de ese tesoro. Incluso, el 35 en el dorsal de Durant es en homenaje a Big Chuck, porque falleció a los 35 años. Siempre está con él, porque lo ayudaba tras aquellas noche de frío en las que KD dormía en el piso de un departamento de un ambiente con sus hermanos y su mamá.

Cada jornada en el correo que trabajó Wanda, su madre, cargando bolsas de 25 kilos con correspondencia, parecen tener su premio esta noche en el rostro de ambos. Sabe todo lo que le debe a ella. Por eso lloró cuando recibió el premio al mejor jugador en 2014 y le agradeció: "Vos sos la verdadera MVP".

Todos las largas horas en la Universidad, en Texas Longhorns, hoy son un recuerdo grato para esta bestia del básquetbol. Su fe en Dios resultó un motor para él, por eso decidió grabarse la piel, en el abdomen y en la espalda, con palabras de alabanzas."Esto viene de mi familia mi madre se sentaba conmigo y me hablaba de Dios, teníamos grandes charlas espirituales.Por eso rezo antes de cada partidos.De pequeño iba mucho a la iglesia, pero ya estando en la NBA no puedo asistir como antes", contó hace un tiempo Durant.

Siempre luchó por llegar a la cima. Después de ser MVP en 2014 con Oklahoma, no dejó de entrenarse. Dolido por la final de la Conferencia Oeste que perdió ante los Spurs, junto con su ladero Westbrook, se fue con un grupo de amigos a Los Ángeles y alquiló un gimnasio privado en Beverly Hills para seguir trabajando su técnica y sus movimientos. Se llevó a Adam Harrintog, el entrenador de tiro de Oklahoma City Thunder, para que lo ayude y hasta trabajó con Steve Nash, para imitar movimientos de desmarque. "Tras la temporada es mi momento de trabajar duro. Eso es lo que la gente no puede ver. En ese momento me entreno más que nunca, porque deseo llegar a las finales del año siguiente. Ese es siempre mi objetivo", dijo en su documental Durant.

En la secundaria fue campeón dos años seguidos y creció 18 centímetros en esos dos años. Siempre conservó su espíritu juvenil. Es fanático de los videosjuegos, en especial del NBA 2K, y de Twitter. Su ex novia Mónica Wright confesó que es muy bueno con la limpieza y que tiene cierto fanatismo con ese tema y con asistir a la capilla cada vez que puede.

Kevin Durant desde años que es una estrella de la NBA y por eso firmó con Nike un acuerdo por 300 millones de dólares y 10 años en el verano de 2014. Pero anoche KD llegó al olimpo, concretó ese sueño que comenzó a germinar en las cancha de cemento, tableros de madera y redes metálicas en las calles de Seat Plesant. Un auténtico fenómeno.

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