Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Bernhard Langer, la máquina de ganar en el circuito de los golfistas veteranos

El alemán, de 59 años, alcanzó nueve títulos de Grand Slam en el Champions Tour y superó a Jack Nicklaus en la categoría mayores de 50

Martes 13 de junio de 2017 • 18:00
SEGUIR
LA NACION
0
Langer y el gesto de sus nueve triunfos en torneos grandes
Langer y el gesto de sus nueve triunfos en torneos grandes. Foto: AP

El golf de veteranos está empapelado con el rostro triunfal de Bernhard Langer. A los 59 años es un jugador que se asemeja a cualquier producto alemán: confiable, duradero, rendidor. Con su consagración en el Senior PGA Championship ya es el mejor de la historia entre los mayores de 50 años porque alcanzó nueve majors (los logró entre 2010 y 2017) y superó a Jack Nicklaus (1990-1996), hasta hace semanas el monarca con ocho títulos grandes en este rubro. Langer no hace distinciones: se adjudicó los cinco certámenes más importantes de la categoría y concretó el denominado "Super Slam". Nunca se detuvo, festejó en torneos y escenarios tan disímiles como el Senior US Open (se llevó uno), Senior Players Championship (3), The Tradition (2), Senior British Open (2) y la mencionada victoria hace 15 días en el Trump National Golf Club, en Washington.

El golfista que se mueve entre los seniors con mano de hierro toma envión incluso en algunos abriles y sorprende en el Masters, donde se coronó durante su gira regular en 1985 y 1993. El año pasado, el Augusta National admiró su faena al quedar a dos golpes del líder Jordan Spieth a 18 hoyos del final, aunque sucumbió el domingo y terminó 24º. En 2014 concluyó octavo, siempre ante muchos jugadores a los que dobla en edad. ¿Cuál es el secreto del mejor jugador de Alemania en la historia, aquel que ganó 42 veces en el Tour Europeo e ingresó al Salón de la Fama en 2002? Son varios los puntos que conforman a un ganador nato, pero el primero se relaciona con sus orígenes, una infancia donde adquirió el sentido de supervivencia y la cultura del esfuerzo.

Criado en el seno de una humilde familia de clase media-baja, su padre fue un modesto albañil, sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial, que saltó de un tren ruso cuando lo trasladaban a un campo de prisioneros de Siberia. Su madre, ama de casa, lo cuidó en un entorno rural impregnado de austeridad. Aunque esas carencias no amilanaron a Langer, que para embolsar unas monedas trabajó de caddie desde los ocho años en el Club de Golf de Augsburg, en el estado de Baviera. De alguna forma, encarnó una versión europea de Roberto De Vicenzo en sus comienzos en el golf. Allí, desde la escasez y la insuficiencia, alumbró su propio imperio.

Gary Player, campeón en nueve majors de la gira regular y un fanático del ejercicio físico, considera a Langer un heredero de los beneficios de una vida sana. Acerca de los cuidados del cuerpo -uno de sus principales secretos de su éxito- el alemán comenta: "Trabajé toda mi vida; hago mucho más en casa que cuando estoy de gira: elongo al menos dos veces por día y nunca levanté mucho peso. Trato de ser constante". El hombre que ya amasó más de 22 millones de dólares entre los veteranos y ganó el Torneo de Maestros en el Olivos Golf Club, en 1997, mantiene sus números históricos de altura y peso (1m74 y 72 kilos) y permaneció mayormente libre de dolores en toda su carrera. Sus únicos problemas físicos los sufrió a los 19, cuando formó parte de la Fuerza Aérea Alemana. Durante su servicio militar de 18 meses cargaba con un rifle y una mochila de 13 kilos que le provocaron dos fracturas por estrés e inflamación de los discos vertebrales. "Ahora siento los efectos del envejecimiento, tengo dolores", reconoce Langer, pero enseguida da pruebas de su disciplina: "Hay cosas que no puedo hacer: si juego al fútbol me voy a lesionar; si practico tenis durante una o dos horas, me va a doler. Pero en el golf puedo ensayar y jugar sin lastimarme".

En cuanto al aspecto técnico, Langer conserva a su entrenador de toda la vida, Willy Hoffman, a quien conoció en Alemania a los 16 años. Su mérito es no haberse tentado en perseguir cada teoría de moda en el golf. No cayó en la trampa de tantos golfistas que buscan una mejoría de manera desesperada y terminan extraviándose en el circuito. "Hicimos algunos cambios con Willy, pero siempre dentro de un camino que me mantuvo competitivo en cada temporada", señala este católico devoto de la Madre Teresa de Calcuta.

El sueco Soren Kjeldsen lo considera su héroe golfístico y así lo describió en la revista Golf Digest: "Bernhard juega tan en sintonía con lo que está sintiendo y se comprende tan bien a sí mismo que puede hacer pequeños ajustes en plena ronda. A nivel profesional, ése es el verdadero arte del juego". Para combatir los temidos "yips", esos golpes histéricos con el putter que arruinan cualquier ronda, Langer probó con distintos grips y desde 1996 encontró soluciones en el putter de vara larga, que sigue usando más allá de la posterior prohibición del anclaje del palo en el cuerpo.

Este año no pasó el corte del Masters, aunque está convencido de que la vida útil de los golfistas se prolongará: "Tarde o temprano, un jugador mayor de 50 años ganará un Major de la gira regular. Los jugadores jóvenes muestran hoy una forma física superior y cuando se pongan más viejos estarán mejor que nosotros ahora".

Los secretos del éxito

Un estilo personal y una convicción inquebrantable. Langer comenta que su velocidad de swing con el driver llega a unos 164 km/h y no busca acelerar el movimiento. Pero el contacto sólido con la pelota y el poco efecto que le imprime en su vuelo le permite alcanzar un promedio de 280 yardas desde el tee. A partir de ahí reluce su brillantez para evitar errores. "Alcanzar buenas distancias es genial, pero hay otras formas de hacerlo. Si pegás exactamente adonde deseás, todavía podés jugar bajo par, y eso es lo que intento hacer". Al margen de su rendimiento, la clave en el alemán es que mantiene más vivo que nunca su espíritu competitivo: "Sigo hambriento de títulos porque amo a este juego. Soy un buen perdedor, pero también me gusta vencer a quienes tenga en contra"

Casi 1,8 millones de dólares de ganancias en el año. En lo que va de 2017, Langer se anotó en ocho oportunidades en el Top 10 del circuito de veteranos. En su último torneo, el Principal Charity Classic, el fin de semana en Des Moines, quedó cuarto, tres golpes por detrás del vencedor Brandt Jobe. Con esa ubicación, sus ganancias en la temporada ya suman 1.769.651 dólares.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas