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Carlos Moyá "Llegué al sitio adecuado en el momento preciso"

Se sumó al equipo de Nadal hace seis meses; cuáles fueron los cambios estratégicos

Martes 13 de junio de 2017
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LA NACION
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Carlos Moya se sumó hace seis meses al equipo de trabajo de Nadal
Carlos Moya se sumó hace seis meses al equipo de trabajo de Nadal.

PARÍS.- En un barco que navega por el Sena e instantes después de soltar la Copa de los Mosqueteros, el español Rafael Nadal se arregla el pelo y mira al pasado, al futuro y al presente. Es decir, a las dudas y las lesiones de los últimos años, al décimo Roland Garros que acaba de conseguir y al número uno, a Roger Federer y a Wimbledon.

"Siempre he tenido la motivación para seguir", destaca el tenista de 31 años y campeón de 15 Grand Slam en una entrevista con un grupo reducido de medios, entre ellos la agencia DPA, después de una noche larga en París.

-¿Se duerme bien al lado de la copa?

-He dormido poco, la verdad, pero no por la fiesta. Estaba tan cansado que no me fui mucho rato de fiesta. He dormido poco porque me fui a dormir a las cuatro, me desperté a las siete y ya no me podía volver a dormir.

-¿Ha recibido alguna felicitación especial?

-No tengo ni idea porque he tenido un problema con el teléfono desde hace dos semanas y he perdido todos los contactos, por lo que no sé de quiénes son todos los mensajes que he recibido. Tengo que ir uno por uno y esperar a que me pasen otra vez todos los contactos.

-Gustavo Kuerten dijo el otro día que usted es un extraterrestre. ¿Se considera humano?

-Lo soy, no es que me considere. He logrado algo que era difícil de imaginar. Se ha conseguido desde la ilusión diaria y desde el entrenamiento diario, levantándome cada día con la motivación para ir a entrenar. Ya había conseguido nueve títulos y llegar a una cifra como diez en París es especial, pero en general no soy más especial hoy que ayer. Soy igual, simplemente he conseguido una victoria más.

-¿Qué significa ser ahora Rafael Nadal?

-Soy igual que siempre, sigo viviendo en el mismo sitio de siempre y no cambia mi vida. Mi vida es normal, una vida de adolescente cuando estoy en casa. Cuando estoy por el mundo es un poco diferente, pero tengo la suerte de que cuando llego a casa la vida vuelve a ser normal.

-¿Se le hicieron largos estos tres años sin ganar un Grand Slam?

-Sí, pero no por no ganar. La gente a mí me ve como un ganador obsesivo y yo no lo soy. Lo que se me ha hecho largo es no haber podido competir durante muchos meses en estos dos o tres años. Es muy difícil encadenar buen juego cuando uno tiene tantos parates. Son muchos golpes que te vas llevando durante la carrera y al final es normal que esto te desestabilice un poco, pero siempre he tenido la motivación para seguir.

-Está considerado una leyenda y sigue en actividad, ¿cómo lo lleva?

-Con total normalidad, no es nada que me preocupe. Todos los elogios son más que bienvenidos, igual que cuando pueda haber críticas. Más o menos he aceptado todo, siempre que sean críticas dentro del respeto. Soy muy consciente de que mi carrera hasta el día de hoy es especial, pero a los 31 años no voy a creerme algo diferente de lo que he creído toda mi vida. Soy muy consciente de que todo lo que he tenido la suerte de vivir es pasajero. Al final, dentro de unos años no muy lejanos, seré un ciudadano más. Así que mejor no subirse muy arriba porque la caída luego es más grande. He intentado siempre estar al nivel del mar.

-¿Lo abruma todo esto?

-Ni me abruma ni lo contrario, no soy una persona de grandes fiestas. Soy feliz viviendo tranquilamente en Mallorca, donde tengo muchas vías de escape. Me encanta perderme en el mar, me pierdo horas jugando al golf.

-¿Qué ve ahora cuando mira al futuro? ¿Alcanzar los 18 Grand Slam de Roger Federer quizás?

-Ni hace seis meses estaba tan acabado ni ahora soy tan... Las cosas van sucediendo. No soy muy eufórico cuando las cosas se dan muy bien ni muy negativo cuando las cosas van mal. Soy una persona estable e intento asumir las cosas desde la normalidad y la naturalidad. Sin grandes alardes ni grandes dramas. Sigo adelante desde esa perspectiva, que es la que a mí me funciona. Mi perspectiva de futuro será intentar llegar a Wimbledon de la mejor manera posible y después seguir. No pienso en cosas tan largas o tan complicadas como superar o llegar a Federer porque ahora mismo pues estoy lejos, pero lo único que me hace feliz ahora es que he conseguido algo que hace tiempo parecía difícil que volviera a conseguir. Es una gran inyección de energía positiva que confirma el trabajo que se ha hecho durante estos meses. Mi ilusión, más que llegar a Federer o al número uno, es seguir jugando, seguir haciendo lo que me motiva y ojalá pueda seguir haciéndolo desde la salud. Desde la salud todo es un poquito menos complicado y la vida es más agradable. Cuando hay complicaciones físicas todo se hace más difícil. Mi única ilusión y motivación es ser feliz. Y soy feliz haciendo lo que hago y teniendo la vida que tengo.

-¿Pero se ve superando a Federer?

-Si me lo preguntas ahora mismo, no. No me lo planteo.

-¿Después de los últimos años, ¿qué significa que Nadal y Federer estén luchando por los grandes títulos y por el número uno?

-Ha sido un comienzo de año muy, muy bueno por parte de los dos y vamos a ver qué ocurre de aquí hacia adelante. Estoy seguro de que Andy (Murray) y Novak (Djokovic) van a recuperar el nivel. Va a ser una segunda parte del año interesante y bonita.

-¿De qué se siente más orgulloso, de sus logros o de su capacidad de superación frente a las lesiones?

-Me siento feliz de poder seguir haciendo lo que me gusta. Claro que cuando uno viene de momentos más difíciles, como lesiones, que he sufrido bastantes en mi carrera, sabes lo que cuesta. El problema cuando te lesionas no es perderte un torneo, el problema es todo lo que conlleva, empezar de cero y tener dolores por todos lados. Al final nuestro cuerpo, por mucho que esté acostumbrado a moverse, cuando se para es un vuelta a empezar. Empiezan dolores en muchos sitios y es un esfuerzo mucho más grande salir adelante. He mantenido la ilusión para entrenar cada día con la pasión necesaria.

-¿Se planteaba una carrera tan larga cuando tenía 22 años?

-Con 22 años ya llevaba muchos años en el circuito. Siempre pensé que no llegaría a los 31 jugando y compitiendo por mi problema del pie. En 2005 me destrozo el pie en la final de Madrid y ahí llegan mis problemas. En aquel momento los médicos no sabían si iba a poder continuar con mi carrera. Ésa es la verdad sin añadir ninguna película, no soy muy peliculero.

-Toni Nadal decía que antes era un jugador más físico y ahora más maduro. ¿Se considera mejor tenista que antes?

-Si nos ponemos videos de mi nivel de 2013, cuando gano el US Open, Montreal y Cincinnati, pues veremos que era un jugador físico. Si nos ponemos mi juego en 2008, en los Juegos Olímpicos, en Wimbledon, aquí mismo, jugaba con más intensidad porque la tenía, pero con intensidad no se gana todo lo que gané en aquel momento. Y la realidad es que cuando uno pierde cosas y quiere seguir siendo competitivo tiene que incorporar otras para seguir siendo competitivo. Mi servicio y mi revés son mejores y el entendimiento del juego también. El físico es peor que antes, pero sigue siendo un buen físico. Claro que hay una evolución, pero no me considero mejor que antes. No sé si el yo de ahora ganaría al yo de 2008.

-Después de la emotiva ceremonia del domingo, ¿se siente un francés más?

-Han apreciado todo lo que se ha hecho aquí y para mí es algo emocionante sentir el cariño del público en el lugar más importante de mi carrera. El cariño de la organización y de la gente que trabaja siempre lo he sentido, me siento como en casa. El público al comienzo costó un poco más, pero desde hace años siento mucho cariño. El homenaje que se me hizo fue muy emotivo. Juntando todo, ha sido un Roland Garros mejor imposible.

-Federer se saltó toda la gira de polvo de ladrillo, ¿se plantea algo similar a los 31 años?

-Lo que ha hecho Federer es arriesgado. Le puede salir muy bien porque lleva una línea fantástica de juego y porque tiene un nivel altísimo, pero tampoco es fiesta cada semana. Cuando uno deja de jugar tres meses no es tan fácil recuperar el ritmo. A él le va a ir bien porque tiene dos torneos antes de Wimbledon y porque tiene un talento muy elevado como para poder hacerlo, pero es arriesgado. Esa no es mi línea: tener parates y no forzar la máquina sí, pero parates de este calibre yo no lo veo porque para mi cuerpo no es bueno.

-¿Qué le diría a la gente que después de hacer esto piensa que por sistema tiene que ganar cada semana?

-La gente, sobre todo la gente que sabe un poco de deporte, sabe apreciar la dificultad que supone todo. Llevo unos años en los que ganar no fue sencillo. He tenido unos buenos meses y ahora mi objetivo es ser competitivo en césped.

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