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Estilo Sampaoli: por qué ahora el poder de la selección le pertenece al "mediocentro"

En los primeros dos amistosos de la nueva selección comenzaron a verse algunas de las líneas del pensamiento del entrenador

Miércoles 14 de junio de 2017
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LA NACION
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Leandro Paredes, una de las alternativas más atractivas que surgió para la mitad del campo
Leandro Paredes, una de las alternativas más atractivas que surgió para la mitad del campo.

SINGAPUR.– Algunas palabras salen de la boca de Jorge Sampaoli como si todavía viviera en Sevilla. En las cuatro conferencias de prensa que ofreció en su primera gira como entrenador de la selección nacional, cada vez que lo necesitó habló del “mediocentro”. Y lo necesitó mucho: para él, quien ocupa esa posición define el estilo del equipo. En ese aspecto reside una conclusión inapelable: el giro conceptual más importante que empieza a dar la Argentina no está vinculado con Messi, y eso ya suena disruptivo.

El equipo ha corrido su centro de gravedad, tantas veces entregado a los apellidos ilustres del ataque, para ubicarlo en la línea de volantes. El 6-0 a Singapur, concretado en una noche signada por la cantidad de nombres nuevos, lo corroboró: en la formación inicial hubo siete mediocampistas. Aunque el que encarnó el método Sampaoli llegó en el segundo tiempo: es Leandro Paredes y se presentó con una gran actuación.

“Me siento más cómodo de doble 5”, había comentado en varias entrevistas cuando recibió su primera citación, antes de esta gira. En Melbourne vio cómo el director técnico primero eligió a Guido Rodríguez (otro debutante) cuando el partido contra Brasil era una pista inclinada hacia el arco de Sergio Romero. Y aquí no logró colarse en los ocho cambios que el entrenador dispuso hacer de entrada. Hasta que, a los 14 minutos del segundo tiempo, el cartel electrónico mostró su número, el 5: iba a ponerse la camiseta argentina del seleccionado mayor por primera vez.

Entonces vino lo mejor de la noche. Paredes, colocado a la izquierda de Éver Banega (había ingresado por Lucas Biglia), mostró por qué se convirtió en un futbolista vital para Roma, al punto de sentar muchas veces en el banco a Daniele De Rossi, una institución. El chico, que cumplirá 23 años el 29 de junio, abrió el manual del mediocentro sampaolista: supo conectar la defensa con el ataque, pasar la pelota con criterio y pisar el área de los atribulados y cada vez más agotados singapurenses. Tanto avanzó que primero estrelló un remate de zurda en un palo y después definió con clase y de derecha. Lo gritó como si no fuera el gol del 4 a 0 de un amistoso. No era como para menos: guardará este recuerdo para siempre.

La huella del calcio

A Paredes, el fútbol italiano lo curtió (jugó en Chievo Verona y Empoli antes de instalarse definitivamente en Roma, dueño de su pase): cuando se fue de Boca era un enganche, posición que está en desuso en el mundo. Su admiración por Riquelme lo había hecho elegir esa posición, pero en la península comprendió que debía cambiar, y así se hizo mediocentro. Viene de tener su mejor temporada en Roma.

“Nuestra idea es que el mediocentro termine siendo determinante para la organización”, dijo Sampaoli antes del clásico contra Brasil. Para ese partido eligió a Lucas Biglia, con Banega apenas corrido a la izquierda. Después hizo ingresar a Rodríguez, un jugador más técnico y rápido de mente que con los pies. Frente a Singapur, la alineación dejó claro que el DT había repensado aquella preferencia previa por Banega (“me gustaba en Sevilla y no pude tenerlo. Lo veo en Inter y me parece muy bueno, es el que más me gusta”, comentó en una entrevista hace seis meses): a Biglia no sólo lo colocó como único volante central, sino que también lo hizo capitán.

La estatura baja del rival de ayer obliga a ser cuidadosos con las conclusiones. El director técnico se subió a un avión a la medianoche consciente de eso, pero feliz porque sentía que la idea había prendido: palpó compromiso de parte de los jugadores. Se puso contento cuando vio el gesto de fastidio de Paulo Dybala al errar un pase de cabeza y advirtió implicación: “El equipo tuvo un alto nivel de convicción para desarrollar la idea a lo largo de todo el partido, más allá de que el encuentro estaba resuelto desde mucho antes”, valoró en la sala de conferencias.

La decisión de Sampaoli de mudar la sala de máquinas del equipo al mediocampo incluye también un corte simbólico: cuando se recupere de su lesión, Javier Mascherano empezará a pelear por un lugar como defensor. Para el medio, los elegidos son futbolistas de otro corte, como desnudó la primera lista de convocados del DT. Está visto: ahora, el poder del equipo empieza por los pies y la cabeza del mediocentro.

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