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Federico D'Elía, el hogareño

Feliz de estar en su casa, reparte su tiempo de ocio entre su mujer, sus hijos y el deporte

Miércoles 14 de junio de 2017 • 21:13
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Federico D''Elía, el ociólogo experto de la semana
Federico D''Elía, el ociólogo experto de la semana.

"Los actores tenemos mucho tiempo libre y nunca me peleé con eso", comienza diciendo Federico D'Elía, sentado en el living de su casa mientras su perra Lisa se pasea por debajo de la mesa. Es el cuarto año consecutivo que hace teatro (ahora con Sugar, después de tres temporadas de Le prenom) y confiesa: "A mí el teatro me termina liquidando", por lo que disfruta mucho quedarse en casa. Los desayunos del actor duran un par de horas, siempre en compañía de su fiel amigo el iPad, entre lectura de diarios y juegos online (los preferidos: el Apalabrados y el Mezcladito, que son como el Scrabble y el Boggle respectivamente). El resto del día, hasta que se va al teatro Lola Membrives, depende de los horarios de sus hijos: los va a buscar al colegio y los lleva a sus actividades de turno (hoy toca médico). Cuando puede, aprovecha para ir al gimnasio o sale a caminar. Siempre fue súper deportista, aunque, bromea: "Ahora que soy bailarín, me tengo que cuidar", por lo que los partidos de fútbol con amigos están momentáneamente suspendidos. "Siempre me gustó estar afuera, mi infancia en La Plata fue eso: una pelota abajo del brazo y caminar por todos lados", recuerda. Y agrega: "Hasta hace poco era así acá también, después tuve que abandonar porque tengo otras responsabilidades, pero, sinceramente, viviría haciendo deporte".

Cuando los D'Elía están en casa, comparten tiempo juntos y les encanta ver series en familia. Las vacaciones son un gran momento de encuentro para todos: cuando logran compaginar los recesos escolares con los teatrales, parten en dulce montón a algún destino divertido, como Disney o una playa de Brasil. Los fines de semana, el clan visita a la familia de Deby, mujer de Federico, que se reúne en la quinta de Pilar que tienen sus padres. Como tiene funciones, el actor platense se les une cuando puede; de lo contrario, se queda en casa y aprovecha para ponerse al día con los deportes. Claro que este fanático del "Pincha" sigue todos los partidos de fútbol. Pero el entusiasmo no termina ahí, porque deporte que hay para ver, deporte que Federico sigue. Ir a la cancha con su hijo mayor, Teo, es otra de sus pasiones y un programa que hace cada vez que puede, siempre que sus ensayos y obligaciones se lo permitan.

Con Deby también comparten alguna serie cuando Federico vuelve del teatro y les gusta juntarse a cenar con amigos. "Soy medio fóbico de las salidas con mucha gente, así que prefiero las cenas en casas de amigos", explica entre risas. El cine y el teatro también son buenos planes para la pareja. Han viajado por Europa con motivo de su cumpleaños número 50 y confiesa que le encantaría poder organizar viajes así con más frecuencia. "Es un oasis poder hacer eso con mi mujer y no estar atendiendo a los hijos", comenta.

"Está bueno elegir cuándo uno quiere verse con alguien", reflexiona el actor sobre sus amistades. "Mi mejor amigo vive en La Plata y nos vemos poco, pero cuando lo hacemos es como si nada hubiera pasado. Nunca hay un pase de factura y el vínculo está intacto. Ese es el tipo de amistad que me gusta", cuenta. Se autodenomina "un poco rutinario" y reconoce que no es un tipo inquieto. La felicidad, para él, está en su hogar y en su familia. "Siempre quise ser dueño de mi casita con patio y jardín y laburé toda mi vida para tenerla. Todo lo mío está acá", sostiene, dejando en claro lo mucho que la atesora. "Desde que estrené la obra vivo en la calle -haciendo notas y demás- y en lo único que pienso es en volver a mi casa. Estar en casa es el ocio puro", resume.

Ping Pong

¿No te vas a morir sin haber...? No tengo pendientes de ese estilo. En general, no es que tengo en mente personajes o cosas que quiero hacer sí o sí. Me encanta que las cosas sucedan, no pensarlas ni programarlas ni apuntar para ese lado.

¿Una buena decisión que hayas tomado? Haber sido de Estudiantes de la Plata es una (mi padre me hizo decidir entre dos camisetas). Tener hijos es una decisión que tomé desde muy chico, siempre quise. Ahora que los tuve, puedo decir: hermosa decisión. Desde lo laboral también tuve decisiones acertadas. Una que me pareció importante fue cuando me llamaron del San Martín para hacer una obra de Copi y al mismo tiempo para hacer la película Tango feroz. Nunca había hecho cine, así que llamé a mi viejo. Él me dijo que económicamente me rendía más hacer teatro. Fue automático: corté, levanté el teléfono, llamé a la producción de la película y dije: "La hago". A la distancia, puedo decir que fue una buena decisión porque la película pegó muchísimo, a partir de eso conocí más a Fernán (Mirás), hicimos una obra donde conocí a (Diego) Peretti y a (Alejandro) Fiore, después de eso hicimos Poliladron y luego armamos Los simuladores.

¿El trámite que más odiás hacer? Ir al médico es un garrón. Me agobio con esas cosas, aunque después se solucionan en un segundo. Ahora aprendí a hacerlo una vez por año, es rutinario. Lo odio, pero una vez que levanto el teléfono y saco el turno, ya está. Antes me angustiaban mucho los trámites como pagar la luz, ahora la tecnología me lo resolvió mucho.

¿Una posesión muy preciada? Mi casa. Laburé toda mi vida para tenerla. Es algo que quiero, que me gusta. Todo lo mío está acá. Quería tener mi casita con patio y jardín y lo logré. También tengo algunas camisetas que me regalaron jugadores y quiero mucho.

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