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Contra todos los pronósticos, el israelí David Grossman ganó el premio Man Booker

Narrador central de la literatura de su país, con Gran cabaret se impuso, entre otros, a la argentina Samantha Schweblin

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LA NACION
Jueves 15 de junio de 2017
La traductora Jessica Cohen y el autor David Grossman, las dos mitades de la fórmula ganadora
La traductora Jessica Cohen y el autor David Grossman, las dos mitades de la fórmula ganadora.
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El novelista israelí David Grossman obtuvo ayer la versión internacional del premio Man Booker con su novela Gran cabaret (originalmente A Horse Walks into a Bar). Grossman era uno de los grandes contendientes para el galardón -con su connacional Amos Oz y el francés Mathias Énard, autor de Brújula-, aunque en las horas previas las siempre sinuosas agencias de apuestas británicas señalaban como favorita a Samantha Schweblin. La argentina -no pudo ser- figuraba como candidata por Distancia de rescate (Fever Dream).

En su versión ecuménica, el Booker premiaba originalmente el conjunto de una obra. Lo recibieron, entre otros, Ismael Kadaré, Philip Roth y Lydia Davis. Desde el año último, cuando lo obtuvo la casi desconocida coreana Han Kang por La vegetariana, pasó a centrarse en una única obra y en la calidad de su versión inglesa. Los casi sesenta mil euros del premio se dividen entre autor y traductor.

El novelista israelí David Grossman obtuvo ayer la versión internacional del premio Man Booker con su novela Gran cabaret
El novelista israelí David Grossman obtuvo ayer la versión internacional del premio Man Booker con su novela Gran cabaret.

David Grossman (Jerusalén, 1954), a esta altura de su carrera un merecido coleccionista de recompensas literarias, es, con Oz y Abraham Yehoshua, uno de los narradores israelíes centrales de la actualidad. Sus libros (Véase: amor, 1986; El libro de la gramática interna, 1991) son amplias e impecables narraciones que buscan destilar, valiéndose del estilo como motor clave de la literatura, los efectos que tiene sobre las vidas de sus personajes la violencia circundante en su país y los modos de procesar el dolor, sin perder de vista la utopía del humanismo perdido. Fue La vida entera (2010), una implacable novela de 800 páginas, la que significó un punto de inflexión en su obra. A mitad de camino de su escritura, la imaginación se vio obligada a abrevar en la realidad. Grossman -un intelectual comprometido con la causa de la paz y defensor de la idea de un Estado palestino- perdió en 2006 a uno de sus hijos, soldado, en la guerra del Líbano. Una carta pública reveló, con altura, su desolación. La novela, sin embargo, evita la trampa confesional. Es una madre, Ora, quien entra en una fuga perpetua para no ser alcanzada por la noticia de la devastadora muerte de su vástago, al tiempo que el portentoso fresco de La vida entera enlaza su pasado, su presente, el de su marido y el de un viejo amigo.

No es una paradoja, sino una consecuencia de sus presupuestos, que al Booker le haya tocado laurear uno de los libros comparativamente menores -aunque ácido y hasta, si se quiere, divertido- del escritor, estable aspirante al Nobel. Gran cabaret se centra en un comediante de stand-up y emula el tiempo real de una de sus presentaciones. Grossman -subraya el anuncio- "no sólo toma riesgos emocionales, sino también estilísticos: cada frase cuenta, cada palabra importa en este ejemplo supremo de la destreza de un escritor". Por una vez la definición de circunstancia de un jurado sobre un libro individual vale por toda una obra.

Gran Cabaret

Autor: David Grossman

Editorial: Lumen

Páginas: 240

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