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En plena tensión política, el ataque a un congresista deja atónita a Washington

Un jubilado que había trabajado como voluntario en la campaña de Bernie Sanders abrió fuego contra legisladores republicanos que jugaban al béisbol y dejó cinco heridos; Trump llamó a la unidad

Miércoles 14 de junio de 2017 • 23:24
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WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- Un jubilado disparó con un rifle contra congresistas republicanos que practicaban béisbol para un partido benéfico y desató un tiroteo que terminó con su vida, dejó a cinco personas heridas, y a Washington atónita ante un crimen común en Estados Unidos, pero que esta vez hirió al corazón político del país.

En el tiroteo resultó herido Steve Scalise, el coordinador de la bancada republicana en la Cámara de Representantes. Es el legislador de mayor rango detrás del presidente de la Cámara, Paul Ryan, y del líder de la bancada oficialista, Kevin McCarthy. Sus custodios y la policía de Alexandria respondieron al ataque y abatieron al agresor.

El tirador, James T. Hodgkinson, de 66 años y oriundo de Illinois según el FBI, era un jubilado que aparentemente fue voluntario en la campaña presidencial del senador socialista Bernie Sanders y era un ferviente crítico del presidente norteamericano, Donald Trump, a quien llamó "traidor" en Facebook, y abogó por "destruirlo".

Varios legisladores que resultaron ilesos, y otros testigos del tiroteo, que ocurrió en un campo de béisbol en Alexandria, Virginia, en medio de un barrio a unos 20 minutos del Congreso, describieron un tiroteo que duró entre seis y diez minutos, según los testimonios, y transformó un suburbio apacible en un campo de batalla.

"Es posible que tengamos nuestras diferencias, pero hacemos bien, en momentos como estos, en recordar que todos los que sirven en la capital de nuestra nación están aquí porque, sobre todo, aman a nuestro país", dijo Trump, en un mensaje desde la Casa Blanca en el que convocó a la unidad.

"Todos estamos de acuerdo en que tenemos la bendición de ser norteamericanos, que nuestros hijos merecen crecer en una nación de seguridad y paz, y que somos más fuertes cuando estamos unidos y cuando trabajamos juntos por el bien común", agregó el mandatario. Trump confirmó que el sospechoso murió por las heridas sufridas en el tiroteo.

Scalise, que estaba parado en la segunda base y recibió un balazo en su cadera, fue trasladado en helicóptero a un hospital, donde se encontraba en estado crítico tras ser operado de urgencia. Los otros tres heridos son dos policías, un asistente de un congresista y un lobista.

"Sentí que estaba de vuelta en Irak", graficó el congresista Brad Wenstrup. "El campo fue básicamente un campo de tiro", apuntó el senador Rand Paul. La custodia de Scalise, que respondió a los primeros disparos, evitó "una masacre", agregó Paul.

La práctica de béisbol de los legisladores republicanos llegaba a su fin, cerca de las 7 de una mañana húmeda y calurosa, cuando Hodgkinson abrió fuego. Los vecinos pensaron que se trataba de petardos, o el ruido una obra de construcción, hasta que el sonido se repitió una, y otra, y otra vez. Varios congresistas, que vestían remeras blancas con mangas rojas y la frase "Rebublicanos" en el pecho, se echaron al suelo. Algunos intentaron arrastrarse hasta el banco de suplentes.

En una de las casa frente al campo de béisbol, Scott G., de 35 años, y su prometida, Kendra Newman, tomaban café en el patio.

"Sonaba como si fuera una zona de guerra", dijo a LA NACION, horas después, Scott G., un militar herido en Afganistán. "Escuchamos los disparos, y pensé que era una construcción o algo así, pero inmediatamente quedó claro que era una balacera", agregó.

El tiroteo, dijo, duró "unos seis u ocho minutos". Agarró su celular, y a las 7.08 llamó al 911. Las autoridades dijeron que fueron notificadas del ataque a las 7.09.

Del Ray, el barrio donde ocurrió el tiroteo, es un suburbio de calles tranquilas, arboladas, bordeadas con casas de dos pisos con frente de madera o ladrillo visto, amplios jardines y las típicas galerías donde cuelga un columpio para sentarse a pasar la tarde.

El tiroteo lo transformó en el último epicentro del pánico, y dejó a Washington conmocionada: varios legisladores, algunos vestidos con la misma ropa en la que entrenaron, se quebraron frente a las cámaras de televisión, y republicanos y demócratas, al menos por un día, apartaron sus diferencias y se brindaron gestos de unidad, apoyo y amistad.

Rápidamente, reapareció un debate añejo: qué influencia tiene la hostilidad política y la extrema polarización que sufre el país en la violencia que se vivió en Alexandria.

"Estamos unidos. Estamos unidos en nuestra conmoción. Estamos unidos en nuestra angustia. Un ataque contra uno de nosotros es un ataque contra todos nosotros", dijo Paul Ryan, en el precinto de la Cámara baja. La respuesta fue atípica para estos tiempos: una ovación de pie. "Por todo el ruido y toda la furia, somos una familia", agregó.

Luego de las palabras de Ryan, fue el turno la líder de la bancada demócrata, Nancy Pelosi.

"A mis colegas, me van a escuchar decir algo que nunca me han oído decir antes: me identifico con las observaciones del presidente", dijo Pelosi. Los congresistas rieron.

Luego, Pelosi se sumó al llamado a la unidad: "Tenemos nuestras diferencias. Y entonces rezo. Mi plegaria es que podamos resolver nuestras diferencias de una manera que promueva el preámbulo de la constitución, nos lleve más cerca de e pluribus unum".

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